Historia de las literaturas comparadas: desde sus orígenes hasta el siglo XX
(Histoire des littératures comparées des origines au XXe siècle)
Frédéric Loliée
Editorial Anaconda
1945
Traducción de Hermenegildo Giner de los Ríos
Tapa dura, con sobrecubierta original
400 páginas
Impreso en Buenos Aires (Argentina)
✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.
Sobrecubierta con desgastes, faltantes y leves roturas. Por dentro, en impecable estado.
✶ SINOPSIS:
Prólogo.
Dos sentimientos muy claros y que a primera vista parecen excluirse, pero que sólo tienen de contradictorio la apariencia, se desprenden de la lectura de esta historia intelectual y moral de la humanidad desde sus orígenes hasta el siglo XX. El primero es que la civilización, si se la considera en su conjunto, no es obra propia de ningún tiempo. Si ciertos pueblos han contribuido a ella con mayor poder o brillo y siguen siendo ante el mundo su expresión más alta, no hay, aun entre los menos renombrados, ninguno que no haya llevado a ella su parte de labor útil. En la penetración resultante de la conquista, violenta o pacífica, la nación conquistada, de un modo más o menos directo, ha ejercido a su tiempo sobre la nación conquistadora, una acción de retroceso. Y al fin, este incesante cambio de ideas y sentimientos a través del tiempo y del espacio constituye el más generoso, como el más viviente, de los internacionalismos.
El otro sentimiento, no menos vivo ni preciso, es que en el común esfuerzo que arrastra al mundo civilizado hacia un ideal siempre mejor, cada pueblo conserva su actividad y su individualidad particulares. Orientales, griegos, latinos, franceses, sajones, anglo-sajones, han desempeñado el papel que solamente ellos podían desempeñar. Para estudiar, en una palabra, la sucesión de las capas sobre que está fundada esta perpetua exaltación de la humanidad, es forzoso conocer, en la naturaleza de los aluviones, la raza que los ha aportado.
Y esta conclusión, cuyos términos se confirman, lejos de contradecirse, es muy consoladora. Con la autoridad de la historia imparcialmente seguida en todas las manifestaciones del pensamiento, establece la realidad de la idea del progreso general y de la solidaridad humana; al mismo tiempo esta conclusión pone, por decirlo así, a cada pueblo en situación de continuar la obra universal, le estimula en los caminos que ha abierto o ensanchado, dejándole la responsabilidad gloriosa de su propio genio.
Sin embargo, después de esta tranquilizadora ojeada al pasado, si la mirada se dirige al porvenir, no se fija en él sin turbación. Aun en este pasado de la civilización, que ha llegado al magnífico florecimiento cuyo fruto recogemos nosotros, el mundo ha conocido bastantes años, siglos casi, de barbarie. La causa no estaba solamente en las luchas entre pueblos vecinos, formados para entenderse a pesar de sus pretensiones rivales, y que al fin y al cabo acercaban más o menos la comunidad o el parentesco de las razas, la semejanza de los intereses, el progreso de las costumbres y de las ideas; sino en que a medida que la humanidad se desarrolla, estas crisis, siempre temibles, aunque menos graves, menos prolongadas, cuando estallan, levantan contra la nación culpable de una ambición ilegítima o de una opresión criminal, violentas protestas; protestas que una inteligencia enérgica hará prevalecer algún día. Y hay que esperar que los tribunales arbitrales sean la futura salvaguardia de la civilización.
Pero al salir de la antigüedad y en los orígenes de los tiempos modernos, grandes soplos de tempestad han pasado sobre el mundo. La ola de las invasiones germánicas, húnnicas, bárbaras, mongolas, se ha extendido, saqueando, destruyendo, enterrando bajo las ruinas, borrando casi el recuerdo de los monumentos de la vida anterior.
¿Qué saldrá de esas profundidades del Oriente, inmóvil todavía hoy y como dormido en sus masas hondas, pero que todo solicita su despertar, como la bienhechora acción de Rusia en las regiones siberianas, la opresión inglesa en las Indias, el contacto con la actividad europea en el Japón y en el umbral entreabierto de la China?
Y si, como en otro tiempo, este mundo oriental se pusiera en marcha, ayudado de todos los ingenios de la ciencia, que desde este momento se ha apropiado; si cediera a la brutalidad de los apetitos que en otro tiempo precipitaron sus hordas, ¿qué llegaría a ser del rincón del mundo en que reposan los fundamentos de la civilización moderna? ¿Se dejará ganar progresivamente el Oriente por nuestras ideas? Después de haber comprendido y gustado sus beneficios ¿querrá solamente conservar el provecho, e invocando a su vez la doctrina de Monroe, rechazar fuera de su seno la colonización europea, para devolver el Asia a los asiáticos? ¿En qué medida los intereses, que son también agentes de civilización, concurrirán a operar pacíficamente este reintegro de posesión, que parece inevitable?
