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Antologia de la poesia viva Latinoamericana

Aldo Pellegrini

Editorial Seix Barral

Colección Biblioteca Breve

1966

Tapa blanda, rústica con solapas y sobrecubierta

317 páginas

Impreso en Barcelona (España)

 

✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.

Desgastes menores por paso del tiempo. Sobrecubierta original con desgastes y manchada en la parte del lomo (ver fotos)

 

✶ SINOPSIS:

Aldo Pellegrini nació en Rosario de Santa Fe, Argentina, en 1903. Es poeta, ensayista y crítico de arte. Fundó en 1926 el primer grupo surrealista de habla castellana que publicó dos números de la revista “Qué” (1928 y 1930). Fue codirector de la revista “Ciclo”, director de la revista “Letra y Línea” y cofundador de “A partir de 0”. Durante un tiempo fue asimismo asesor literario de la editorial argentina Fabril Editora.

 

Ha publicado libros de poemas: El muro secreto (1949), La Valija de fuego (1952) y Construcción de la destrucción (1957); teatro: Teatro de la inestable realidad (1964); ensayo: Para contribuir a la confusión general (1965); una antología: Antología de la poesía surrealista (1962); y ha traducido las Obras completas del conde de Lautréamont (1964) y Los manifiestos surrealistas de Breton (1965).

 

La poesía hispanoamericana de las últimas generaciones constituye la parte mayor en cuanto a la cantidad de autores de primer orden, que juntamente con los españoles, forman la vanguardia del más ambicioso y especulativo de los géneros literarios en nuestra lengua. Pero la mayoría de los autores que no pueden ser considerados todavía clásicos contemporáneos son prácticamente desconocidos fuera del ámbito de sus respectivos países, de uno a otro país de latinoamérica, y todavía más en España. Aldo Pellegrini se ha propuesto darnos un panorama objetivo de lo que él considera la poesía más representativa y de más alta calidad de las generaciones intermedias entre los clásicos vivos y los estrictamente jóvenes en todos los países americanos de habla castellana.

 

✶ INDICE:

- Introducción

ARGENTINA

1- Edgar Bayley

Las sombras

Es infinita la riqueza abandonada

De una tierra a otra

Cuestión de tiempo

La violencia

El hombre moderno

2- Alberto Girri

El desesperado

La enfermedad, la salud

Salamandra

Llamamiento

Elegía de la costa

3- Francisco Madariaga

Rehén de la colina

El riesgo de la verdad

Arte poético

Los poetas oficiales

Las jaulas del sol

Nueva arte poética

4- Enrique Molina

Hermano vagabundo muerto

Tierra tatuada antes de dormir

Los dibujos del muro

Inadaptación

5- Olga Orozco

Después de los días

Para hacer un talismán

La caída

BOLIVIA

1- Jaime Sáenz

Nadie ama

Como una luz

Muerte por el tacto (fragmentos)

2- Jesús Vazagasti

Perfil acuático de una provincia

Alabanza n.º 2 al Gran Chaco

COLOMBIA

1- Fernando Arbeláez

La voz

Los trópicos

2- Fernando Charry Lara

Noche desierta

Te hubiera amado

Tendido en el lecho

Viajero

3- Jorge Gaitán Durán

Se juntan desnudos

Amantes

El guerrero

La tierra que era mía

Hacia el cadalso

Si mañana despierto

Sé que estoy vivo

4- J. Mario (J. Mario Arbeláez)

Cortometraje de una alienada persecución

Raya en el techo del amor

5- Alvaro Mutis

Una palabra

De la ciudad

Pregón de los hospitales

Moirología

COSTA RICA

1- Ana Antillón

Arriba, llega, alcanza en monotonia

En retintín de campanillas negras

CUBA

1- Pablo Armando Fernández

Me visitan

De hombre a muerte (III)

Para la victoria final

El canto exige un coro

2- Roberto Fernández Retamar

Mientras tú ardas junto al mar

Los poetas nos han dejado dicho

Historia antigua

Felices los normales

Un hombre y una mujer

Es bueno

Usted tenía razón, Tallet: somos hombres de transición

3- Fayad Jamís

El ahorcado del café Bonaparte

Octubre

Canción del verdugo

Por esta libertad

4- José Lezama Lima

La sustancia adherente

Aclaración total

Una oscura pradera me convida

5- Heberto Padilla

Dones (I)

