Almanaque Político y de Comercio de la Ciudad de Buenos Aires Año 1826
Ediciones de la Flor
1969
Tapa blanda, rústica sin solapas
295 páginas
Prólogo de Enrique Barba
Impreso en Buenos Aires (Argentina)
✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.
Sin detalles.
✶ ADVERTENCIA (fragmento)
En su último número, el 212, del sábado 3 de diciembre de 1825, El Argos de Buenos Aires, incluía el siguiente anuncio:
ALMANAQUE DE COMERCIO
Bajo este título está anunciada una publicación que deberá aparecer al principio de cada año, contando desde el mes de enero de 1826. Su redactor es Mr. Blondel, de nacionalidad francesa, jurisconsulto y antiguo bibliotecario. Cada ejemplar valdrá tres pesos para los suscriptores, y cuatro para los que no lo sean.
El objeto de este Almanaque de Comercio es presentar una idea del estado del país en sus varias relaciones; y como un punto de comparación entre el presente y los sucesivos él comprenderá detalles curiosos e importantes de los diferentes géneros de industrias; y servirá a los extranjeros para tener un conocimiento pleno del país que vienen a habitar, y a los hijos de él para poder juzgar de los progresos que vaya adquiriendo.
Una obra tal merece la protección del público, y si a su importancia se agrega su buen desempeño (que tenemos derecho a esperar por la capacidad e instrucción de su autor), ella contribuirá a fijar la opinión ventajosa que tiene Buenos Aires en la consideración de los hombres ilustrados e imparciales.
Poco tiempo antes, el 12 de noviembre, en la raquítica sección de “EL AVISADOR UNIVERSAL”, rincón dedicado a los avisos de El Argos, se ofrecía al público a Blondel dedicará preferente atención a Buenos Aires, “el punto de mira de la emigración europea”. Los almanaques publicados posteriormente por Blondel demuestran que su optimismo no fue correspondido por el favor del público. Las ediciones que siguieron a la de 1825, al menos, dan la impresión de un porfiado intento por sobrevivir. De tal manera las mejoras prometidas no pudieron darse.
El Almanaque de Blondel, a pesar de los rasgos comunes en obras de esta laya, respondía a circunstancias muy particulares de momento y lugar. Constituye una de las tantas manifestaciones del sistema rivadaviano imperante. Es un intento de poner de relieve los elementos constitutivos de nuestra incipiente burguesía, mostrando, de paso y de alguna manera, las ventajas de esa forma de vida. Ventajas éstas que se ofrecían de preferencia a los extranjeros, a quienes el autor recordaba que los habitantes de Buenos Aires, el 25 de mayo de 1810, habían arrojado las bases de una libertad sabia. Agrega que desde esa fecha se habían dictado “leyes sabiamente calculadas e igualmente protectoras: de modo que el extranjero, puede decir sin lisonja, que la República Argentina es el país de los hombres libres”.
El libro de Blondel da remate a una serie de trabajos tendientes a atraer hacia nuestro país la atención de los europeos: El libro de IGNACIO NÚÑEZ: Noticias históricas, políticas y estadísticas de las Provincias Unidas del Río de la Plata... (Londres, 1825) constituye el antecedente más importante. Ciertas afirmaciones de Núñez encierran el pensamiento oficial de lo que podría llamarse, para la época, la política de desarrollo. Y es la que, en definitiva, auspiciaron todos los escritores del momento, tanto nacionales como extranjeros. Las palabras de Núñez traducen lúcidamente el pensamiento del equipo gobernante. Se trataba de conseguir la incorporación al país de brazos y capitales extranjeros. “Las provincias del Río de la Plata —dice Núñez— no presentan un campo que lisongee a los gozadores del mundo, ni hacen por ahora mucha falta: allí lo que interesa es los capitales y la clase menos aventajada de la sociedad en otras partes, o más bien más necesitada: el artesano, el labrador, el mecánico, el hombre que trabaja con los brazos, son las adquisiciones más preciosas que procura, con la confianza de poderles retribuir una vida cómoda, y un lugar decente en la sociedad.” A tono con la política económica del momento y de su partido, Núñez advierte que es poco menos que imposible pensar en la posibilidad de industrializar el país.
Al mismo linaje pertenece el libro Cinco años en Buenos Aires (1820-1825) publicado anónimamente por “Un Inglés”. Alienta la inmigración británica. “Estén seguros mis compatriotas —dice— de que no encontrarán otros extranjeros con quienes se sientan más en su casa, que con los naturales de Buenos Aires. Por eso repito que los agricultores y labradores que dispongan de un pequeño capital, pueden ganar bien el sustento y aún algo más, porque los labradores encuentran siempre trabajo y los artesanos son muy buscados. El clima es agradable; en el gobierno encontrarán protección segura, y el pueblo, no obstante todos sus prejuicios, estima a nuestra patria.”
Cinco años en Buenos Aires, constituye un libro de muy agradable lectura. Significa, además, un complemento utilísimo del de Blondel. En lo que se refiere a los negociantes y comerciantes registrados en el Almanaque, muchos de ellos extranjeros, nos permite conocer su nacionalidad sobre todo cuando se trata de británicos y franceses de quienes nos ofrece datos muy precisos.
¿En qué difiere el trabajo de Blondel de otras obras similares? En la página 69 dice Blondel que el Almanaque está destinado a hacer conocer todo lo relativo al comercio. Aunque éste es el propósito fundamental, y el de vincular el comercio de Buenos Aires con el mundial, la obra adquiere contornos poco frecuentes. La inicial advertencia contenida en el título: Almanaque Político y de Comercio no da, en su escueto enunciado, una idea acerca de la copiosa y útil información que consigue brindarnos su autor. Comienza con el calendario para el año de 1826, del que nos agrega que su único objeto es “para indicar la fecha de los días de cada semana”. El lector podrá advertir que en esos momentos, marcados por la intolerancia como impíos, las fiestas religiosas de cumplir eran muy numerosas. Tendría que llegar aquél a quien los mismos intolerantes consideran el Restaurador de la Fe, para que muchas de esas festividades desaparecieran del calendario.
Lo político del Almanaque se refiere al enunciado de las instituciones y personajes que ejercían el gobierno. La propaganda que en él se realiza sólo es a favor del país; nada tiene que ver con el gobierno; es totalmente impersonal.
Las páginas dedicadas al estudio de las instituciones de su época nos enfrentan con un escritor culto y seriamente preocupado por su tarea. De esta manera Blondel confiere a su obra un sello característico, que la distingue de otras de su género.