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La vuelta de A. J. Raffles: comedia eduardiana en tres actos

(The return of A. J. Raffles)

Graham Greene

Editorial Sur

1976

Traducción de Victoria Ocampo

Tapa banda, rústica sin solapas

76 páginas

Impreso en Buenos Aires (Argentina)

 

✶ ESTADO: 9/10. Muy buen estado.

Desgastes menores por paso del tiempo y portada y lomo deslucidos

 

✶ SINOPSIS:

Una comedia brillante, refinada, irresistiblemente cómica, que recuerda los mejores momentos de Oscar Wilde. Inspirado en personajes reales, Graham Greene ha reconstruido la atmósfera de la Inglaterra victoriana para darnos de ella una imagen irónica y a la vez iluminada por la nostalgia y la ternura. El mundo entero cree muerto a A. J. Raffles, el famoso ladrón, desaparecido durante un episodio de la guerra de los boers. Su amigo Bunny, que lo recuerda con inquebrantable fidelidad, habla de él con otro personaje famoso: Lord Alfred Douglas, uno de los protagonistas del escándalo que ocasionó la ruina de Oscar Wilde.

 

Súbitamente Raffles reaparece en casa de Bunny. Proyecta pasar el resto de su vida ignorado por el mundo que lo ha temido y admirado, dedicado a su juego favorito, el cricket. Pero Lord Alfred Douglas lo tienta con un proyecto: le propone que robe a su propio padre, el vulgar, codicioso marqués de Queensberry, para vengar así la triste suerte de Oscar Wilde. Raffles acepta. Maestro del suspenso, Graham Greene teje una red en la que aparecen envueltos el príncipe de Gales, un pintoresco espía alemán, el capitán von Blixen, una dama con quien el futuro rey se cita en el dormitorio del marqués, y muchos otros. El sutil humorismo de Graham Greene, su portentosa capacidad para crear personajes llenos de cálida vitalidad, llegan a su punto máximo en esta deliciosa comedia.

 

✶ EXTRA:

A. J. Raffles es una figura clásica de la ficción policial británica, un “ladrón caballero” de fin de siglo que vive en la doble pertenencia. Por un lado, es un deportista respetable, integrante del mundo social de los clubes, las casas de campo y el cricket. Por el otro, actúa como delincuente especializado en robos de alta gama, con preferencia por joyas y casas de la aristocracia. Esa tensión no se plantea como un simple disfraz, sino como un mecanismo narrativo central: el mismo entramado de clase que lo legitima y lo vuelve “invisible” ante la sospecha, también le facilita el acceso a sus objetivos.

El personaje fue creado por E. W. Hornung, cuentista y novelista británico, célebre por haber construido una respuesta especular y algo provocadora a la lógica detectivesca de la época. Si el detective victoriano restituye el orden desde el razonamiento, Raffles lo desestabiliza desde la elegancia, el cálculo y la audacia. No es un criminal marginal, sino alguien integrado al corazón del sistema social que saquea, lo cual vuelve incómoda la frontera moral del relato. En muchos textos aparece un código de conducta que no lo redime, pero sí lo define, elige blancos “posibles”, evita ciertos excesos, conserva una lealtad fuerte hacia sus vínculos y, cuando conviene a la trama, puede incluso colaborar con la justicia o moverse en zonas grises.

 

Una pieza clave del mundo de Raffles es su narrador y cómplice, Bunny Manders. Su mirada organiza el encanto y la incomodidad del personaje: registra la fascinación por el amigo carismático, el temor a la caída social, la culpa, la racionalización y el tironeo constante entre admiración y rechazo. Ese punto de vista, cercano y no del todo confiable, da al ciclo un tono de confesión, memoria y “crónica” de aventuras, más que de simple rompecabezas policial.

 

En términos de historia editorial, Raffles aparece primero en relatos publicados en revistas, y luego se consolida en volúmenes que reúnen y expanden ese material. El punto de partida suele ubicarse en 1898, con un primer cuento que instala el dúo Raffles–Bunny y el clima de club y complicidad. Al año siguiente, esa materia narrativa toma forma de libro con The Amateur Cracksman, y la serie continúa con nuevos relatos reunidos, entre ellos The Black Mask. Más adelante, Hornung lo lleva a la novela y a un arco más “biográfico”, con Mr. Justice Raffles, donde el personaje se enfrenta a las consecuencias de su vida y al peso del juicio social.

 

La popularidad del personaje no quedó confinada a la página. Hubo versiones teatrales tempranas, y con el correr del siglo proliferaron adaptaciones para cine y televisión. En pantalla, Raffles fue reinterpretado muchas veces, lo que confirma su condición de arquetipo flexible: puede leerse como aventura ligera, como comedia de modales con delito, o como una fábula sobre la hipocresía social y la teatralidad de la respetabilidad. En televisión, una referencia fuerte es la serie Raffles, que consolidó una imagen “clásica” del personaje para el público moderno.