Cecconi. Todo el Riachuelo
Leónidas Barletta
Editorial Metrópolis
1972 - 1 edición
Tapa blanda (acaballada)
Tapa y 13 ilustraciones en interior de José Mario Cecconi
59 páginas
Con dedicatoria al artista plástico Roque Menaglio
Impreso en Buenos Aires (Argentina)
✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.
Levemente desgastado y deslucido en el lomo (grampas).
✶ COLOFÓN:
AD MADJOREM GLORIAM
del arte de grabar y sus cultores fue pergeñada la cantata de Leónidas Barletta impresa en septiembre entrando la primavera de 1972 compuesta e impresa en el querido taller de la Cooperativa Gráfica de la calle Rivadavia 767, en Buenos Aires, República Argentina, al cuidado de Leticia Torres y el tipógrafo Moisés Cadín y en homenaje de corazón a José Mario Cecconi, grabador que luchó con la madera y con toda suerte de impedimentos para vivir como debe un artista de su categoría.
Reproducida en esta edición
✶ INDICE:
De las cosas notables:
Cecconi proletario
Riachuelo
Cantinas marineras
Los bohemios de “El bermellón”
Facio Hebequer
Arato - Vigo - Riganelli
Todos venían a América
El óleo se lavaba con jabón amarillo
Antes de rebajar su arte por dinero, un artista se hacía proletario
Salía a pintar de noche
Detrás de la cancha de Talleres, donde acampaban los gitanos
Más pobre que Paolo Ucello
Un mono le muerde la oreja
Tabla de grabados
Boca del Riachuelo - Tapa - Xilografía
Grabados en metal (punta seca)
Calle con lavandera
Regreso
Huerta en invierno
Xilografías
Casco hundido
Cantina
El barquito en la botella
Estudio de artista pobre
Barrio
Nocturno
Casitas
Orilla
Atardecer
El maestro Cecconi - Fotografía
La gran vida
Botero
Reproducida en esta edición
✶ VERSO:
Digo Mario Cecconi,
y ya convoco,
casi en tumulto,
la honestidad,
la constancia y el desvelo,
que juntos dieron en soñar
una obra de humilde poesía
de emoción sincera,
de belleza profunda
saturada de amor y de tristeza.
☆
No fue un copista,
No dejará como el Ghirlandajo
murales y cúpulas
con ángeles, serafines y madonas.
José Mario Cecconi:
¡qué orgullo haberlo conocido!
y tener la vanidad
de que no todos
puedan gozar tanta belleza
como uno, en su obra peregrina
y en su vida de artista.
☆
¿Saben?
este es un hombre
que no cedió jamás
por nada,
y que puso sus manos educadas
y sabias, de artesano y artista,
tan dóciles al ojo,
a barrer la viruta del acero,
a separar la escoria, en la colada,
a limpiar la brillante limadura
y a manejar la fresa
y el brazo del pilón inexorable.
Y mientras,
él volaba, embebecido y sudoroso,
con la imaginación
enfebrecida,
fuera del taller, acre y humoso,
sobre los malecones
del Riachuelo.
Reproducida en esta edición