Mírala tenderse

Llegada del otoño

Londres

CHILE

1- Braulio Arenas

Tantas lunas

La casa fantasma

2- Enrique Lihn

Barro

Zoológico

Políptico del extranjero

3- Nicanor Parra

El túnel

La víbora

Los vicios del mundo moderno

4- Gonzalo Rojas

Al silencio

Leo en la nebulosa

Contra la muerte

Los días van tan rápidos

Siempre el adiós

5- Armando Uribe Arce

Suelo ser olvidado

Yo te amo y los rosales

Pierdo el día fingiendo

Cuando somos felices

El apagado mundo

Después de muerto

La lengua habla

No sé mi nombre

No provengo

Elogio de la piedra

Desesperada suma

Los niños no me dicen…

Oh rey Aquiles

Yo le paso los ojos

Lo que no hemos tenido

La muerte me visita

Describo un día entero

ECUADOR

1- Jorge Enrique Adoum

Vamos a perder el paraíso

Condecoración y ascenso (Homenaje a Newton Moreno)

Despedida y no

2- David Ledesma

La escalera

Poetas “tzántzicos” del Ecuador

3- Alfonso Murriagui

Yo el deshabitado

4- Ulises Estrella

Hombre

MÉXICO

1- Jaime Sabines

Lento, amargo animal…

Los amorosos

A estas horas, aquí

Poemas de unas horas místicas

2- Homero Aridjis

Mirándola dormir (fragmento)

Epitafio para un poeta

3- Marco Antonio Montes de Oca

La despedida del bufón

Éxodo

Atrás de la memoria

Supremo visitante

La fuerza del amor

4- Octavio Paz

Mariposa de Obsidiana

Nota arriesgada

Gran mundo

Cauce

Cima y gravedad

Presente

Viento entero

5- Tomás Segovia

Abro mi alta ventana

Dime mujer

La música

NICARAGUA

1- Ernesto Cardenal

Hora 0

En la hora del oficio nocturno

2- Pablo Antonio Cuadra

Escrito sobre el “Congo”

3- Joaquín Pasos

Poema en pie

Los indios viejos

Canto de guerra de las cosas

PERÚ

1- Carlos Germán Belli

Nuestro amor

Te cuelas

Oh hada

Abajo las lonjas

Papá, mamá

Algún día

Si aire

Oh alimenticio boló

Qué hago

Oh padres

Sea así

Los bofes

A mi hermano Alfonso

2- Jorge Eduardo Eielson

Oda al invierno

Primera muerte de María

Misterio

3- Javier Heraud

El río

Yo no me río de la muerte

El poema

4- César Moro

Un camino de tierra en medio de la tierra

A vista perdida

Oh furor el alba se desprende de tus labios

Batalla al borde de una catarata

El mundo ilustrado

5- Javier Sologuren

Morir

La visita del mar

Bajo los ojos del amor

URUGUAY

1- Saúl Ibargoyen Islas

Cero

Belleza

Tu boca y palabras

Entierro

2- Milton Schinca

Mansiones señaladas

Propiedad reservada y sus fundamentos

3- Idea Vilariño

Paraíso perdido

Se está solo

Si muriera esta noche

Ya no

4- Ida Vitale

Sobrevida

Obligaciones diarias

Paso a paso

Recreativa

VENEZUELA

1- Rafael Cadenas

Mi pequeño gimnasio

Desolado

Bungalow

Old Kingdom

Mirar

Derrota

2- Juan Calzadilla

Los métodos necesarios

El invisible sale de casa

Contando hasta cero

Las armas invisibles

3- Jesús Sánchez Peláez

Profundidad del amor

Labor

Animal de Costumbre (II)

Retrato de la bella desconocida

Filiación oscura

4- Francisco Pérez Perdomo

Los venenos fieles

Ayuntamiento

Roces de familia

5- Ramón Palomares

Patas arriba en el techo

El noche

Baile

 

Aldo Pellegrini – In Memoriam. Catálogo – Programa de Actos. Galeria de Arte

Buenos Aires – Argentina, 17 de abril al 4 de mayo de 1974. Textos de Aldo Pellegrini, José Viñals, Edgar Bayley, Griselda Gámbaro, Enrique Molina, Celia Gourinski, Carlos Latorre y Francisco Madariaga, entre otros. Cronología de Aldo Pellegrini por Raúl Gustavo Aguirre. Fuente: El Enamorado Libros

 

✶ EXTRA: Fragmentos de la Introducción de Aldo Pellegrini a esta edición:

 

