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Un libro sobre Guillermo Kuitca

AA.VV.

IVAM (Institut Valenciá d´Art modern)

Generalitat Valenciana

1993

Tapa dura (sin sobrecubierta original)

210 páginas

Reproducciones a color

Impreso en España

 

✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.

Sin sobrecubierta original. Desgastes mínimos por paso del tiempo.

 

✶ SINOPSIS:

Este libro se ha publicado con motivo de la exposición "Guillermo Kuitca" en el IVAM, 28 de febrero-2 de mayo de 1993.

 

✶ INDICE:

- Prefacio, por Carmen Alborch

- Prefacio, por Eduardo Lipschutz-Villa

- Treinta y cuatro historias, por Martin Rejtman

- El toque humano de Guillermo Kuitca, por Jerry Saltz

- Guillermo Kuitca: Inventario de un pintor, por Marcelo E. Pacheco

- Selección de exposiciones individuales Guillermo Kuitca

- Selección de exposiciones colectivas Guillermo Kuitca

- Libros, catálogos y otras publicaciones

 

 

✶ PREFACIO:

Apenas aterricé en Buenos Aires percibí el olor a combustible de avión que flotaba en el aire. Este olor familiar me trajo un torbellino de recuerdos de mi infancia: noches pasadas en vela antes de partir y mi cabeza que zumbaba de anticipación y expectativa al imaginarme las experiencias que iba a vivir en la verdadera capital europea de América del Sur. Incluso ahora, cuando pienso en Buenos Aires, puedo oler la nafta que invade mis sentidos al llegar, un olor que parece particularmente apropiado para esta ciudad extrañamente parisina, habitada por inmigrantes europeos.

Al salir del avión tuve inmediatamente la sensación de un cambio. Me daban volantes del ‘ingoing Duty Free Shop’; daba la impresión de que alguien había decidido que el ‘outgoing Duty Free’ no había sido suficiente.

La inspectora de aduana, una mujer que se ocupa de interrogar diariamente a viajeros agotados, me preguntó qué tipo de trabajo y negocios me traían a Buenos Aires. Cuando le dije que había viajado para visitar artistas argentinos, vi florecer una sonrisa. ‘Ah, sí’, me dijo, haciéndome pasar inmediatamente, ‘Tenemos muchos artistas y hacen cosas muy hermosas’. Dejé la aduana y caminé hacia la terminal del aeropuerto, donde fui recibido por un cartel enorme sobre la puerta de salida: Ultima Oportunidad Duty Free Shop.

Después de años de austeridad, en esta ciudad dominada desde hace tiempo por hinchas de fútbol y psicoanalistas, el consumo se había convertido en un pasatiempo nacional.

Cuando conocí a Guillermo Kuitca me sentí muy complacido de poder identificarme con su background: ascendencia europea, nacido y criado en Sudamérica, con un alma puramente latina y la convicción de ser sudamericano en un cien por ciento a pesar de los antepasados inmigrantes.

La obra de Kuitca captura momentos de conocimiento, vestigios de historia, recuerdos de sentimientos tan exquisitamente privados, que el espectador llega a creerse un intruso. Hacía mucho que no me sentía tan íntegramente compenetrado por la intimidad de la pintura.

Este libro es un viaje a través de la vida y la obra de Guillermo Kuitca. Un viaje iluminado a la vez por la reproducción de sus pinturas, por historias relacionadas con el artista narradas aquí por Martín Rejtman, y por los ensayos reflexivos y desafiantes de Marcelo Pacheco y Jerry Saltz. Es de esperar que esta publicación sirva para colocar el trabajo de este artista joven y vigoroso en su contexto con respecto a Buenos Aires y las capitales del mundo.

Una vez le pregunté a Kuitca si consideraba la posibilidad de dejar Buenos Aires y mudarse a otra ciudad, pero antes de terminar la pregunta me di cuenta de que ya conocía la respuesta. Kuitca encarna el espíritu de Buenos Aires. Necesita la ciudad para sobrevivir, con sus problemas y virtudes, en los buenos y en los malos tiempos. Para liberarse del caos que reina en el mundo afuera de su taller, Kuitca intenta darle un orden, organizándolo en mapas, planos de ciudades y árboles genealógicos.