Conocemos la civilización greco-latina por la historia y por todo lo que ha dejado de fecundas semillas; gozamos de la civilización europea, tal como se ha establecido en lo que se llamaba antes para distinguirlos uno de otro, distinción que hoy ya no existe, antiguo y nuevo mundo; ¿conoceremos la civilización universal, fundada en el respeto mutuo de los pueblos, en la expansión definitiva de las ideas y de los sentimientos, que son en conjunto su consecuencia, su consagración y su garantía?
Son estas grandes visiones las que evoca y hace surgir ante la imaginación conmovida la Historia de las literaturas comparadas, tal como la ha comprendido M. Federico Loliée. No bastaba traer a este cuadro del pensamiento humano los hábitos de crítica literaria hábil para agrupar las obras maestras, y resumir su acción; era necesario además la seguridad del historiador propiamente dicho para sorprender de nuevo su filiación, la sagacidad del filósofo para recoger su espíritu. Y en esto es en lo que M. Federico Loliée se esfuerza. Ama este género de estudios psicológicos, de que M. Fouillée, en su hermoso libro sobre Psicología de los pueblos europeos, presentaba un modelo recientemente.
En una empresa tan grande no es posible en modo alguno ayudarse del concurso de todo el mundo, aun cuando fuera a riesgo de algunas citas menos autorizadas. Por otra parte, ¿cómo no exponerse a algunas? Evidentemente, si M. Federico Loliée no hubiera querido permanecer fiel al cuadro ya tan extenso que se había trazado; si para prestarse mejor al lector no hubiese tenido que encerrar en algunos centenares de páginas toda la historia del trabajo intelectual de la humanidad, habría podido detenerse más en el examen de las cuestiones de orígenes, se hubiera complacido en desarrollar ciertos períodos muy fecundos, muy activos y no se hubiese privado entonces de los auxilios de determinadas luces en la literatura de las bellas artes y en la literatura de las ciencias.
M. Federico Loliée es ante todo un clásico, que ha hecho lo que se proponía hacer, y no pensamos poner en duda algunos de sus juicios, por mucho placer que se tenga en discutir con un hombre de saber y de gusto. Muestra claramente cómo en este movimiento de la literatura de todos los pueblos se preparan, se desarrollan y terminan las ideas; conforme a qué corrientes pasan de un país a otro; por qué acción, después de haber franqueado las fronteras de su patria primitiva, vuelven a ella y se hacen consagrar; describe con un acierto feliz los impulsos progresivos y las reacciones, los influjos rivales, las alternativas de detención y de progreso; se complace, en fin, este es propiamente su objeto, en poner en claro “el sentido impersonal y general por donde los verdaderos genios se identifican, no sin acusar en ellos mismos un gran relieve de personalidad con su país, con su tiempo, con el género humano entero”.
Así llevado, su libro ofrece un interés a la vez variado y sostenido; sostenido por la idea que en él persigue, variado en razón de la multiplicidad de los puntos de vista a que le trasportan sucesivamente las zonas intelectuales que atraviesa: es, en suma, la obra de un espíritu juicioso y de una pluma experta.
Estos estudios de literatura comparada, que pueden contribuir tan eficazmente a la educación internacional de los pueblos, ayudando a propagar en el mundo las ideas de tolerancia, de paz, de armonía, son hoy objeto de una especie de predilección al otro lado del canal de la Mancha y del Rhin. M. Federico Loliée tendrá el mérito de haber intentado el primero en Francia, según el hermoso epígrafe que ha tomado de Ozanam, “este vasto designio”.
✶ INDICE:
- Prólogo
Capítulo primero: Antes de la historia.
Las primeras huellas del pensamiento.—El Egipto a principios del mundo antiguo.—Varios focos de cultura se revelan en el polvo de la Caldea.—Las civilizaciones coexistentes de los pueblos y de las razas superpuestas a lo largo del Éufrates y del Tigris.—Lejos del Asia menor.—Entre los habitantes del Celeste Imperio.—En las altas mesetas de la América Central.—En la India védica
Capítulo II: Los más viejos testimonios del genio indio.
Estado comparativo de Asia y de Europa.—El florecimiento de la poesía religiosa y lírica en la literatura sánscrita.—Los Vedas.—Tiempos históricos.—Emigraciones de los arios a través del mundo.—En Europa.—Establecimiento de los helenos
Capítulo III: La Grecia antes de los griegos.
Orígenes semi-fabulosos de la civilización helénica.—El tiempo de los edas.—El período homérico.—La Ilíada y los rapsodas
Capítulo IV: Fuera de la Grecia.