Una antología que mostrara los nuevos rumbos que va tomando la poesía en la América de habla hispana resultaba ya indispensable. Una antología que no fuera un cementerio de la poesía, sino que mostrara lo que de más vivo y significativo tiene en estos momentos la palabra como expresión de esa parte tan importante del continente. El continente americano constituye la paradójica coexistencia de dos extremos de la historia contemporánea: en el extremo norte la manifestación más alta del punto a que ha llegado el hombre por el camino de la técnica, y su nivel de vida correspondiente (con todas las contradicciones internas que los sociólogos, historiadores y hasta el simple espectador pueden comprobar). Por otro lado, el centro y el sur de América se debaten en las puertas de la civilización contemporánea sin lograr incorporarse, en un verdadero esfuerzo tantálico por apoderarse de los beneficios de esa civilización que cada vez se alejan más. Y como consecuencia de esto, grandes masas de población sumergidas en condiciones de vida realmente subhumanas.

 

Para completar la separación entre esos dos mundos extremos una barrera idiomática se levanta entre ellos. El americano del norte utiliza el inglés, el del centro y sur el español, y en un solo e inmenso país, el portugués. Español y portugués son lenguas hermanas que de ningún modo separan. Brasil y la América hispana comparten los mismos problemas y utilizan un idioma accesible para cualquiera de las partes. La América hispana constituye el conglomerado territorial dominante en el continente americano, y desde el punto de vista humano, una mezcla, en muy variables proporciones según las zonas, de los aportes de la inmigración europea y del elemento indígena.

 

El americano del norte ha tomado ya desde hace mucho tiempo un papel de protector hacia esos vecinos del mundo latino que no llega muy bien a comprender. Como seres humanos los considera en general en una situación inferior, incapaces de resolver sus problemas por sí mismos, sumidos en el desorden, en el caos. Así les tiende una mano reticente, que como la de todo tutor es bastante rígida, e intenta una ayuda no muy bien orientada, que en la mayoría de los casos es rápidamente capitalizada por ocultos intereses siempre al acecho. Estos oscuros intereses están representados por grandes empresas inescrupulosas y representantes de las altas finanzas que, con la voracidad insaciable que las caracteriza, aumentan el desorden para someter el poder y multiplicar sus propios beneficios. No es extraño entonces que, para las empobrecidas masas de Hispanoamérica, los americanos del norte no resulten particularmente estimados.

 

Los norteamericanos más sensibles sienten una curiosa atracción hacia Latinoamérica, en la que ven un mundo semibárbaro pero completo de intensa vitalidad; y no se equivocan. Una ciega vitalidad hierve en las selvas e invade las ciudades, y baja de las montañas para henchir sus ríos y embriagar sus océanos; una vitalidad que hasta ahora funciona en el vacío, pero que arroja lavas y enciende hogueras; una vitalidad que tendrá que dar sus frutos.

 

Pero lo positivo es que hoy, toda Latinoamérica es presa del fantasma de la miseria, una miseria que no parece tener salida en las condiciones actuales, que más bien tiende a agravarse. Aún las clases menos necesitadas están a la deriva de una angustiante incertidumbre, de una palpable desintegración. A todo esto se agrega la impotencia para manejar el poder en tales condiciones, con lo que cae en manos corruptas y los países sufren la infición de la siniestra actividad de especuladores y usureros.

 

Pero para aumentar la paradoja, Latinoamérica, en algunos de sus centros, presenta una refinadísima minoría intelectual, en oposición a una enorme masa carente de alimento material y espiritual. Los representantes de esa cultura refinada miran a su vez a los americanos del norte como bárbaros ingenuos que sólo se divierten con valores materiales, y les devuelven multiplicado el desprecio que ellos les arrojan.

 

Estas consideraciones previas tienden a aclarar la situación de la poesía en Latinoamérica y el conjunto de complejos factores que se reflejan en ella. Estos factores van desde variadas influencias culturales de los más diversos niveles hasta la expresión directa y vivencial del medio en que actúa el poeta. De todos modos, el poeta, cuando es sincero, es siempre la voz viva de un medio.

 

Las influencias culturales, en el sentido de una evolución moderna, no proceden en general de España sino de Francia. Allí fue donde Rubén Darío encontró la fuente de su inspiración y buscó sus maestros. Desde entonces la poesía francesa moderna ha sido la mentora de gran parte de los poetas americanos nuevos. Sin embargo, después de la segunda guerra mundial, Estados Unidos afirma una hegemonía cultural paralela a su hegemonía económica, y su influencia se hace sentir sobre Europa misma. No es extraño entonces que empiecen a percibirse en Latinoamérica signos de que el centro de influencia tiende a desplazarse de Francia a Estados Unidos. En este último país, son justamente los núcleos culturales que defienden una vitalidad oprimida por el mundo de la técnica y la sociedad de consumo, los que más interesan. Y en primer término Henry Miller, el alertador sobre los peligros de un mundo mecanizado y deshumanizado, es el que hace sentir su influjo, así como los nuevos poetas que siguen por ruta similar: los beatniks.

