Backup
Carlos Gallardo
Editorial Museo Nacional de Bellas Artes
2004
Tapa blanda, rústica con solapas
70 páginas
Tamaño: Folio Menor (30x25)
Reproducciones a color y b/n
Impreso en Buenos Aires (Argentina)
✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.
Sin detalles
✶ SINOPSIS:
Catálogo de la exhibición en el Museo Nacional de Bellas Artes del artista argentino Carlos Gallardo. Conocido por sus puestas en escena, transforma la sala del museo en una singular escenografía con extensos sectores vacíos, grandes planos en blanco y negro, que fueron interpretados como reflexiones sobre la memoria.
Back-up, vuelta a atrás. Atrás, hasta las primeras preguntas posibles, hasta el titubeo y el temor de las imposibles respuestas. Pero también vuelta al diálogo intermitente que Carlos Gallardo, artista preciso y diseñador refinado, entabla con los fragmentos y residuos más extraños, ensamblados en prolijos mecanismos visuales, tal como lo demanda su cuidadosa poética orfebril, cimentada en los años de vinculación con la arquitectura, la gráfica y la escenografía de ballet. Porque ante el espectador sus mecanismos danzan en el espacio, aunque estén detenidos en el plano y en el tiempo, así como sus fotografías intervenidas y engrilladas se abren en preguntas obsesivas aunque parezcan congeladas en las grillas aleatorias que las contienen.
Naturalezas moribundas ante las cuales la pregunta / palabra es un hecho subversivo con posibilidades de revelación. En Gallardo anida un consciente hermetismo, sutil y riguroso, que se abre a la libertad interpretativa, pero que tiende a la resignificación de las cosas naturales y artificiales, del hombre y sus producciones. Las propuestas de Gallardo no excluyen el humor, como sucede en varias obras de la serie Queen Size. La Fugitiva, con las telas anudadas al modo de una soga para evadidos de cárceles, o La Nutritiva, en base a tubitos con granos de trigo, o La Precavida y su elástico intervenido con preservativos. Salvando género y distancia se advierte la continuidad de ese espíritu observador y juguetón que los clavicembalistas franceses del siglo XVIII titulaban sus piezas características, “La Presumida”, “La Orgullosa” o “La Feliz”.
Una de las obras más impactantes de esta muestra es sin duda Chupasangre, gigantesca instalación que presenta el mundo temible de lo inyectable como una realidad al mismo tiempo luminosa y opresiva. Recolector incansable de objetos diversos, Gallardo nos enfrenta en este caso con un enorme archivo-biombo transparente, lleno de jeringas que parecen haber detenido su coreografía en el punto justo de su mejor despliegue. Alguien podrá ver en esas jeringas animadas el recuerdo de un ritual horroroso o de una ceremonia de dolor, otros imaginarán un juego exquisito de vidrios, una curiosa ampliación de microbios o un acuario de peces inéditos. Por mi parte, confieso que me atrapa la cualidad danzante de esos tubos esbeltos, congelados en un momento sublime como el que soñó Fausto, y tan parecidos a las rondas de bailarines de Matisse. Hasta los atriles mudos, detenidos en el espacio y en el tiempo, siguen haciendo música.
En esta transfiguración de los objetos diversamente combinados, que no renuncian a una exigente elaboración estética y que al mismo tiempo son capaces de plantear, como quería Charles Ives, preguntas sin respuestas o, como pretendía Popper y sostiene Eco, abrirse a respuestas múltiples, radica la virtud propia de la producción de Carlos Gallardo. “Todo el amor de las antiguas cosas a las que acaso dimos, sin saberlo, la duración exacta de la vida”, como escribe Olga Orozco, vida de ellos y vida nuestra. Espero que todo esto y mucho más pueda apreciarse en la presentación de nuestro artista en el Museo Nacional de Bellas Artes.
Arq. Alberto Bellucci
Director del MNBA
✶ EXTRA:
Carlos Gallardo (1943-2008) fue un artista visual argentino cuya producción se movió con naturalidad entre la obra para sala y la cultura gráfica, con una práctica que combinó instalación, objeto, fotografía intervenida y un trabajo sostenido como diseñador, escenógrafo y vestuarista. En ese cruce entre lenguajes se vuelve legible su perfil, el de alguien que pensaba la imagen como construcción, como mecanismo, como escena.
En el Museo Nacional de Bellas Artes presentó Back up, exposición acompañada por un catálogo editado por el propio MNBA, donde su trabajo aparece ligado a procedimientos de ensamblaje, a sistemas visuales, a una poética de materiales y fragmentos, con series y piezas que insisten en la idea de montaje y relectura.
Esa mirada también se proyectó en su tarea en artes escénicas. Su nombre quedó asociado al diseño de escenografías y vestuarios, en particular en el campo del ballet, con trabajos presentados en circuitos locales e internacionales. En 2007 recibió el Benois de la Danse por el vestuario de La tempestad, coreografía de Mauricio Wainrot presentada en el Teatro Bolshói.
Como artista, participó en ferias y ámbitos internacionales y representó a la Argentina en la Bienal de la Memoria de La Habana (1997), dato que suele aparecer en reseñas y notas sobre su trayectoria.
Gallardo murió en 2008 a raíz de un accidente en San Nicolás. Con su muerte se interrumpió una obra que, más que separarse en “disciplinas”, se entiende mejor como una continuidad entre el taller, el diseño y la escena, siempre con la imagen como centro y con la construcción como método.