Ignorancia voluntaria en que ésta se mantenía de los demás países civilizadores.—Desarrollos consecutivos de los focos intelectuales de la India, de la Persia, de la Judea, de la Etruria, etc.—El helenismo y “la barbarie”.—Grandeza y decadencia de una literatura única.—Traslación del genio griego.—Pérgamo y Alejandría.—Hasta el año 540 antes de nuestra era
Capítulo V: Antes de la fusión greco-latina.
Los primeros contactos.—Comienzos de la poesía latina.—Ruina de la civilización en los tiempos de Sila.—El “siglo de Augusto”.—La obra del latinismo.—Grandeza y decadencia.—Renacimiento de los estudios filosóficos
Capítulo VI: La edad de plata de la literatura latina.
Retrato de Trajano.—Roma en el apogeo de su dominación.—Vista de Constantinopla al primer reinado de Trajano.—Decadencia rápida.—Las últimas edades de las letras griegas y romanas.—Alejandría metrópoli del Oriente.—Los filósofos alejandrinos.—Marcha paralela y rival del alejandrinismo y del Cristianismo.—El supremo esfuerzo del paganismo transformado.—Juliano en el siglo IV
Capítulo VII: La decadencia artística parece suspendida.
Es bruscamente precipitada por la invasión de los bárbaros.—Algunos restos.—Estado social y moral de los pueblos de Europa, del siglo V al VIII.—Tradiciones y poesías populares de los germanos y de los escandinavos
Los Eddas en su génesis
Restos de antigüedad clásica
En el Imperio de Oriente, silencio casi universal de las letras
Capítulo VIII El semi-renacimiento carlovingio
Esfuerzos civilizadores
Carlomagno, Alcuino, Rabán Mauro
Tránsito turbulento del siglo IX al X
El mundo feudal
Las sombras de la ignorancia se espesan de nuevo sobre Europa
Capítulo IX Contrastes de esta falta general de cultura con el estado brillante de las letras en Asia
En el Extremo Oriente
La China, el Japón, el país de los Ismers y la Persia en el siglo X
La ciencia árabe desde el siglo VIII
Cuadro de esta civilización
Introducción de los libros árabes en Occidente
Capítulo X Formación de las nacionalidades y de las lenguas en Europa
El ideal teológico pesa sobre el mundo
Primeros esfuerzos, para desprenderse de él, de la poesía popular y nacional
Advenimiento de la canción de gesta
Insensiblemente ésta cede el puesto al relato de aventuras, sentimental y caballeresco
El ciclo de la Tabla redonda
Sus orígenes
Influjo extraordinario de las historias de la Tabla redonda sobre “la estética” de las jóvenes literaturas europeas, sobre las ideas y sobre las costumbres
Capítulo XI Aspecto general del siglo XIII
Unidad esencial de las literaturas en sus comienzos
Florecimiento simultáneo de las letras y de las artes en Francia, en Inglaterra, en Alemania, en los pueblos del Mediodía de Europa
Trovadores del Norte y del mediodía
Menestrales anglo-sajones
Minnesinger alemanes
La poesía popular comienza a sacudir el yugo de las ambiciones eclesiásticas y de los abusos feudales
Capítulo XII Génesis dolorosa de una edad nueva
Sombríos aspectos del siglo XIV
Transformación violenta de los pueblos y de las ideas
Los precursores de la Reforma
Wiclef
Juan Huss
Jerónimo de Praga
Predominio de los hechos políticos y sociales sobre el movimiento incierto de las letras
Caída del Imperio de Oriente
Esta catástrofe hace refluir las letras griegas de Constantinopla a Italia
Ruina definitiva de la civilización árabe en España
Esterilidad relativa del espíritu francés
La antorcha de la civilización ha pasado, hace ya un siglo, a manos de Italia
Un primer Renacimiento
Capítulo XIII Fuera de las tormentas sociales
Expansión maravillosa de las letras y de las artes en Italia
Despertar de la antigüedad
Dos grandes hechos históricos: el Renacimiento de las letras y la Reforma religiosa
El lazo que los une: su marcha paralela
Lutero, Erasmo, Melanchton
Eco lejano de la Reforma en las obras del pensamiento
Capítulo XIV Luchas violentas de los partidos y de las doctrinas
Calvino en Ginebra; Juan Knox y el presbiterianismo en Escocia
La contra-reforma social y religiosa: Ignacio de Loyola; el concilio de Trento
Actividad prodigiosa de los espíritus a través de los males sin número que abrumaban a los pueblos en Europa y fuera de Europa
Un paréntesis acerca de las ruinas de dos civilizaciones exóticas en Méjico y en el Perú
Las calamidades públicas no estorban a la marcha de las letras en Italia, en que brilla el genio del Tasso y de Ariosto; en Inglaterra, donde es el tiempo de Shakespeare; en España, donde es la edad de Cervantes; en Portugal, que ha visto nacer a Camoens, y aun en Turquía, cuya “edad de oro” corresponde a este momento
