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Borges: la colección

Alejandro Roemmers / Alejandro Vaccaro

Editorial Granica

2026

Edición bilingüe español - inglés

Tapa dura, con sobrecubierta original

515 páginas

Numerosas fotografías y reproducciones

Tamaño 33x25

Ejemplar numerado 0347/1000

Impreso en Buenos Aires (Argentina)

 

✶ ESTADO: 10/10. Nuevo.

Sin detalles.

 

✶ CONTRATAPA:

Borges nunca tuvo conciencia de la extraordinaria importancia que su obra tendría en el resto del mundo. La verdad, es muy desconcertante y además un motivo de orgullo para los latinoamericanos descubrir en países que para nosotros son muy exóticos la extraordinaria influencia que Borges tuvo y la manera cómo los admiradores de Borges siguen surgiendo en países que están muy lejos de recibir una influencia del español.

Creo que los latinoamericanos, y los argentinos fundamentalmente debemos sentirnos muy orgullosos de que un hombre solo hubiera provocado una revolución semejante en el mundo entero. Probablemente es la influencia más extraordinaria que ha tenido la lengua española en el resto del mundo. Surgen en países muy exóticos, en países extraños, muy alejados de nuestra esfera de influencias discípulos de Borges que conocen su obra profundamente a través de traducciones y que han sido formados por la extraordinaria influencia que Borges, probablemente sin saberlo, ha ido dejando por el mundo.

 

✶ INDICE:

- Agradecimientos

- Palabras de Mario Vargas Llosa

1- Libros. Ediciones principales

I. Primeras Ediciones

II. Antologías

III. Obras Completas

IV. Obra Poética

2- Manuscritos

3- Dedicatorias

4- Colecciones Completas

5- Revistas literarias

6- Otros libros

7- Libros en otros idiomas

8- Retratos

9- Epistolario

10- Fotografías, reproducciones en libros, otros

11- Documentos y objetos personales

12- Miscelánea

 

 

✶ AGRADECIMIENTOS:

La Colección Borges es el resultado de un trabajo exhaustivo de algo más de 5 décadas durante los cuales se acuñaron las más de 30.000 piezas que la integran diseminadas a través de libros, manuscritos, objetos, documentos, papeles de trabajo, revistas, recortes, etc. etc. Intentamos a través de este libro expresar la dimensión que posee, pero sabemos que condensar la misma en estas páginas siempre resultará insuficiente dada la vastedad que posee. Toda la documentación se halla en perfecto estado de conservación, digitalizada de forma tal que facilita su consulta y con el objetivo de que en algún momento esté al servicio de la comunidad nacional e internacional.

La Colección se ha exhibido a través de muestras debidamente pensadas en diferentes lugares del mundo y en ciudades de nuestro país. Solo a título de ejemplo mencionaremos las que se realizaron en el King’s College de Londres, en la Biblioteca de Alejandría en Egipto, en la ciudad de Xining, provincia de Qinghai de la República Popular de China, en la Universidad Hebrea de Jerusalén, en la Biblioteca Nacional de Polonia en la ciudad de Varsovia, en la Macquaire University de la ciudad de Sydney en Australia, entre muchos otros.

Muchas personas aportaron desde distintos lugares para que La Colección crezca, se desarrolle y sea hoy la más importante fuente de consulta sobre la vida y obra de Jorge Luis Borges que hay en el mundo. Dos nombres asoman como los artífices de una amalgama perfecta, Alejandro Guillermo Roemmers y Alejandro Vaccaro. El mundo Borges agradecido.

 

 

✶ PALABRAS DE MARIO VARGAS LLOSA:

Borges nunca tuvo conciencia de la extraordinaria importancia que su obra tendría en el resto del mundo. La verdad, es muy desconcertante y además un motivo de orgullo para los latinoamericanos descubrir en países que para nosotros son muy exóticos la extraordinaria influencia que Borges tuvo y la manera como los admiradores de Borges siguen surgiendo en países que están muy lejos de recibir una influencia del español.