 

La influencia francesa más destacada en la nueva poesía americana es la del surrealismo. No hay duda de que tenía que ejercer una particular atracción en Latinoamérica, por su doble carácter de lenguaje poético y concepción revolucionaria de la vida. Esa influencia resulta de fundamental importancia en Argentina, Colombia, Chile, Perú, México y Venezuela, que constituyen los países de mayor densidad poética. El surrealismo ofrece a los nuevos poetas el privilegio de una deslumbradora libertad de expresión, el incentivo de la imagen insólita, y su permanente carácter experimental. El mundo de lo mágico, tan fuerte en las culturas precolombinas, significa también un punto de contacto con el surrealismo.

 

El lenguaje usado por los nuevos poetas va desde los extremos de una expresión rutilante y rica en imágenes hasta el directo, brutal, casi pura crónica de la realidad circundante. Los temas son los eternos de la poesía: el amor, la soledad y la muerte, pero a ellos se agrega la conmovedora piedad o la desesperación, que trae aparejada la miseria, la vida incumplida. El tema de la frustración es particularmente sensible en la poesía latinoamericana. Y con él, la turbulencia de los deseos, la aspiración a un mundo mejor.

 

La historia de la poesía moderna en Latinoamérica se inicia a comienzos del siglo con los poetas del modernismo. Se vivía entonces en una satisfactoría situación semicolonial, en países productores de materias primas muy solicitadas, que recibían el reflejo de una época europea de singular mansedumbre, que abarcó la última década del siglo pasado y la primera de este siglo con el nombre de “belle époque”. El estilo dominante, sensual, decorativo y fantasioso fue precisamente el conocido en Francia como “art nouveau”, y en España como “arte modernista”. Darío constituye el más destacado representante en la literatura latinoamericana de este estilo modernista.

 

Los poetas modernistas estuvieron en auge hasta el estallido de la primera guerra mundial y las conmociones sociales que le siguieron. Ese violento trauma para el mundo significó un comienzo de cambio total en el sistema de valores aceptados. En el terreno artístico se afirmó el desarrollo de las vanguardias que se había iniciado en la preguerra. Se produjo una remoción de los esquemas vigentes. En América esa primera vanguardia tiene sus focos fundamentales en Chile y Perú, por el valor de sus representantes, pero se desarrolló contemporáneamente con mayor o menor intensidad en casi todos los países. Se caracterizó por unir a la revolución poética una afirmación de la relación poesía y vida. La poesía se torna sensible a las inquietudes sociales y aprende a transmitirlas.

 

La revolución poética y la aspiración a una transformación de la sociedad comienzan a marchar de la mano. Neruda en Chile, Vallejo en Perú, se convierten en los máximos representantes de esa modalidad. A partir de esa primera vanguardia se produce en América un intenso movimiento de una poesía vital, opuesta a la poesía semiliteraria semiacadémica, semicavalia que encuentra el apoyo de la prensa y los organismos oficiales. Esa poesía viva se caracteriza ante todo por su disconformismo y en muchos casos coincide con una posición militante de los poetas en el terreno social. Otras veces el poeta está apartado pero de todos modos su voz tiene tonos de protesta. Siempre, y en última instancia, el poeta de vanguardia está en pugna con la sociedad.

 

En cada país de América la evolución de la vanguardia tiene características particulares; podría decirse que cada país tiene su propio “tempo”. Chile fue el que dio una primera generación de vanguardia de excepcional calidad con Huidobro y Neruda a los que hay que agregar los nombres valiosos de Pablo De Rokha, Rosamel del Valle y Humberto Díaz Casanueva. Después de la aparición de esos poetas se produce como una breve espera hasta presentarse en escena el grupo de “La Mandrágora” directamente vinculado al surrealismo. Ese grupo, encabezado por Braulio Arenas comprendió en un comienzo a Jorge Cáceres, Enrique Gómez Correa y Teófilo Cid. Luego se le unen en los sucesivos números de “La Mandrágora” otros poetas, algunos de los cuales habrían de ganar un lugar destacado en la poesía chilena: Gustavo Ossorio, Fernando Onfray y Gonzalo Rojas. Después de la Mandrágora la poesía chilena parece sufrir un retroceso a posiciones más seguras. Nicanor Parra representa en Chile el esfuerzo posterior más claro de intentar una nueva aventura poética.

