Si yo fuera rico
Luis Mariano de Larra y Wetoret
Montaner y Simón Editores
Colección Biblioteca Universal
1896
Tapa dura
315 páginas
Ilustrada por Alejandro de Riquer
Impreso en Barcelona (España)
✶ ESTADO: 9/10. Muy buen estado.
Pequeños garabatos en portada interior (tinta) y desgastes menores por paso del tiempo.
✶ SINOPSIS:
¡Si yo fuera rico! gira en torno a Benito Bonet, un hombre común, empleado y jefe de familia, que durante años repite la misma idea: si algún día le tocara fortuna, sería generoso, justo y ayudaría a los suyos, empezando por facilitar el casamiento de Lucía con Ramiro. Cuando la herencia llega de golpe, el dinero no lo mejora: lo vuelve desconfiado, autoritario y mezquino. Cambia el clima de la casa y también el de la fábrica, y para despejar el camino aparta a Ramiro con una maniobra de “ascenso” que en realidad es destierro. La novela avanza mostrando cómo salen a la luz ambiciones, servilismos y resentimientos, pero sobre todo muestra cómo se desarma la imagen que Benito tenía de sí mismo.

✶ LUIS MARIANO DE LARRA Y WETORET
Luis Mariano de Larra y Wetoret (Madrid, 17 de diciembre de 1830; Madrid, 20 de febrero de 1901) fue dramaturgo, novelista y periodista, muy activo en el teatro español de la segunda mitad del siglo XIX. Hijo de Mariano José de Larra, Fígaro, creció con un apellido ya instalado como referencia pública. Su obra tuvo circulación y presencia de cartel en su época, pero después quedó menos leída, en parte por el peso de la figura del padre.
Se formó en Madrid y cursó el bachillerato en el Instituto de San Isidro. De adolescente empezó a colaborar en la prensa y llegó a desempeñarse como redactor jefe de la Gaceta de Madrid. Ese trabajo, con su rutina de oficio y velocidad, dialoga con un rasgo central de su carrera: la continuidad productiva, el estreno frecuente, la facilidad para sostener situaciones dramáticas y diálogo durante décadas.
Debutó temprano en escena con El toro y el tigre (1849). En 1851 obtuvo un éxito de público con Todo son raptos y, desde entonces, quedó instalado como autor habitual. A lo largo de su vida firmó más de noventa obras entre títulos dramáticos y zarzuelas, además de poemas y novelas. La recepción crítica fue desigual, algo común en autores de producción muy abundante, pero su lugar en el circuito teatral fue sostenido.
Dentro del teatro, suelen mencionarse La virgen de Murillo (1854), La pluma y la espada (1856) y La oración de la tarde (1857). En torno a esta última se registró una controversia por acusaciones de plagio, que terminó con una absolución dictada por un jurado reunido para valorar el caso. En 1872 recibió la Gran Cruz de Isabel la Católica.
El otro núcleo de su producción fue la zarzuela. Escribió libretos y letras para compositores centrales del género, entre ellos Francisco Asenjo Barbieri y Emilio Arrieta, y también trabajó con escritores teatrales de su entorno. Su nombre quedó especialmente ligado a El barberillo de Lavapiés, con música de Barbieri, estrenada en el Teatro de la Zarzuela en diciembre de 1874, y a Chorizos y polacos, también con música de Barbieri, estrenada en 1876. En el mismo campo figuran otros títulos suyos que circularon como zarzuelas de uno o varios actos, por ejemplo Punto y aparte, Juan de Urbina o El Rey de los Aires.