Creo que los latinoamericanos, y los argentinos fundamentalmente debemos sentirnos muy orgullosos de que un hombre solo hubiera provocado una revolución semejante en el mundo entero. Probablemente es la influencia más extraordinaria que ha tenido la lengua española en el resto del mundo. Surgen en países muy exóticos, en países extraños, muy alejados de nuestra esfera de influencias, discípulos de Borges que conocen su obra profundamente a través de traducciones, y que han sido formados por la extraordinaria influencia que Borges, probablemente sin saberlo, ha ido dejando por el mundo.

Si hoy en día muchos escritores tuvieran que pronunciarse sobre la importancia del idioma español y la importancia literaria del español, seguramente el nombre de Borges vendría inmediatamente después y ellos advertirían que es a través de Borges que se ha manifestado la presencia del español en sus vidas y que ha dejado una huella muy importante en su literatura. Creo que todos los escritores latinoamericanos se sienten muy sorprendidos, muy desconcertados con esa extraordinaria influencia que tuvo ese argentino que se sintió además profundamente argentino. Toda su vida desde que regresó de Europa a la Argentina, y la influencia que ha tenido Jorge Luis Borges en la creación de las nuevas literaturas, es sorprendente.

Es muy conmovedor también ver cómo en esos textos, que parecen escritos por un adolescente o por un niño, de escritura minúscula, se iba gestando la aparición de una nueva literatura. Una literatura que estaba hecha de mezclas, extraordinarias que sólo Borges podía haber inculcado, haber realizado: la Biblia, la literatura inglesa, la literatura nórdica, un español muy bien aprendido, que llegó a iluminar enteramente... es muy conmovedor en esta exposición ver cómo la seguridad con la que escribía esos pequeños textos que serían luego grandes textos que nos permitirían recordarlo, de visitarlo de memoria.

Es realmente muy interesante descubrir cómo la personalidad de Borges fue apareciendo poco a poco en esos textos diminutos, minúsculos en los que él escribía después de haberlos elaborado. Porque, como habrán advertido, hay muy pocas correcciones en esos textos y son diminutas, minúsculas. Lo que significa que seguramente esos textos los había aprendido él, como había aprendido tantos poemas. La memoria de Borges es prodigiosa, resultado seguramente de esa ceguera que le permitía retener poesías en muchísimas lenguas, en todas las que él llegó a dominar. Y sin embargo, aquí está el punto de partida de esa extraordinaria revolución dentro del español que significó Jorge Luis Borges.

¿Qué cosa era realmente Borges? Es muy difícil decirlo porque, digamos era una conjunción de literaturas que habían surgido de su propio placer, de su admiración, de su respeto por las antiguas literaturas germánicas, sobre el que escribió un librito precioso que ahora se traduce... creo que es Borges probablemente el autor más traducido de nuestra lengua, de lo que debemos sentirnos muy orgullosos los latinoamericanos.

Él siempre enfatizó a lo largo de toda su vida que había un latinoamericanismo que había marcado al español y se resistía de todas maneras a confundir, digamos la lengua latinoamericana con el español tradicional. Pensaba que los latinoamericanos habían hecho una inflexión determinada en la lengua y siempre era algo reticente para admitir que el español que nosotros hablamos es simplemente un español derivado de esa extraordinaria lengua en la que podemos comunicarnos.

En fin, todo esto es para señalar la extraordinaria importancia que tiene esta exposición. Creo que es la primera vez que se presenta una exposición de esta índole, en la que vemos surgir digamos, a ese Borges que hoy día concilia la admiración de todo el mundo. Y sin embargo, allí estaba, allí estaba luchando difícilmente contra la ceguera y lo hacía a través de esa manifestación que tenía que ver con la escritura, que era diminuta y hasta minúscula. Realmente mucho más para leerla con una lupa, con un lente de aumento, que al natural. Es muy difícil leerla, y sin embargo, ahí está. Ahí está la gran revolución que significó en nuestra lengua esa figura un poco intimidada que él representó en la vida.

