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Cantares históricos de la tradición argentina

Olga Fernández Latour

Editorial Instituto Nacional de Investigaciones Folklóricas

Comisión Nacional Ejecutiva del 150 Aniversario de la Revolución de Mayo

1960

Tapa blanda, rústica sin solapas

456 páginas

Selección, introducción y notas por Olga Fernández Latour

Impreso en Buenos Aires (Argentina)

 

✶ ESTADO: 9/10. Muy buen estado.

Desgastes menores generales y manchas de oxidación (ver fotos).

 

✶ SINOPSIS:

Si la poesía es expresión sentida de las más recónditas palpitaciones del alma y exteriorización de los más variados sentimientos que dominan al hombre, es también magnífico pincel y paleta que pinta y da color a las bellezas y a las deformaciones de la naturaleza y de las pasiones, así como también documento ornado de los aconteceres de la historia.

 

Desde los tiempos más remotos de la antigüedad clásica, se estamparon en poesía acontecimientos históricos que rememoran hechos ciertos, como se hizo también poesía de toda la materia legendaria que envuelve la vida de los Dioses y de los hombres.

 

La historia y la literatura argentinas tienen también sus antecedentes directos y remotos en la materia poética, pues el clérigo Luis de Miranda de Villafaña, que vino en la expedición de Pedro de Mendoza, dejó lo que se presume un fragmento de una composición mayor, acaso un romance, referente a sucesos acaecidos a dicha expedición. Si su poesía es intrascendente y pobre, no por ello deja de constituir el inicio de nuestras letras coloniales. Pero es el arcediano Martín del Barco Centenera, que acompañara a la armada de Ortiz de Zárate al Río de la Plata, quien con su libro bautismal, habría de iniciar con más calidad, la poesía histórica.

 

De entonces a ahora, mucho es lo que se ha escrito en verso, de interés para la historia y la crónica menor de nuestra patria. Los archivos públicos y privados poseen abundantes materiales, muchos de los cuales han sido ya recopilados: desde La Lira Argentina, impresa en París en 1824, que reúne varias expresiones primeras del estro patriótico de nuestros vates de la Argentina independiente, y el Cancionero patriótico que compilara Estanislao S. Zeballos, con mucho de lo disperso sobre este tema, hasta arribar a la magna tarea que hizo Ricardo Rojas al preparar los materiales para su Historia de la Literatura Argentina.

 

El grueso de este poema es de origen culto, de autor cierto y de formas métricas cultas; a la par de ella, se desarrolló otro tipo de poesía de tema histórico, pero de formas netamente populares y de autor anónimo. Se trata de poesía popular o folklórica. 

 

El pueblo tuvo siempre, en todas las latitudes y preferencialmente en épocas en que se carecía de medios periodísticos de información, la preocupación de componer obras poéticas sobre acontecimientos de la más diversa índole, tales como el simple hecho pasajero, informativo, delictuoso o criminal, que romances y corridos estamparon en las dos

 

Américas, hasta la conmoción señera de fundaciones, guerras, cataclismos, epidemias y otros temas de la épica universal. Como podrá suponerse, todo este enorme material, objeto de la preocupación inquisitorial de folkloristas e historiadores, se encuentra en su mayoría en papeles manuscritos o impresos y una buena parte en la memoria de personas del pueblo, que los han aprendido en forma oral y tradicional.

 

Algunos de nuestros poetas coloniales utilizaron estas maneras de versificar populares, y es así como el, canónigo Juan Baltazar Maziel (1727-1788) nos ha legado un romance intitulado Canta una guaso en estilo campestre los triunfos del excelentísimo señor don Pedro Cevallos, que es tenido por uno de los antecedentes de la poesía gauchesca y que comienza a la manera de los trovadores populares:

 

Aquí me pongo a cantar

abajo de aquestas talas

del mayor guaina del mundo

los triunfos y las gazañas...

 

Cuando las invasiones inglesas, aparecen también muchos cantores del valor y proezas de los patriotas y criollos, · pero entre ellos destaca a nuestros propósitos el doctor Pantaleón Rivarola, autor de dos composiciones sobre dichos hechos de armas que tienen inspiración y sentido popular, no sólo en la participación del pueblo indiscriminado en episodios de toda clase, sino también en haber adoptado el romance como forma literaria, lo que explica él así: "escribo en verso corrido porque esta clase de metro se acomoda mejor al canto usado en nuestros comunes instrumentos, y, por 1consiguiente, el más a propósito para que toda clase de gentes lo decore y cante: los labradores en su trabajo, los artesanos· en sus talleres, las señoras en sus estrados, y la gente común por las calles y plazas".

 

Durante las mismas invasiones inglesas aparecen unas boleras que cita Zeballos, de probable origen popular Posteriormente, Echeverría, que diera forma definitiva y jerarquizara la literatura nacional de inspiración costumbrista, no obstante ser hombre de salón y por lo tanto, carecer del conocimiento que la materia tradicional podía brindar, intentó realizar una recopilación de música folklórica para con ella divulgar poesías históricas de su factura, con el "intento de popularizar algunos sucesos gloriosos de nuestra historia y algunos incidentes importantes de nuestra vida social.

