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El Ovni de Belén

J. J. Benítez

Editorial Plaza y Janés

Colección Horizonte N° 11

1983

Tapa blanda, rústica con solapas

264 páginas

Fotografías e ilustraciones en blanco y negro

Impreso en Barcelona (España)

 

✶ ESTADO: 9/10. Muy buen estado.

Desgastes mínimos por paso del tiempo.

 

✶ SINOPSIS:

En El Ovni de Belén, J. J. Benítez retoma el episodio evangélico de la “estrella” que guía a los Magos de Oriente y lo lee desde una hipótesis ufológica. El punto de partida es una pregunta directa, si esa luz capaz de acompañar una caravana durante meses, desaparecer y reaparecer, y finalmente “posarse” sobre un lugar preciso, puede explicarse como fenómeno astronómico o si, por el contrario, corresponde a la presencia de un objeto volante no identificado.

 

El autor descarta explicaciones habituales, como nova o supernova, cometa, conjunción planetaria, meteoro o recurso literario, y propone pensar la escena como una intervención de una “nave luminosa” tripulada por “ángeles-astronautas”. A partir de allí, organiza una investigación que cruza Biblia, exégesis, testimonios contemporáneos y textos apócrifos, con el objetivo de responder preguntas sobre el origen y la identidad de los Magos, el modo en que habrían conocido el nacimiento de Jesús y el papel de Herodes en el episodio.

 

✶ INDICE:

Capítulo primero

Los hechos son sagrados; los comentarios, libres. ¿De verdad se han marchado los «ángeles» de la Biblia? ¿Quién «tira» de mí? Cuanto más investigo, menos sé. Por supuesto que seguiré «peleando» con los teólogos e hipercríticos. Algo sí puedo jurar.

Capítulo II

Castañuelo: los buenos «servicios» de Ramón Muñoz. Juanito «el de los Prados»: el talón de Aquiles de muchos científicos. 1972: la paralización de Juan y su rebaño. Algeciras: el reloj no volvió a funcionar. Gallarta: paralizado en el balcón. Francia: la discusión de dos extraterrestres. Esteban Peñate no olvidará aquellos paquetes de «Celtas». «Todos tenían sus rostros mirando hacia arriba.» Pero, ¿es que los «ángeles» viajan en ovni? Siete hipótesis que pueden espantar al lector.

Capítulo III

¿De verdad podía sentir Dios atracción sexual? Las hermosas hijas de los hombres y de cómo los ángeles tampoco debían ser «de piedra». Los exegetas católicos tratan de escamotear el problema. Hasta los escrituristas lo reconocen: «en el Génesis falta algo». La extraña «aventura» de los «veladores». ¿De verdad los Elohim sólo querían hacer el amor? Algunos ejemplos de agresiones sexuales en el siglo xx. Tres norteamericanas a bordo de un ovni. Y qué pasa cuando el «raptado» es un hombre? Una hermosa extraterrestre entró desnuda en el recinto. «Noté que ella no me besó ni una sola vez.» No todos son «piratas» del espacio.

Capítulo IV

Jacob, alias «Israel», tropezó con un «campamento» de los Elohim. De cómo el ladino nieto de Abraham manda por delante a toda su parentela. ¿Un «ángel» en baja forma? Jacob recibió todo un golpe de «judô». Por supuesto, los «folklóricos» comentaristas católicos no están de acuerdo. Nosotros somos más peligrosos que el patriarca y su gente. No dispare contra los ovnis: puede quedar ciego… o muerto. Zafarrancho de combate en la base española de Talavera la Real. Ignacio de Souza se fue al otro «barrio» creyendo que había asesinado a un extraterrestre.

Capítulo V

También a Saulo lo dejó ciego un ovni. Los comentaristas bíblicos no se atreven con el apóstol de Tarso. El «despiste» de san Lucas. ¿Estaba Jesús de Nazaret en el interior de la nave que dejó ciego a san Pablo? Todo fue una «maniobra» para «captar» al fogoso Saulo. Sodoma: según los exegetas católicos, la «ceguera» fue una ilusión óptica.

Capítulo VI

Los Elohim no eran «futurólogos». La «clave»: viven más que nosotros. Abraham no se fiaba. ¿Era el patriarca Ur un «paleto», como insinúan algunos exegetas? Los «astronautas» lo dejaron a oscuras. También las tinieblas cayeron un buen día sobre el cortijo de «El Bizco». Mientras los egipcios sufrían densas tinieblas, los judíos disfrutaban de «luz». Los «peritos» de la Iglesia prefieren las tormentas de arena. El «pacto de la carne» o un nuevo paso hacia mi excomunión. A las «hornillas humeantes» y a los «fuegos llameantes» les llamamos hoy «foo-fighters». El Palmar: un «lucero» en lo alto de la choza. Logroño: una «bola luminosa» aficionada a la Radio. Navarra: no todos huyen ante una «bola de fuego». Cádiz: una «llama» debajo de la cama.