Probablemente en esos textos que vemos en esta exposición; Borges ya había dejado de escribir, digamos, lo que quedaba de Borges cuando él se hizo famoso en el mundo entero, cuando empezó a generar discípulos que hoy día se multiplican prácticamente en todo el universo. Borges estaba ya retirado en cierta forma, de la literatura y sin embargo, esa literatura que tardó en ser apreciada en su debida dimensión, hoy día nos deslumbra, nos llena de orgullo, y nos desconcierta por la extraordinaria riqueza y diversidad que representa.

Yo quisiera contar una anécdota respecto a mi relación con Borges: yo tenía un amigo desgraciadamente desaparecido hace algunos años, Luis Loayza en el Perú, y que era un borgeano natural. Cuando lo conocí, lo primero que hizo fue hablarme de Borges, un autor que yo desconocía. Éramos muy jóvenes, muy jóvenes ambos, y nos hicimos inmediatamente amigos. Y él era un borgeano integral, era un borgeano que participaba absolutamente del mundo de Borges, muchas de las obras de Borges las conocía de memoria, las recitaba. Así como nuestro amigo acaba de recitarnos un poema, él recitaba la prosa de Borges con verdadera admiración.

Yo era muy resistente a la influencia de Borges, porque en esa época yo era un marxista leninista. Estaba absolutamente convencido de la verdad del marxismo, y entonces, un marxista tenía muchas reservas para aceptar a Borges. Y sin embargo, a escondidas yo lo leía y lo admiraba, porque era muy difícil no sorprenderse con los adjetivos de Borges, la manera como calificaba esa prosa absolutamente extraordinaria desconcertante; desconcertante sobre todo por la manera como Borges adjetivaba. Y entonces yo lo leía a escondidas e iba manifestando poco a poco mi gran admiración.

Una admiración que se manifestaba indirectamente a través de mis relaciones políticas. Esas relaciones políticas que a mí no me permitían reconocer, digamos, la importancia que tenía Borges en la vida, en mi formación. Pero que sí me permitía, en el seno de las actividades clandestinas que nosotros teníamos, por ejemplo defender a Yeats contra Así se templó el acero, que era una de las novelas que el partido comunista nos obligaba a leer y a admirar en esos tiempos difíciles de la dictadura en el Perú del general Odría. Hemos tenido muchas dictaduras, pero creo que la del general Odría fue una de las más duras, de las más feroces, que soportamos los peruanos.

Cuando ya pude asumir, digamos, que yo admiraba a Borges. Porque yo era uno de los muchísimos escritores jóvenes que rendía culto a Borges, habían pasado ya muchos años y entonces sí, ya aprendí a defender a Borges con los argumentos sólidos. Esos argumentos que estaban siempre en boca de mi amigo Luis Loayza, al que debo, entre otras cosas, haber descubierto a Borges.

La primera vez que vine a la Argentina tuve la suerte de escuchar a Borges en una conferencia. Yo quedé absolutamente maravillado de esa manera como Borges, que aprendía de memoria, daba la impresión de que aprendía de memoria las conferencias porque era de una gran timidez. Y entonces las decía de una manera muy muy rigurosa, y como en una enorme tensión sobre sí mismo para poder hablar con cierta naturalidad. Y luego, poco a poco, fui descubriendo en Europa las influencias que Borges dejaba a su paso, en España, en Francia, en Italia, en Alemania. Unas influencias que iban creciendo a medida que Borges envejecía.

Y me tocó conocer el piso de Borges, que era un piso muy modesto, un piso extraordinariamente sencillo, modesto, que estaba muy despojado de libros, por ejemplo. Él no tenía un libro suyo. No tenía un libro suyo. Y si uno le preguntaba, pues respondía inmediatamente “pero ¿Quién soy yo? ¿Quién soy yo para compararme a Shakespeare, o a Cervantes?” Pero es que tenía sí, muy pocos libros, pero muy bien seleccionados.