 

Pero como para que su obra fuese realmente nacional y correspondiese al título, era menester que existiesen tonadas indígenas, a cuya medida y carácter se hermanase el ritmo de sus versos, entró a indagar primero el carácter de las muchas que con general aplauso entre nosotros se cantan, y halló que todas ellas eran extranjeras, adoptadas o mal hechas copias de arias y romances franceses o italianos, y no el sencillo fruto de nuestro sentido músico, o de nuestra aptitud para expresar en armoniosas cadencias las emociones del alma y los íntimos afectos del corazón. Hubo entonces de renunciar a su intento, siendo necesario crear a un tiempo la poesía y la música".

 

Evidentemente, nuestro máximo romántico buceó en los salones dé su frecuentación únicamente, pues lo que cantaba el verdadero pueblo porteño de entonces, era de inspiración musical y literaria netamente tradicional y propia. De todas maneras, a los efectos de 1derrwstrar la preocupación que existía entre los poetas cultos por. divulgar o adoptar las formas populares, tanto musicales como poéticas, es interesante y curiosa la noticia.

 

Domingo Faustino Sarmiento, para escribir el capítulo de "Barranca Yaco" de su inmortal Facundo, utilizó un romance popular que corría en gran parte de nuestro territorio, para glosarlo, tal como ha sido comprobado en estudios fehacientes.

 

Juan Alfonso Carrizo, en sus diversos· Cancioneros populares de distintas provincias argentinas, estampó abundante poesía histórica recogida personalmente de boca del pueblo. Cosa similar hicieron Ventura R. Lynch, Jorge M. Furt, Orestes Di Lullo, Mario A. López Osornio, Guillermo A. Terrera y otros recopiladores y estudiosos de la poesía popular argentina.

 

En 1921 el Consejo Nacional de Educación realizó una encuesta parcial del folklore argentino que por ser la primera hecha en forma tan vasta, ya que abarcaba todo el ámbito del país, y por la orientación excelente de las instrucciones metodológicas dedicados a los maestros recolectores, resultó un éxito de magnitud no superada por las posteriores encuestas realizadas por el mismo Consejo y otros organismos provinciales.

 

Los materiales obtenidos de esta ya famosa encuesta del año 21 fueron donados al Instituto de Literatura Argentina de. la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires que fundara y dirigiera por muchos años el ínclito maestro Ricardo Rojas. Durante la permanencia de ella en dicha oficina sus materiales fueron dados a conocer en Catálogos impresos por provincia, con enumeración del contenido de cada legajo. Varios estudiosos argentinos utilizaron dichos materiales, entre otros el doctor Ismael Moya, discípulo del doctor Rojas, para componer un Romancero. Estudios sobre materiales de la colección de folklore. Posteriormente, dicha encuesta pasó al Museo Antropológico de la misma "Facultad y finalmente fué traspasada a este Instituto Nacional de Investigaciones Folklóricas, de cuyo patrimonio forma parte hoy día.

 

La señorita Olga Fernández Latour, del personal técnico de nuestro Instituto, ha realizado una selección de los materiales que posee el archivo del mismo, provenientes, en su mayor parte de dicha encuesta, a los que se han sumado los hallados por ella en otros repositorios documentales argentinos. Ha completado esa laboriosa compilación ubicando las piezas dentro del panorama, cronológico de nuestra historia y llevando a cabo la investigación aclaratoria y ampliatoria de hechos, personajes y lugares citados, a lo que suma un estudio a manera de introducción sobre el folklore poético, donde se exponen los sistemas clasificatorios de este material para en seguida hacer una reseña acerca de los estudios sobre cantares históricos en general y especialmente en la República Argentina, presentando así un completo cuadro de lo que a este respecta se ha hecho en nuestro país. 

 

La tarea es de verdadero interés, pues se trata en la mayor parte e los casos de verdaderos documentos, que sirven para reconstruir la pequeña historia regional o general argentina, tal como lo hiciera Sarmiento, con el citado romance, y de la cual historia queda aún tanto para aclarar, develar e interpretar rectamente. Por todo ello consideramos que esta contribución del Instituto Nacional de Investigaciones Folklóricas en adhesión y homenaje al Sesquicentenario de la Revolución de Mayo, constituye un aporte valioso para nuestra historia y dará materia prima del más puro sabor argentinista a los lectores e investigadores de nuestro folklore.

 

✶ EXTRA:

Cantares históricos de la tradición argentina reúne una selección de composiciones populares vinculadas a episodios, figuras y climas políticos de la historia argentina, leídas desde la tradición oral y el cancionero folklórico. El libro propone un recorrido por “cantares” que circularon como memoria colectiva, piezas que funcionaron como comentario público, celebración, sátira o lamento, y que suelen aparecer en variantes, con versos que se adaptan a regiones, épocas y usos.

 

La compilación fue preparada por Olga Fernández Latour, investigadora dedicada al estudio del folklore y de la poesía popular. Además de seleccionar los textos, ofrece una introducción y un aparato de notas que orienta la lectura, ubica referencias, señala procedencias y ayuda a entender cómo estos materiales se transmitieron, se transformaron y se fijaron en diferentes registros.