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El Ser y la Forma

(L´etre et la forme)

Jeanne Hersch

Editorial Paidós

Colección Arte y Estética

1969

Traducción de Adolfo Alfredo Negrotto

Tapa blanda, rústica sin solapas

215 páginas

Introducción por Jorge Romero Brest

Impreso en Buenos Aires (Argentina)

 

✶ ESTADO: 8/10. Muy buen estado.

Desgastes por paso del tiempo y marca en tapa.

 

✶ SINOPSIS:

Nos regocija sobremanera publicar este libro de Jeanne Hersch, notable por el método riguroso con que lo ha hecho, estudiando la forma desde un punto de vista ontológico, sin aislarla como otros de sus contextos existenciales, vicio todavía más grave cuando se trata de la forma artística. Aunque tal vez la autora peque por lo contrario al otorgar preeminencia a ésta, no lo hace por estrecho sectarismo sino porque ejemplifica mejor que cualesquiera otras el modo como la conciencia aborda lo real, encarnándolo en formas que a su vez encarnan al hombre mismo. Y “porque el arte es la encarnación perfecta, acabada, definitiva (del ser), tendrá aquí (en este libro) un lugar privilegiado”.

La declaración entraña sus peligros, porque hoy nos cuesta admitir que alguna encarnación sea definitiva y acabada, menos aún perfecta, pero es justo que lo admitiera la autora hace veintitrés años, cuando publicó el libro, en pleno auge del arte abstracto y comienzos del informalista, pues se estaba lejos de sospechar entonces el vuelco de los creadores artísticos que demostraría su peligrosidad.

En efecto, las luchas entre tendencias no implicaban la exclusión de los medios materiales con que milenios había expresado el hombre con excelencia: el fresco, el cuadro, la ilustración (medios “pictóricos”), la escultura, el relieve, la cabeza, el busto (medios escultóricos), así como otros correspondientes a la literatura, el teatro y la música. Ahora en cambio, cuando se ve que los soportes pictóricos “clásicos” se han transformado en “máquinas”, “aparatos”; y una vez más vitales, se sustituyen por situación de los testsdomingades o las “xxxxxxxxxx happening entre nosotros”, cuando se ve que las formas teatrales son tan antiteatrales como el lenguaje lo permite, o que las musicales se apoyan en el incumplimiento de reglas tradicionales, por no hablar de quienes consideran “obra” al acto de rebelarse social o políticamente, parece legítimo sostener que ya no hay “obra de arte”.

Por otra parte, la participación creciente del contemplador, completando la situación planteada por el artista, más cuando ella consiste en consumir lo que se le presenta, elimina la posibilidad de que nada sea “acabado”. Aquella cosa que según la autora poesía el artista en lo dado social, una cosa que no existía antes absolutamente, tiende a evaporarse.

Más, ¿cómo comprender esta inesperada ruptura, que obliga a separar el arte de la obra de arte, contra el horizonte de una conciencia estética cada día más autono- ma, si no se empieza por conocer las motivaciones que antes los unían? Para captar el sentido del nuevo enfoque del arte como medio directo de información y comunicación entre los hombres, excluyendo el intermediario que fuera la obra de arte, ningún libro puede ser mejor que éste.

Porque ahora resulta que por ser de consumición buena parte de los productos artísticos, no parecen tener el requerido carácter de “obras”, aunque sean artísticas por el modo como existen, sin confundirse con los productos industriales, o sea que son productos del arte pero no obras de arte, y por otra parte, ese modo de existir en la consumición hace que los productos se sujeten a la actividad de todos los hombres, quienes los consumen, actividad que es ante todo estética.

Respecto de este problema fundamental de nuestra época, la autora da la clave cuando dice que “en el plano de la acción, la forma siempre es propuesta por el espíritu, nunca es depositada y conservada en la materia. El éxito mismo de su encarnación la coloca fuera y la pierde en lo dado”. Porque la forma artística actual, precisamente se asemeja a la forma de acción, amenaza ser acción ella misma, en cuanto apunta a colocarse fuera de toda encarnación definitiva y a perderse en lo dado social, actitud que desde luego tiene sus peligros, la autora los puntualiza sagazmente al establecer la relación entre conservadores e innovadores, pero también su fecunda ventaja en cuanto integra las facultades de conocer, imaginar y actuar: la epistemología, la estética y la ética.

En resumen el libro es un formidable alegato en favor de la forma como modalidad existente de lo real, de donde procede su gran valor, y por lo que será utilísimo para el lector, pues a pesar del lapso transcurrido desde su publicación, en el que tantas transformaciones se acusan, el principio sigue siendo vigente.

JORGE ROMERO BREST

 

✶ INDICE:

- Presentación de la colección

- Prólogo de la edición castellana, Jorge Romero Brest

- Introducción

Capítulo I. La condición humana

Primera parte: Universalidad humana de la forma

Captación y materia

Algunas modalidades de la forma

Conocimiento

Contemplación

Acción

Arte

Las modalidades de la forma y la pluralidad de los sujetos

Conocimiento

Acción

Arte

Segunda parte: Ambigüedad de la forma

Diversidad de los planos posibles y de los cortes posibles entre captación y materia

a) En el conocimiento

b) En la acción

c) En el arte

Consecuencias existenciales de la ambigüedad de la forma: la libertad irrefutable e inapresable y la vulnerabilidad de los valores

En la ciencia

En la moral

En el arte

Capítulo II. La forma para el hombre

Primera parte: Hacia una definición de la forma

Condiciones de una tal definición

Elementos de la definición

Paradoja intrínseca de la noción de forma

Confirmación de la definición de la forma por sus modalidades

Segunda parte: Examen crítico de la noción de forma

Su alcance

Significación actual o intencional

Tercera parte: Forma, existencia y valor

La forma y el Génesis

Forma y existencia, existencia y valor

En la ciencia

En la moral

En la política

En el arte

Los sueños y la inautenticidad

Modalidad de la forma

En la ciencia

En la moral

En el arte

Capítulo III. La forma y el espacio

Primera parte: Necesidad dialéctica de la encarnación

La evidencia y la objetividad

La objetividad de la naturaleza

El hombre encarnador

Segunda parte: Las leyes del espacio

Problema de una definición

Especificidad modal de la espacialidad

a) Espacio trascendental

b) Espacio práctico

c) Espacio social

d) Espacio físico

e) Espacio matemático

Carácter exclusivo del espacio

a) El lugar

b) La perspectiva

c) Nacimiento de la tragedia

Tercera parte: Esbozo de la función simbólica del espacio para el espíritu

Capítulo IV. Las exigencias del arte

Primera parte: La forma más allá de la semejanza y de la expresividad

La forma estética

Inexistencia por pura reproducción de lo dado (“trompe-l’oeil”)

Inexistencia por pura expresividad

Los excesos contrarios

Segunda parte: Necesidad y libertad en arte

Buena y mala imaginación

La libertad como coincidencia de necesidades

El ascetismo y la forma

Más allá de la forma

Capítulo V. Forma y “realidad”

Primera parte: Ambigüedad de la noción “realidad”

Segunda parte: Las tesis opuestas del realismo y del idealismo

Tercera parte: Alcance real de la oposición entre realismo e idealismo

- Conclusión