Y sin embargo, después de haber visitado a Borges en su casa, escribí un artículo en el que, gravísimo error, mencioné que en su casa había una gotera. Había una gotera, y yo recuerdo clarísimamente que había una gotera. Era una gota que caía y que nos interrumpía la conversación, y se me ocurrió en ese artículo, que era un artículo entrañable, de gran admiración y de gran cariño hacia la figura de Borges, mencionar que había una gotera en esa casa. Y entonces Borges diría que por ahí había aparecido un peruano, que seguramente era vendedor de casas y que había tratado de infligirle una casa, risas, porque su casa anterior era una casa con goteras.

Bueno, creo que nunca me perdonó haber dicho que él vivía en una casa en la que había una gotera. Y sin embargo, el texto que yo escribí era un texto lleno de reverencias, lleno de cariño, lleno de admiración hacia Borges. Pero sin embargo, esto provocó una distancia muy grande entre Borges y esa cosa pequeñita que era yo. De tal manera que ya nunca lo vi. Ya nunca lo vi, y finalmente lo vi después de muerto en el cementerio de Ginebra donde está, y donde como seguramente ustedes saben, se reunieron los jefes de ese país y dictaminaron que Borges sí merecía los honores de estar enterrado en ese cementerio, en el que tienen los suizos a sus ejemplares más importantes, políticos, literarios. Y allí está Borges, allí está representándonos a los latinoamericanos y a los autores de lengua española.

Es una tumba muy sencilla, es una tumba que es simplemente una piedra donde se halla el nombre de Borges. Y sin embargo estoy seguro que a Borges le hubieran gustado los compañeros que tiene. Esos compañeros que vienen de distintas geografías, son los vecinos más importantes de los que está rodeado. El escritor más universal que tenemos.

Probablemente sigamos viendo los textos que están en esta exposición. Uno descubre la cantidad de lenguas que Borges leyó, en los que aprendió a admirar a otros escritores, y que son una verdadera fuente de la verdadera importancia de Borges.

Estoy seguro que Borges hubiera quedado muy contento de saber que Rosario era la primera ciudad que recibía una exposición de esta naturaleza. Y que los rosarinos en cierta forma son los argentinos privilegiados porque van a ver antes que ninguno de sus compatriotas lo que fue el nacimiento de esa figura, hoy día universal, que tiene tantos admiradores en el mundo. Es un motivo de verdadero orgullo recorrer el mundo y saber que Borges, esa figura tan próxima para todos los argentinos, ha dejado tantas huellas en el mundo.

Y sin embargo, qué difícil que es imaginar que ese hombre que escribía con esa enorme dificultad con que se descubre, digamos, los primeros textos que escribió, los primeros textos que le publicó la revista Sur, donde él escribía sobre todo, pudo llegar a imaginar la enorme influencia que tendría en nuestra lengua y en el resto del mundo.

Me he extendido algo, y la razón es la enorme admiración que despierta para mí esta exposición.

Estoy seguro que será la experiencia riquísima, y seguro hay que felicitar a quien ha hecho esta compra maravillosa que devuelve a la Argentina la razón del nacimiento, probablemente de la revolución más importante que ha recibido nuestra lengua a lo largo de su historia. Es muy conmovedor imaginar lo que va a ocurrir con esa pequeña exposición que nosotros tenemos el privilegio de ver esta noche. Ella será reproducida, comentada, seguramente habrá reverberaciones de esta exposición en los cinco continentes. Y seguramente, los hijos, de los hijos, de los hijos hablarán de esta exposición con verdadero orgullo y un gran sentimiento.

Una última recomendación: cuando visiten casas de escritores, no miren el techo. Y si miran al techo, no mencionen las goteras para que no haya conflictos con los escritores que ustedes admiran. Y con esto me voy a quedar.

 

Conferencia de Mario Vargas Llosa,

apertura de la muestra Borges.

Años de esplendor literario.

Rosario, Santa Fe, 22 de Mayo de 2022,

transcripción literal.