Vuelta al desarrollo de la literatura francesa
Capítulo XV En la aurora del gran período clásico
Momentos todavía turbulentos
Los procedimientos del italianismo y del españolismo
Infatuación general de las literaturas
Conceptismo, culteranismo y preciosismo
La revancha del buen sentido y del buen gusto
El siglo XVII francés, en su cumbre
En Inglaterra
Estado de las costumbres sociales, al salir de los días sombríos del puritanismo
La revancha entera del placer, bajo la restauración de los Estuardos; un movimiento extraordinario de vena cómica
Dónde ha quedado la cultura italiana
En España, en Holanda, en Alemania
Después de la guerra de treinta años: cuadro de una profunda angustia moral
El siglo “alemán-francés”
Casi todas las naciones europeas concuerdan en acusar una afición sistemática semejante a la imitación
Capítulo XVI Comienzos inciertos del período filosófico
Carácter de independencia que comienza a revestir la literatura
Los enciclopedistas franceses
Voltaire, Juan Jacobo Rousseau, Diderot
Comercio de ideas entre los pueblos, y particularmente entre Inglaterra y Francia
Hegemonía literaria de esta última hasta las proximidades de 1789
Capítulo XVII La revolución realizada en los espíritus trae en Francia la revolución en el estado social
Diez años de tormentas
Período de tiempo correspondiente en Inglaterra y en Alemania
La dirección de las conciencias toca en suerte a la patria de Goethe
Admirable aparición repentina del pensamiento alemán
Poetas y filósofos
Después de este inmenso esfuerzo vienen las horas de cansancio y desaliento
La melancolía de Werther, el Weltschmerz, o mal del siglo
Capítulo XVIII Punto de partida del movimiento romántico, cuyos efectos se extenderán sobre Europa entera
Perspectivas más amplias se ofrecen en todas las direcciones del pensamiento
Renovación general de los estudios
Del lado de la pura imaginación
La gran poesía romántica
Sus transformaciones y sus diferentes expresiones en Francia, en Inglaterra, en Italia, en España, en Rusia, en Polonia y en los países escandinavos
Capítulo XIX El romanticismo ha agotado hasta el fin todos los recursos de la imaginación y de la fantasía
Reacción del sentido positivo
Otras condiciones de vida social, política y moral
En tiempos del segundo Imperio
Advenimiento del realismo
Las formas con que se cubre en las principales literaturas europeas
El naturalismo en Francia: imitación de sus procedimientos en el extranjero
Aparición de nuevas escuelas
Capítulo XX Extremo fraccionamiento de los grupos literarios
El neo-helenismo en Francia y en el extranjero
Neo-cristianismo y parodias místicas
Los simbolistas
Carácter indiferente y cosmopolita de la literatura en general
Sus expresiones más recientes en Francia, en Inglaterra, en los Estados Unidos, en Italia, en España
Nuevos focos de cultura
En la aurora del siglo XX
Conclusión
- La primera idea que se desprende de la historia prodigiosamente recargada de las literaturas
- Inestabilidad de las obras y de los nombres
- Lo que no muere
- Los resultados más evidentes del trabajo de todos
- Caracteres comunes a los grandes movimientos intelectuales
- Unidad de fisonomía de las épocas literarias
- Inspiraciones generales, fondos de ideas primeras y colectivas en que se ha aprovisionado en todos los tiempos el espíritu humano
- La contribución de cada pueblo o la corriente universal, sin que de ella resulte, en parte alguna, primacía absoluta
- Acerca de este derecho de preeminencia, que se disputan entre sí las distintas civilizaciones, antiguas o modernas
- No podría ser, para ninguna, un privilegio permanente y exclusivo
- Grandeza y decadencia de las literaturas sucesivamente predominantes
- Méritos respectivos de unas y otras: sus ventajas y sus imperfecciones relativas
- La imaginación oriental; su prestigio y sus flaquezas
- El genio griego y sus vacíos
- El espíritu francés
- El espíritu italiano, español
- El pensamiento alemán
- Las facultades anglo-sajonas
- El temperamento literario de los eslavos
- Dependencias mutuas de las literaturas, sus continuos cambios y las imitaciones recíprocas
- Distintas en orígenes y caracteres; se las verá fusionarse más y más en el seno de la unidad
- La obra actual de compresión y concentración
- Sobre el porvenir de las lenguas y de las literaturas
