Origen y desarrollo de la idea del espíritu objetivo
Jacobo Kogan
Editorial Universidad de Los Andes
1968
Tapa blanda, rústica sin solapas
165 páginas
Impreso en Mérida (Venezuela)
✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.
Desgastes mínimos.
✶ SINOPSIS: Introducción: El problema de la objetividad espiritual (fragmento)
El concepto de espíritu en la filosofía contemporánea ha sido introducido con un nuevo significado por Max Scheler a fin de ampliar la antigua definición del hombre como “ser racional” con las notas esenciales que implican la intuición de los valores y los actos emotivos y volitivos. Scheler distingue la persona como centro activo en que el espíritu se manifiesta, de los centros vitales anímicos. Nicolai Hartmann, que en gran parte sigue a Scheler, adopta su distinción entre psique y espíritu, pero confiere a este último concepto una significación totalmente distinta, de inspiración hegeliana, reactualizando la idea de espíritu objetivo. Espíritu es para Hartmann lo que se contrapone a la conciencia en tanto que subjetividad que mantiene a los hombres aislados en sí mismos; frente a los fenómenos psíquicos incomunicables, lo espiritual objetivo es lo que sirve de lazo de unión entre los hombres y constituye, en sustancia, la vida de la comunidad a través de la historia.
Mientras que en Scheler espíritu, aunque dirigido a lo objetivo, es máxima subjetividad, puro acto, en Hartmann es la objetividad la que constituye su carácter distintivo, aquello que hace que el sujeto se integre en una totalidad que trasciende la conciencia.
El carácter objetivo del espíritu ha sido destacado también por Francisco Romero, quien, al igual que Scheler y Hartmann, considera que la objetividad es una nota esencial del espíritu, pero combina la objetividad en el sentido de Scheler no como lo que constituye lo espiritual en el hombre, sino como aquello por medio de lo cual el hombre se realiza plenamente como sujeto: el hombre no abdica la subjetividad identificándose con lo sujeto; más bien, suelta que ejerce la absoluta trascendencia, la plena intencionalidad, se afirma, concentrándose a la vez intensamente en sí mismo: “En el individuo espiritual, a la vez que se abre por entero a la totalidad, se realiza la máxima individuación”. De algún modo Nicolai Hartmann procura asimilar la singularidad de la persona, pero al concebir el espíritu objetivo como una realidad de jerarquía igual y aún más poderosa que la del individuo, desvaloriza irremediablemente al sujeto y lo espiritual coincide en el predominante en el predicamento con lo objetivo.
Esta ambigüedad de lo objetivo y espiritual se encuentra también en algunos sociólogos. Werner Sombart, que escribió una “antropología científico-espiritual”. El concepto de espíritu es indispensable para definir al hombre, pues todas las demás facultades las comparte con los animales superiores, y entiende por espíritu especialmente la libertad de obrar, que se apoya en tres capacidades de objetivación: la de objetivar el mundo, la de objetivarse a sí mismo, autoconciencia, y la de abstracción o conceptualización. Karl Mannheim, por su parte, cree que la idea de espíritu objetivo puede ser de gran utilidad en la sociología como modo de encarar el proceso social en su conjunto, a diferencia de los enfoques parciales de las ciencias particulares de lo social. Mannheim usa como equivalentes las expresiones sociología del espíritu y sociología de la cultura.
Creemos que esta asimilación de los conceptos de espíritu y de cultura, que se verifica también en Nicolai Hartmann, es la causa de la ambigüedad entre la naturaleza subjetiva y objetiva del espíritu, por lo que hemos intentado una investigación sobre el origen y el desarrollo de la idea del espíritu objetivo en el Idealismo alemán, y la manera en que a través de Dilthey y de Simmel ha logrado una nueva síntesis en la filosofía contemporánea con la obra citada de Nicolai Hartmann.
La idea de espíritu objetivo proviene de Hegel, pero tiene su origen en Kant. En razón del giro copernicano que éste efectúa en la actitud filosófica, lo objetivo se torna espiritual, si bien no todo lo espiritual se identifica con lo objetivo. Lo que se conoce objetivamente es lo universal y necesario, y lo universal y necesario es lo conocido a priori por medio de las formas de la intuición, espacio y tiempo, y de las categorías del entendimiento: lo objetivo brota así enteramente del espíritu humano. En cuanto a los objetos empíricos, son meramente fenómenos, apariencias que no presentan la realidad tal como es en sí misma; ésta no es subjetiva ni objetiva, sino desconocida e incognoscible.
Al pasar de la filosofía especulativa de la Crítica de la Razón Pura a la filosofía práctica, la objetividad sigue conservando en Kant su carácter espiritual expresándose en la ley ética, el imperativo categórico, que es una exigencia incondicionada, universal y necesaria. El fondo subjetivo de la moralidad, que es lo bueno sin restricción en que se inicia la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, la buena voluntad, que Kant califica también luego como valor absoluto, así como es para él valor absoluto el hombre como fin en sí mismo, en tanto que sujeto fuente de todas las valoraciones, no es aprehensible objetivamente, sino sólo a través de un esquema, tipo, de la ley, esquema tomado de las ciencias de la naturaleza pero reducido a su mera forma, pues no se trata aquí de un contenido a realizar, de lo que se ha de hacer, sino de la forma o el modo de obrar, de la intención con que se realiza el acto. La ley moral representa así la forma objetiva mediante la cual se expresa intelectualmente el ejercicio del valor absoluto de la buena voluntad; pero ésta tampoco puede decirse que sea subjetiva en Kant, pues todo contenido subjetivo es para él de origen empírico, esto es, pertenece al orden de los fenómenos. La buena voluntad, eje de la ética, no es así ni subjetiva ni objetiva, puesto que constituye un valor absoluto; pero es en cambio objetiva la ley moral, el imperativo ético.
✶ INDICE:
Introducción
El contenido axiológico de la ética kantiana
Fichte
Schelling
Hegel
Dilthey y Simmel
Proyecciones sobre la filosofía del derecho del presente
Immanuel Kant