✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴
$20.96 USD
10% de descuento pagando con Transferencia
Ver más detalles
1 en stock
Entregas para el CP:
Medios de envío
Calcular
No sé mi código postal

Poesías Completas

Almafuerte (Pedro Bonifacio Palacios)

Editorial Prosa y Verso

1965

Tapa blanda, rústica con solapas

116 páginas

Impreso en Buenos Aires (Argentina)

 

✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.

Desgastes menores por paso del tiempo.

 

✶ TEXTO EN SOLAPAS:

A ciento once años del nacimiento de Pedro B. Palacios, el poeta de la “chusma”, de los vencidos, de los postergados, damos a publicidad el presente volumen que contiene las poesías completas.

Su vida estuvo marcada por el signo de la humildad en las relaciones con los otros hombres y su obra por la soberbia de quien se sabía íntegramente hombre, en la extensión más correcta de la palabra.

Para ALMAFUERTE sólo era vigente la rectitud de conducta, la verdad en la palabra y la acción. De allí que sus versos sean el reflejo de su duro batallar contra quienes opusieron a sus virtudes, las flaquezas y debilidades.

Los Sonetos indican a un poeta de fina sensibilidad que supo armonizar el fuego interior con el romanticismo de más pura envergadura. Allí el amor alza vuelo hacia las regiones etéreas y adquiere en esos momentos, lo mismo que dijo Ingenieros “la llama sagrada de un ideal”.

Sus Milongas Clásicas recogen el “tempo” popular para indicar de manera directa, en lenguaje diario el pensamiento filosófico de un pensador apostrofante.

Con Los Siete Sonetos Medicinales Almafuerte construye un yunque sobre el que es necesario machacar hasta templar el alma, porque es necesario no estar vencido ni aún vencido. Estas siete escuetas composiciones son el resumen más perfecto de filosofía ante la vida y sus miserias. Ante ellas caen en pedazos la autoconmiseración, la desesperación vana, la compasión, pues son destrozadas por el martillo de la fortaleza interior.

Los llamados Sonetos Menores, encierran pequeñas composiciones que son individualmente pequeñas obras de miniaturista, donde está logrado la forma y el fondo.

ALMAFUERTE ha sido un ferviente creyente religioso. Esta pasión está reflejada en toda la obra. Lo que algunos han llamado negación de Dios, no es más que la relación entre dos entes que se reconocen como existentes y la protesta del humano al no llegar a comprender en toda su extensión y profundidad los designios divinos.

También hay en la obra de Almafuerte una continua preocupación por la patria. Su composición así lo demuestra y en ella hay el regurgitar del hombre en vertical ante las postraciones rastreras de quienes manejaron los destinos de la nación en aras del oportunismo sensual.

La persistencia de la obra de Almafuerte en el sentir popular está avalada por la comunicación individual y colectiva que el poeta logró alcanzar en sus poemas. Por ello nuestra intención de volver a ponerlas al alcance del público en la presente edición popular. Esperamos con ello haber cumplido con el público lector, amante de las obras de calidad.

 

✶ IMPORTANCIA DE ALMAFUERTE:

Al proceder a la reedición de la obra de PEDRO B. PALACIOS, a casi cincuenta años de su fallecimiento, queremos rendir un sencillo homenaje a quien en vida, fuera un permanente ejemplo de rectitud moral.

ALMAFUERTE ha sido por sobre todas las cosas un poeta de reivindicaciones, no un revolucionario como actualmente se entiende el vocablo, sino un reivindicatario de las necesidades que el alma del género humano necesita para desarrollar en plenitud.

Su obra encierra dos grandes pasiones: la verdad y Dios. Ambos términos conjugados individual y conjuntamente.

La verdad para él significaba ser, alcanzar la dimensión propia del humano sin tener que adaptarse a las mezquindades que el diario trajín imponen. Por ello su vida fue la de un solitario y un incomprendido. Tuvo muchos amigos y ningún confidente.

La existencia de Dios estaba más allá de toda duda pues le reconoce a lo largo de los años y se muestra en la mayoría de sus composiciones. Ese amargo Págame mi dolor no es otra cosa que el no haber alcanzado la comunicación perfecta y permanente con el ser supremo.

Hay como en Unamuno un revolverse sobre sí en busca de la verdad y de Dios. La búsqueda interior es patética porque llega al descarnamiento del alma. Es un arrojar a los cuatro vientos el ser interior, pues en el aventamiento total radica la despersonalización pasional humana para alcanzar con ello, el acercamiento máximo de sencillez y humildad.