Capítulo VII

Vaya por delante mi profundo respeto hacia el Espíritu Santo. Los «astronautas de Yahvé», transmisores de la fuerza del Espíritu. Basta mirarle a la cara a Melecio para saber que es honrado. Otro signo «familiar» en la investigación ovni: el «viento impetuoso». El corazón me dice que fueron «foo-fighters» las lenguas de fuego que descendieron en Pentecostés sobre los apóstoles. ¡Qué lástima que san Lucas no indagara un poco más fuera de la casa!

Capítulo VIII

Sinaí: «No pasar. Zona restringida». De cómo los «ángeles» tomaban precauciones. El más numeroso avistamiento OVNI: 600.000 testigos. El «rollo» de Zacarías. Colombia: 0,8 milirröntgens tras un aterrizaje ovni. Según los comentaristas bíblicos, «yo soy un lugar prohibido para mí mismo». ¿Y si el macizo del Sinaí arrojara aún «espigonazos radiactivos»?

Capítulo IX

«Cortina de humo» contra los curiosos. Un banco de «niebla seca» en Extremadura. Un tractor que se atasca y otra nave envuelta en niebla en la cañada de «Los Garabatos». ¿Pudieron quedar huellas de las naves de Yahvé en las rocas graníticas del Sinaí? Una «nube» luminosa sobre el río Sena. También en Fuentesaúco se han visto los «rollos voladores» de Zacarías. Ahora resulta que Dios necesita «taparse» de las miradas impuras.

Capítulo X

Los «carros y ruedas de fuego» toman la iniciativa en el Antiguo Testamento. Mi profeta favorito. Mucha prisa debía llevar Elías para perder el manto. El caso del ternero «volador». Para los exegetas católicos, el profeta tuvo un «transporte extático». Por cierto, ¿dónde sigue Elías? Donde Jesús de Nazaret le echa valor al asunto y afirma que Elías es Juan el Bautista. A pesar de las palabras del Cristo, su Iglesia niega la reencarnación. La «saga» de los «arrebatados». Henoc: otro que no ha vuelto. Trajes espaciales para Isaías. A Baruc sólo lo levantaron unos metros. El «rapto» de Felipe o cómo los «astronautas» matan dos pájaros de un tiro. Fry, el científico escéptico que vio el «árbol del Paraíso». «Secuestro» en el rally internacional «América del Sur»: 70 km por las nubes.

Capítulo XI

Feroces ataques de algunos teólogos y exegetas contra Ezequiel. Yo me pongo de parte del profeta. Diez hipótesis «oficiales» tratan de explicar la «visión» de Ezequiel. ¿Quién está en la Edad de Piedra: los salvajes de la Polinesia o muchos de nuestros comentaristas bíblicos?

Capítulo XII

En «Pozo Gutiérrez» también vieron la «rueda». Los maníacos tratan de disfrazar a Dios a toda costa: aunque sea de «rueda con ojos». ¿Calificarán de «esquizofrénico catatónico» los exegetas al aparejador donostiarra que vio una «rueda con ojos» en Alicante? Para qué andarnos con rodeos: lo de Ezequiel en el río Quebar fue un «encuentro en la tercera fase».

Capítulo XIII

Un ingeniero de la NASA reconstruye la nave de Ezequiel. Blumrich: sí, pero no. Un misterioso «aperitivo» antes de penetrar en la «gloria de Yahvé». Joe cambió un jarro de agua por cuatro «galletas» extraterrestres. ¿Sufrió Ezequiel los efectos de la gravedad? También Jesús habló de «carros luminosos».

Capítulo XIV

Un pequeño secreto: yo creo en los Reyes Magos. Los evangelios apócrifos informan más y mejor sobre la «estrella» de Belén. Herodes ofreció una diadema al Niño. Casi todos coinciden: los magos eran persas. ¿Dónde está el Testamento de Adán? Entre tres y cinco meses pudo durar el viaje a Belén. Esdrás ya había hecho el camino que siguieron los magos. ¿Hubo un cambio de «estrella» al llegar a Jerusalén? Santa María de Agreda también «vio» la «estrella». Hoy, los hombres no creen en ovnis, pero cuelgan una «estrella» en el árbol de Navidad. Donde, al final, «vacío» mi corazón.

Obras consultadas