Argentina, la otra patria de los italianos
Vicente Gesualdo / Gerardo Álvarez
Manrique Zago Ediciones
1983
Bilingüe castellano-italiano
Tapa dura, con sobrecubierta original
212 páginas
Profusamente ilustrado con fotografías b/n
Estuche original
Tamaño: 27x27
Impreso en Buenos Aires (Argentina)
✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.
Desgastes mínimos por paso del tiempo.

✶ SINOPSIS:
El presente volumen es un testimonio gráfico de la presencia italiana en la Argentina en el período 1830-1930, que resulta más amplio del propuesto en el párrafo séptimo del programa cultural ítalo-argentino firmado en Roma el 14 de setiembre de 1979. La publicación propuesta y realizada por el editor Manrique Zago no se aleja mucho de las precedentes ediciones del mismo.
Me refiero sobre todo a “Buenos Aires anteayer” y a “Milano all’aperto”; la parte ilustrativa ocupa el espacio mayor y las leyendas resultan al mismo tiempo esenciales y esquemáticas. El período considerado está dividido en 31 capítulos ilustrativos de los momentos más significativos de la aventura dramática del emigrante: la llegada, el primer hotel, las colonias agrícolas, el campo, el barrio de la ciudad, las calles, los mercados, la cocina y luego, gradualmente: la prensa, las artes, las ciencias, el deporte.
En general se ha preferido extraer las noticias comentadas de la crónica misma de los diarios de la época, agregando de tal manera testimonio a testimonio, con exclusión de todo propósito laudatorio. Estamos así frente a un gran álbum de familia, aún no descolorido por el tiempo y pleno de recuerdos emocionantes.
A tal propósito me es grato transcribir a continuación un trozo de una página inédita de Jorge Luis Borges: “Recuerdo el Buenos Aires de 1905, de 1910. Era una ciudad toda de casas bajas, como las casas hechas por maestros albañiles italianos; era de estilo italiano, había muchas balaustradas, muchas columnas, pozos en los patios, ventanas con barras de hierro, con zaguanes y sobre todo con terrazas. Y he aquí un detalle gastronómico gracioso: yo tenía 11 años y me invitaron a comer en una casa; me pareció exquisita la comida; cuando volví a casa me preguntaron, como se pregunta a los niños, qué había comido y yo respondí que eran unas almohaditas orladas, que tenían carne adentro y luego supe que eran ravioles. Ahora todos los domingos, en Buenos Aires, en todas las casas se comen ravioles.”
Y a Borges le gusta repetir que no es de Buenos Aires, porque no tiene sangre italiana, aún cuando entre sus antepasados cuenta con un tal Gribeo, ciertamente italiano; pero su testimonio-recuerdo es válido en el plano personal y, aún más, en el histórico.
Giuseppe Palmieri
Director del Instituto Italiano de Cultura

