El fugitivo
(The running man)
Stephen King
Editorial Martínez Roca
Colección Gran Súper Ficción
1986
Traducción de Hernán Sabaté
Tapa blanda, rústica con solapas
255 páginas
Originalmente publicado con el pseudónimo Richard Bachman
Impreso en Barcelona (España)
✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.
Sin detalles.
✶ CONTRATAPA:
¿Quién es Richard Bachman? Ahora se ha resuelto uno de los mayores enigmas literarios de esta década. Después de que durante algún tiempo apareciese en las listas de bestsellers americanos el nombre de ese autor desconocido, Richard Bachman se ha quitado la máscara: Richard Bachman es... Stephen King.
El fugitivo describe, como La larga marcha, una sociedad norteamericana del futuro donde las peores aberraciones, ya latentes, han tomado carta de ciudadanía. Corre el año 2025 y un terrorífico programa televisivo es la última moda: El concursante es perseguido por una banda de asesinos y gana cien dólares por cada hora que logra sobrevivir, y mil millones si sobrevive durante un mes... Hasta ahora, el récord está establecido en ocho días.
Ben Richards, el protagonista, es un rebelde inadaptado que está dispuesto a jugarse el todo por el todo para vengarse de sus opresores y para sacar a su familia de la miseria más atroz. Ben se ofrece para participar en el concurso. Al principio está solo en su enloquecida empresa. Después se le suman unos pocos compañeros de desdichas, pero el desafío es a muerte y antes de que llegue el terrorífico desenlace la ruta del «fugitivo» quedará marcada por un indeleble rastro de sangre en el gigantesco coto de caza donde las presas son seres humanos.
Sólo Stephen King, el famoso autor de los bestsellers Carrie, El misterio de Salem’s Lot, Christine, Cujo..., que escribió esta novela con el seudónimo de Richard Bachman, podía concebir una historia tan terrorífica...
La última moda en juegos mortales en una Norteamérica de un futuro no muy lejano...
Cada noche, todos los ciudadanos, tanto en los inmensos barrios pobres supercontaminados como en los enclaves de los ricos, cerrados como fortalezas, sintonizan el programa concurso favorito de televisión: El fugitivo.
Cada noche, el público contempla si el concursante ha logrado esquivar la muerte en su intento de sobrevivir treinta días y ganar el gran premio de mil millones de dólares.
El récord de supervivencia está en ocho días. Pero, ahora, un nuevo concursante está dispuesto a batir esa marca. Y apuesta su vida para conseguirlo...

✶ RICHARD BACHMAN:
Richard Bachman es un escritor que nunca existió, o que existió exactamente en la medida en que Stephen King lo hizo existir. King lo inventó a fines de los años setenta por dos razones que él mismo ha explicado en distintas ocasiones: la primera, práctica, era que las editoriales de la época consideraban que un autor no podía publicar más de un libro por año sin saturar el mercado; la segunda, más personal, era una pregunta que no podía responderse siendo Stephen King: ¿su éxito se debía al talento o a la fama acumulada?
El nombre surgió por azar, durante una llamada telefónica en que el editor le pedía un seudónimo para ir a imprenta. King tenía sobre el escritorio una novela de Richard Stark, que es a su vez el seudónimo del escritor de noir Donald Westlake, y en el tocadiscos sonaba You Ain't Seen Nothin' Yet de Bachman-Turner Overdrive. Juntó los dos nombres y quedó Richard Bachman. El nombre anterior que había considerado, Gus Pillsbury, era el de su abuelo materno, pero ya había circulado por los pasillos de la editorial y lo descartó. Stephen King le construyó a Bachman una biografía: nacido en Nueva York, años en la marina mercante y la Guardia Costera, establecido luego en una granja lechera de New Hampshire, casado con Claudia Inez Bachman, con un hijo muerto en un accidente a los seis años. King elaboró esos detalles con más cuidado del estrictamente necesario.
La primera novela bajo el seudónimo fue Rage, publicada en 1977 por New American Library, un manuscrito escrito años antes que había circulado previamente bajo el título Getting It On. Le siguieron The Long Walk (1979), Roadwork (1981), The Running Man (1982) y Thinner (1984). Las cuatro primeras pasaron casi inadvertidas: sin el nombre de King, sin la maquinaria promocional que lo acompañaba, vendieron poco y recibieron escasa atención crítica. Thinner fue la excepción: tuvo cierta repercusión comercial, y fue también la que terminó con el experimento.
En 1984, Steve Brown, empleado de una librería de Washington D.C. y lector voraz de King, estaba leyendo un ejemplar de avance de Thinner cuando empezó a reconocer giros y construcciones que asociaba exclusivamente con King. Fue a la Biblioteca del Congreso, buscó los registros de derechos de autor de los libros de Bachman y encontró el nombre de Kirby McCauley, que era el agente de King. En uno de los registros figuraba además el propio nombre de King junto a Rage. Brown escribió una carta a la editorial. King lo llamó personalmente al trabajo: This is Steve King. Okay, you know I'm Bachman, I know I'm Bachman, what are we going to do about it? Let's talk. Pasaron varias noches hablando por teléfono. King le pidió a Brown que escribiera un artículo con lo que había descubierto, y poco después hizo pública la revelación. Un artículo de Brown en el Washington Post siguió al anuncio. Thinner se reimprimió con la atribución “Stephen King writing as Richard Bachman” y vendió en pocas semanas diez veces lo que había vendido en meses.
King declaró entonces que Bachman había muerto de “cancer of the pseudonym”. La broma fue suficientemente elaborada como para que la necrológica ficticia mencionara también el tumor cerebral que Bachman había sobrevivido años antes. El siguiente libro que tenía previsto publicar como Bachman era Misery, que terminó saliendo con su nombre. El experimento, dijo King, no había respondido la pregunta original porque lo habían descubierto demasiado pronto. En 1989 publicó The Dark Half, novela sobre un escritor que se enfrenta a la encarnación de su alter ego, que King reconoció como inspirada directamente en el episodio Bachman. Dos novelas más salieron bajo el seudónimo después de la muerte ficticia: The Regulators (1996) y Blaze (2007), presentadas ambas como manuscritos descubiertos por la viuda de Bachman en el ático de la casa de New Hampshire.