 

Un fenómeno similar de avasallamiento poético producido por una gran personalidad se produce en Perú donde domina la figura de Vallejo, tanto como para hacer palidecer la personalidad poética muy valiosa de Eguren.

 

Esas personalidades significan una carga histórica que siempre determina una literatura epigonal o dificulta los esfuerzos de los nuevos poetas para desarrollarse. Esos gigantes de la poesía latinoamericana están demasiado próximos para que hayan pasado la prueba del tiempo. Este es implacable, y muy a menudo trastorna y vuelca los valores que parecían más sólidos. Por ahora esos poetas dominan la escena de América, tienen un vasto público y todavía pesan sobre los que comienzan a escribir. Pero hay signos evidentes de que la poesía toma otros rumbos y los más jóvenes abandonan a esos maestros.

 

En la Argentina y en México el “tempo” ha sido distinto. En ambos la primera vanguardia, que comenzó con gran fuerza, rápidamente se diluyó. En la Argentina, el grupo “Martín Fierro” significó el primer movimiento en pro de una liberación poética, pero de él quedan como figuras fundamentales en la historia de la vanguardia argentina, solamente Macedonio Fernández y Oliverio Girondo. En 1928 aparece el primer número de la revista “Qué”, como expresión del primer grupo surrealista de habla española fundado por mí en 1926. Pero la revista no tuvo ninguna repercusión y después de la aparición de un segundo número en 1930, el grupo se disolvió. Sólo hacia 1952 se reconstruye un grupo surrealista, con mi colaboración, alrededor de la revista “A partir de O”, dirigida por Enrique Molina, que rápidamente se convierte en escenario de violentas polémicas y ataques a la literatura convencional. Contemporáneamente y en una posición parasurrealista se publica la revista “Poesía Buenos Aires” que tiene primero como co-director y luego director al poeta Raúl Gustavo Aguirre. Las dos revistas se convierten en centros de la actividad poética de vanguardia en la Argentina.

 

En México aparece el grupo estridentista al promediar la década del veinte. Después de un intenso fuego inicial, desapareció sin dejar huellas ni seguidores. Aparece luego una generación intermedia de excelentes poetas entre los que se destacan José Gorostiza, Carlos Pellicer, Xavier Villaurrutia y Ali Chumacero, para encontrar la poesía mexicana el camino de una positiva vanguardia con Octavio Paz.

 

Fenómenos similares se producen en Colombia y Venezuela donde el movimiento de vanguardia sólo se acentúa en los últimos años. Hoy puede decirse que los grupos de poetas experimentales o de vanguardia se extienden por toda América apoyados por revistas y ediciones de diversa índole, pero los grupos más activos y revolucionarios en la poesía latinoamericana parecen desplazarse desde la zona sur hacia el norte de Sudamérica, hacia el casquete que debería constituir La Gran Colombia, formada por Ecuador, Colombia y Venezuela. En Ecuador actúa el grupo de los poetas tzántzicos con su revista “Pucuna”. En Colombia desarrolla una intensa actividad el grupo de los “nadaístas”, fundado por Gonzalo Arango y actualmente dividido. En Venezuela, país donde la actividad poética es particularmente intensa, existen tres grupos: “Tabla redonda”, “Sol cuello cortado” y “El techo de la ballena”. Este último es el más importante no sólo por la calidad y el número de sus componentes, sino por la violenta actividad que desarrolla mediante publicaciones, muestras, actos, y la crítica despiadada a la acción gubernamental, a los esquemas morales y a la cultura fosilizada.

 

En los tres países últimamente mencionados los poetas unen a una poesía de forma y contenido revolucionario una posición combativa directa que va desde el orden de lo político hasta la crítica de las costumbres y de la cultura oficializada. La mayoría son muy jóvenes, pero es muy probable que esté entre ellos el porvenir de la poesía de América.

Hacer una antología que represente a los verdaderos creadores no es nada fácil. La mayoría de las antologías configuran un cementerio de la poesía. En general se resuelve el problema incluyendo por un lado a los amigos y por el otro a los poetas que tienen éxito. En la mayoría de los casos, ni de unos ni de otros queda, con el tiempo, nada, con lo que resulta ampliamente cumplida su función de cementerio.