Estoy agradecido a los autores que contribuyeron a esta publicación con su trabajo y sus ideas y que sienten, como yo, un tremendo amor por la obra de Guillermo Kuitca. Desde su concepción, hace cuatro años, este libro fue víctima de un proceso de descubrimiento y cambio, coincidiendo con la evolución de un artista cuya obra es siempre sorprendente y fresca. Fue un proceso único, su espíritu se encuentra encuadernado entre estas dos cubiertas. Estoy convencido de que la obra de Kuitca llegará a alturas todavía no imaginadas. He aquí un artista que irradia un sentido de la historia.

Le estoy especialmente agradecido a Guillermo por darme la oportunidad de plasmar mi punto de vista en este libro. Soy uno de los tantos que ha sido tocado por la magia de Kuitca.

Deseo expresar mi gratitud a Angela Westwater quien, con la ayuda del staff de la galería Sperone Westwater, fue fundamental para la creación de este libro. Así como a Sonia Becce en Buenos-Aires. También quiero darles las gracias a todos aquellos que se ven aquí retratados por Martín Rejtman; apreciamos muchísimo el buen humor de todos ustedes en nombre de Guillermo Kuitca.

Este libro ha sido publicado simultáneamente con la muestra retrospectiva de Guillermo Kuitca en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) en la ciudad de Valencia. Quiero agradecer a Carmen Alborch y a Vicent Todolí quienes apoyaron durante estos últimos años el sueño de llevar a cabo esta publicación, y que me permitieron curar la exhibición conjuntamente con Vicent Todolí.

Me seguiré acordando de gente que me brindó su apoyo en esta empresa. Se producen cambios, se emprenden nuevas direcciones, pero los sentimientos de gratitud continúan siendo los mismos.

Eduardo Lipschutz-Villa

Amsterdam 1993

 

Reproducida en esta edición

 

EL SOMBRERO DE FINITA – MARTÍN REJTMAN

Dos días antes de viajar a Nueva York, fui a pasar el fin de semana a Miramar. Tomaba sol tirado en la arena cuando un chico de unos seis años que pasaba caminando de la mano de su abuelo se paró frente a mí.

— Señor — me llamó.

Al principio creí que le hablaba a otra persona, todavía no estoy acostumbrado a que me digan señor, pero en esa zona de la playa no había nadie más.

— Señor — volvió a llamarme — ¿Puedo contarle los dedos de los pies?

Le dije que sí y contó hasta diez. El abuelo parecía un poco incómodo. Era a mediados de enero, pleno verano, y yo pasaba mis últimos días en la Argentina en la playa junto con mi familia.

De vuelta en Buenos Aires el calor era insoportable. Tenía el tiempo justo de pasar por mi casa, cambiar de valija, y seguir viaje al aeropuerto.

Al día siguiente era la inauguración de la muestra de Guillermo en lo de Annina, y a Finita le faltó el sombrero de copa que había comprado especialmente para la ocasión en ‘Comme des garçons’. Había pagado 800 dólares por su sombrero.

Finita estaba desesperada. Revisó cada rincón de la galería, vació todos los cajones, hizo dar vuelta cada uno de los cuadros de la trastienda, pero el sombrero de copa no aparecía. De pronto se acordó de que en un momento de la noche había visto a Jorge Helft bromeando y riendo con su sombrero como si fuera un maestro de ceremonias, y decidió despertarlo con una llamada telefónica para ver si tenía alguna pista. Ya eran las cuatro de la mañana.

— Lo llamo a esta hora porque sé que usted se va mañana de Nueva York.

— Escúcheme, yo no tengo ni la menor idea de dónde puede estar su fancy hat — le contestó Helft.

Como Finita había comprado el sombrero con su tarjeta American Express decidió hacer el reclamo; en el formulario le sugerían tres posibilidades:

a se cayó y se rompió;

b fue robado;

c mysterious disappearance.

Finita no dudó ni un segundo; puso la cruz al lado de ‘mysterious disappearance’ y abajo explicó:

We went to this party with the hat and I left the hat in the cloakroom, and when I went to get it, the hat wasn’t there anymore.

Al poco tiempo American Express le reintegró los 800 dólares. Finita todavía espera la aparición misteriosa de su sombrero de copa.

 

Guillermo Kuitca