Palacios como hombre de su país y de su tiempo acusa en la obra la influencia inmadurada de la cultura griega, período clásico, al mismo tiempo que refleja la transformación sociológica que se opera al transformarse las viejas estructuras hacia formas nuevas. Los nuevos tiempos conformistas con sus nuevos status, son reflejados al expresar la necesidad de comprender cada uno dentro de sí, la templanza ante las situaciones nuevas que el mundo presenta. Pero es una adaptación al medio sin dejar de lado en ningún momento la unidad interna del ser.

Esta unidad se presenta en Almafuerte con la fuerza de la desesperación que la hace clamar por más comprensión humana, por menos frialdad en el medio en que se ve obligado a convivir.

Hasta él llegaron las sospechas de una falsa interpretación de su soledad. Si bien vivió casi solo en las relaciones humanas, su mayor aislamiento estuvo determinado por la imposibilidad de comunicación espiritual y coincide nuevamente con Unamuno en ese batallar hacia los otros seres. Como Unamuno, desarrolló su vida gritando verdades y siguiendo su camino, sin reparar en quien le seguía. Su camino estaba marcado y lo cumplió en toda su extensión sin amarguras pues sabía que su papel en la vida consistía en decir verdades.

Hay también en la obra de Palacios una fuerte inclinación hacia el elemento trabajador, hacia los fracasados, hacia los postergados que él llamó “mi chusma”. Este concepto y esta inclinación no tienen relación con conceptos o aptitudes marxistas, sino cristianas. Para Almafuerte la vigencia del espíritu de Cristo adquiere la potencia de una filosofía en marcha y la toma en su verbo para desarrollarla entre sus contemporáneos.

Aun cuando se refiere en algunas composiciones al amor entre el hombre y la mujer, lo hace con el sentido adoratriz con que se venera a las imágenes divinas. Sus palabras son de amor espiritual y la ausencia de una mujer a su lado, está justificada cuando afirma que su amor no puede ser comprendido, pues está más allá de la carne y de los sentidos.

El elemento trabajador tiene para Almafuerte el valor de los tesoros imposibles de comprender a primera vista. En ellos radican los verdaderos valores humanos, pues en su miseria, sus privaciones, sus enfermedades y sus limitaciones están reflejadas las búsquedas de Jesús en los humildes. De allí que sus palabras se dirijan a la chusma, en búsqueda de su perfección espiritual, ya que comprende que son ellos la levadura y el fermento que despierta la elevación del espíritu.

Nacido poco más tarde de Caseros, ha de ser testigo y actor de uno de los períodos más febriles de nuestra historia. Perteneció a la generación del 80, pero se separa de los miembros más conspicuos de ella, pues no intervino de manera directa en política, no asiste a universidades, no desempeñó cátedras, no viajó a Europa como graciado de canonjía o misión diplomática. En realidad Pedro B. Palacios perteneció a la parte de la generación del 80 que no gozó ni disfrutó del calor oficial. Se fue haciendo solo y solo vivió toda su vida y su misión terrena. Maestro y periodista, enseñó y escribió en los pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires, hasta recalar en La Plata. Su obra ha quedado dispersa en las hojas del periodismo local bonaerense, pero su acción y su ejemplo se ha salvado del olvido por la fuerza que imprimió a cada uno de sus actos.

Poeta del apóstrofe, bajo su palabra van pasando las debilidades humanas, descriptas con crueldad de frases. Allí están los mogigatos, los perdularios, los mercaderes del alma, los traficantes de virtudes, los tartufos del amor despojados de sus falsos ropajes, sindicados con la palabra dura y clavados en el muro de la vía pública por la frase certera. Están expuestos para ser despreciados. Pero también están expuestos para medir la distancia que existe entre ellos y el concepto integral del HOMBRE en toda su hondura.

Almafuerte tiene en sus palabras la medida de la elevación, el acrecentamiento de las fuerzas interiores ante cada fracaso, para nuevos asaltos hacia adelante. Nunca dejó de empujar con el verbo y la acción. Su vida fue trabajo, acción, lucha, perfección. El logro o el fracaso hacia la meta, poco le importaron. Le mueve un ideal.

Buenos Aires, julio de 1965

Annel Car