 

Una antología que se anticipe al tiempo, que en lugar de ser tumba de poetas, descubra a los que vivirán mañana, es tarea que vale la pena emprender. Y además una antología que revele nombres nuevos; nuevos e importantes; que sirva para sacudir un poco la fatiga de lo ya demasiado conocido y que señale a través de los poetas, los caminos futuros.

 

De todos modos el compilador de esta antología ha tratado de explorar a fondo el complejo panorama de la poesía en Hispanoamérica prescindiendo de esos dos factores enumerados: la amistad y el éxito, para tratar de localizar los verdaderos valores, aunque estuvieran ocultos, aunque fueran desconocidos. Pretende esta antología dar una perspectiva sobre la poesía surgida o que se ha afirmado desde la última posguerra. Por lo tanto los nombres que aparecen no son (con raras excepciones) los conocidos por el público común, pero seguramente algunos de ellos se convertirán en los clásicos del futuro.

Un deseo de objetividad ha hecho preferible dar cabida a representantes de diversas tendencias. Por supuesto se han tomado en consideración sólo tendencias que significan un avance, por lo tanto, toda poesía académica, por buena que sea su factura, queda totalmente eliminada.

 

No pretende el compilador creer que ha llegado, en esta selección, a la quintaesencia de lo poético. Los valores son de distinto nivel, pero en casi todos los poetas presentados hay siempre una búsqueda, y sus poemas no se regodean en la fácil repetición de hallazgos ajenos. La totalidad de la antología configura un panorama orgánico de la poesía latinoamericana de habla hispana, y en ella podrán descubrirse no sólo valores poéticos, sino la actitud del hombre americano ante la vida y los problemas que lo atormentan.

 

Y llega finalmente la oportunidad de hablar de la poesía en sí, de esa misteriosa cosa que es la poesía. Cada vez más distante del interés del público común hoy, tiene, sin embargo, un extraño prestigio para muchos, una inexplicable seducción.

 

Antigua como la historia del mundo, ha sido testigo permanente de la existencia humana. Nos transmite el desarrollo del hombre por dentro así como la crónica histórica nos transmite la evolución del hombre por fuera. Y esa historia del hombre por dentro es siempre la misma y siempre distinta: está generada por las fuerzas que arrastran a la alegría o a la desesperación y su dominio lleva desde los territorios de la esperanza hasta los del desaliento, desde el éxtasis, hasta la angustia y el terror. Tiene lugar en el mundo oscuro de las emociones, esas que exactamente nos dan la sensación de vivir. El poeta no las describe, sino que las transmite en su calidad primigenia, en su ardiente pureza original.

El poeta no se limita a recobrar esos momentos intensos de su vida personal: se convierte en antena que recoge toda la vida auténtica que lo rodea.

 

Por más solitario que parezca, participa en la vida colectiva, la siente como ninguno, y se transforma en la voz que expresa a todos. La poesía está en todas partes, transita por las calles, surge de pronto como chispazos en las reuniones, en los conglomerados humanos; habita en los ojos de la mujer que pasa, aparece en los encuentros y en las despedidas, se mezcla con las exclamaciones de júbilo, con los gestos de desesperación. Es ese lenguaje de la vida auténtica el que recoge y condensa el poeta, el lenguaje de los momentos excepcionales, del vivir exaltado. Pero esa idea de un vivir exaltado implica una gran peligrosidad, el riesgo del enfrentamiento con lo imprevisto, con lo desconocido. El hombre común se siente incapaz de afrontar ese riesgo, que lo aparta de la plácida seguridad de lo cotidiano; de ahí su ambivalencia ante la poesía: ésta lo atrae y rechaza a un tiempo.

En ese vivir exaltado de la poesía se vuelcan los deseos y las aspiraciones. La poesía se convierte en cierto modo en una “voluntad de lo imposible” como la designaba George Bataille, y esa voluntad de lo imposible, con el nombre de fantasía, es el motor que proyecta al hombre hacia adelante.

 

Como signo de la vida exaltada, la poesía tiene hoy la significación que siempre ha tenido: se opone a la vida rutinaria, al monótono transcurrir. Al apartar al hombre de la rutina, representa una verdadera piedra de toque: hacia ella van los seres que buscan y que se buscan, aquellos que se interrogan sobre su destino. Y si la poesía no le da soluciones le devuelve amplificado el eco de sus preguntas; ese eco es la voz del poeta, una voz humana que participa y comprende.

 

Aldo Pellegrini