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Rimas

Gustavo Becquer

Editorial Daniel Appleton & Cía

1911

Tapa dura - Cartoné editorial en tela azul decorada

61 páginas

Tapa: Miranda. Ilustraciones en b/n (5)

Impreso en Nueva York (Estados Unidos)

 

✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.

Desgastes menores por paso del tiempo.

 

Reproducida en esta edición

 

✶ PRÓLOGO:

Nació Gustavo Adolfo Becquer en Sevilla, el 17 de Febrero de 1836, siendo su padre el célebre pintor é inspirado intérprete de las costumbres sevillanas. A los cinco años de edad quedó huérfano de éste y á los nueve y medio, de su madre, encargándose de él á esa edad su madrina de bautismo ; persona regularmente acomodada, sin hijos ni parientes, por cuya razon le hubiera dejado sus bienes, á no haber Gustavo renunciado á todo por venir á Madrid á los diez y siete años y medio, con el objeto de conquistar gloria y fortuna. Queria su madrina hacer de él un honrado comerciante, pero aquel niño, que habia aprendido á dibujar al mismo tiempo que á escribir, cuya desmedida aficion á la lectura le hacia encontrar horizontes más anchos que el de la teneduría de libros, sólo encontraba aplausos para sus primeras poesías, lo cual le decidió á vivir de su trabajo, armonizándolo con la independencia de su carácter, y á venir á Madrid, como lo verificó el año 1854, sin más elementos que los necesarios para el viaje. Prolijo seria narrar las peripecias de su vida, monótona en desdichas. En el año 57 se vió acometido de una horrible enfermedad, y para atender á ella y rebuscando entre sus papeles, hallé, “El Caudillo de las Manos Rojas,” tradicion india, que se publicó en la Crónica.

Habíase propuesto Gustavo no mezclarse en política, y vivir sólo de sus trabajos literarios.

Nombrado fiscal de novelas, hizo dimision tan luégo como cayó del poder la persona que habia firmado su nombramiento, el Excmo. Sr. D. Luis Gonzalez Brabo, artista como pocos, y apreciador sincero y leal del mérito de Gustavo. Volvieron los ímprobos trabajos de los primeros dias, pero uniendo sus esfuerzos á los de su hermano Valeriano, célebre ya en Sevilla por sus cuadros de pintura, lograron organizar una modesta manera de vivir ; y cuando un porvenir artístico é independiente les sonreia, la muerte de Valeriano, acaecida el 23 de Setiembre de 1870, tiñó de luto el alma de sus amigos y contaminó con su frío el corazon de Gustavo, quien el 22 de Diciembre del mismo año, pronunciando claramente sus labios trémulos ¡Todo es mortal! exhaló el último suspiro, volando á su Creador aquella alma pura y buena, dotada de tan no comunes facultades artísticas y creadoras, unidas á un gusto tan exquisito y elevado.

Los que le conocíamos admirábamos á Gustavo, más por lo que esperábamos de él, que por lo que habia hecho. Puede decirse que todo lo que concibió está escrito al volar de la pluma, entre la algazara de redacciones de periódicos y bajo el influjo de premiosas circunstancias. Esto mismo que vé la luz pública, no pensaba él publicarlo sin corregirlo ántes, porque lo habia escrito de prisa, y como para que no se le olvidasen asuntos é ideas que no le parecian malas.

En cada punto de España que habia visitado durante su vida, habia levantado su fantasía artística un mundo de tradiciones y de historias. Toledo era su sitio adorado de inspiracion.

Su fecundidad é inventiva eran prodigiosas ; tanto que á sus imaginaciones sólo faltaba un taquígrafo ; y puede decirse que esto perjudicó á la correccion de sus escritos.

A fin de ganar el sustento, escribió mucho y en géneros diferentes, zarzuelas, traducciones, artículos políticos y de crítica, y multitud de bosquejos de obras, cuyos títulos sólo revelan facultades extraordinarias.

Sorprende á veces su semejanza en la manera de escribir con ciertos autores alemanes ; domina siempre en sus escritos la idea á la forma, por más que ésta sea brillante y riquísima, y tienda más á conmover que á enseñar.

Sus leyendas, que pueden competir con los cuentos de Hoffman y de Grimm, y con las baladas de Rückert y de Uhland, por muy fantásticas que sean, entrañan siempre un fondo tal de verdad, que, en medio de su forma y contextura extraordinarias, aparece espontáneamente un hecho que ha sucedido ó puede suceder, á poco que se analicen la situacion de los personajes, el tiempo en que se agitan, ó las circunstancias que les rodean.

Sus rimas, en que parece huir á propósito de la ilusion del consonante y del metro, para no herir el ánimo del lector más que con la importancia de la idea, forman, como el Intermezzo de Enrique Heine—á quien, á pesar de la semejanza entre ambas producciones, no imitó, como alguno pudiera creer—un poema en que se encierra la vida del poeta.

Tal fué Gustavo A. Becquer.

 

Reproducida en esta edición

 

✶ INTRODUCCIÓN:

Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo.

Fecunda, como el lecho de amor de la miseria, y parecida á esos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, á las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serian suficientes á dar forma.

Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados en indescriptible confusion, los siento á veces agitarse y vivir con una vida oscura y extraña, semejante á la de esas miriadas de gérmenes, que hierven y se estremecen un una eterna incubacion dentro de las entrañas de la tierra, sin encontrar fuerzas bastantes para salir á la superficie y convertirse al beso del sol en flores y frutos.

Conmigo van, destinados á morir conmigo, sin que de ellos quede otro rastro que el que deja un sueño de la media noche, que á la mañana no puede recordarse.

En algunas ocasiones y ante esta idea terrible, se subleva en ellos el instinto de la vida ; y agitándose en formidable, aunque silencioso tumulto, buscan en tropel por dónde salir á la luz, de entre las tinieblas en que viven. Pero ¡ ay ! que entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra ; y la palabra, tímida y perezosa, se niega á secundar sus esfuerzos ! Mudos, sombríos é impotentes, despues de la inútil lucha vuelven á caer en su antiguo marasmo. ¡ Tal caen inertes en los surcos de las sendas, si cesa el viento, las hojas amarillas que levantó el remolino !

Estas sediciones de los rebeldes hijos de la imaginacion explican algunas de mis fiebres : ellas son la causa, desconocida para la ciencia, de mis exaltaciones y mis abatimientos. Y así, aunque mal, vengo viviendo hasta aquí, paseando por entre la indiferente multitud esta silenciosa tempestad de mi cabeza. Así vengo viviendo ; pero todas las cosas tienen un término, y á éstas hay que ponerles punto.

El insomnio y la fantasía siguen y siguen procreando en monstruoso maridaje. Sus creaciones, apretadas ya como las raquíticas plantas de un vivero, pugnan por dilatar su fantástica existencia, disputándose los átomos de la memoria, como el escaso jugo de una tierra estéril. Necesario es abrir paso á las aguas profundas, que acabarán por romper el dique, diariamente aumentadas por un manantial vivo.

¡ Andad, pues ! Andad y vivid con la única vida que puedo daros. Mi inteligencia os nutrirá lo suficiente para que seáis palpables ; os vestirá, aunque sea de harapos, lo bastante para que no avergüence vuestra desnudez. Yo quisiera forjar para cada uno de vosotros una maravillosa estofa tejida de frases exquisitas, en la que os pudierais envolver con orgullo, como en un manto de púrpura. Yo quisiera poder cincelar la forma que ha de conteneros, como se cincela el vaso de oro que ha de guardar un preciado perfume. Mas es imposible.

No obstante, necesito descansar ; necesito, del mismo modo que se sangra el cuerpo, por cuyas hinchadas venas se precipita la sangre con pletórico empuje, desahogar el cerebro, insuficiente á contener tantos absurdos.

Quedad, pues, consignados aquí, como la estela nebulosa que señala el paso de un desconocido cometa, como los átomos dispersos de un mundo en embrion que aventa por el aire la muerte, ántes que su Creador haya podido pronunciar el fiat lux que separa la claridad de las sombras.

No quiero que en mis noches sin sueño volváis á pasar por delante de mis ojos en extravagante procesion, pidiéndome con gestos y contorsiones que os saque á la vida, de la realidad, del limbo, en que vivís, semejantes á fantasmas sin consistencia. No quiero que al romperse este arpa vieja y cascada ya, se pierdan, á la vez que el instrumento, las ignoradas notas que contenia. Deseo ocuparme un poco del mundo que me rodea, pudiendo, una vez vacío, apartar los ojos de este otro mundo que llevo dentro de la cabeza. El sentido comun, que es la barrera de los sueños, comienza á flaquear, y las gentes de diversos campos se mezclan y confunden. Me cuesta trabajo saber qué cosas he soñado y cuáles me han sucedido. Mis afectos se reparten entre fantasmas de la imaginacion y personajes reales. Mi memoria clasifica, revueltos, nombres y fechas de mujeres y dias que han muerto ó han pasado, con los dias y mujeres que no han existido sino en mi mente. Preciso es acabar arrojándoos de la cabeza de una vez para siempre.

Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la muerte, sin que vengáis á ser mi pesadilla, maldiciéndome por haberos condenado á la nada ántes de haber nacido. Id, pues, al mundo á cuyo contacto fuisteis engendrados, y quedad en él, como el eco que encontraron en un alma que pasó por la tierra, sus alegrías y sus dolores, sus esperanzas y sus luchas.

Tal vez muy pronto tendré que hacer la maleta para el gran viaje. De una hora á otra puede desligarse el espíritu de la materia, para remontarse á regiones más puras. No quiero, cuando esto suceda, llevar conmigo, como el abigarrado equipaje de un saltimbanco, el tesoro de oropeles y guiñapos que ha ido acumulando la fantasía en los desvanes del cerebro.

Junio de 1868.