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El destino de un hombre

(Судьба человека)

Mijail Sholojov

Editorial Progreso

1974 - 5 ed.

Traducción de A. Herraiz

Encuadernación acaballada mediante dos broches metálicos

53 páginas

Impreso en la Unión Soviética (URSS)

 

✶ ESTADO: 9/10. Muy buen estado.

Desgastes menores por paso del tiempo.

 

✶ SINOPSIS:

Entre los libros breves de Mijaíl Shólojov, El destino de un hombre ocupa un lugar muy claro. Fue escrito en 1956 y apareció por primera vez en Pravda, en dos entregas, el 31 de diciembre de 1956 y el 1 de enero de 1957. Llegaba después de las grandes novelas del ciclo del Don, pero en otra escala. Ya no el despliegue coral de El Don apacible, sino una historia concentrada, apoyada en una sola voz y en una experiencia devastada por la guerra.

El centro del relato es Andréi Sokólov, un chofer soviético arrastrado por la guerra, el cautiverio y la pérdida. Shólojov arma esa historia como una confesión y desde ahí mueve el foco: la guerra no aparece como episodio heroico ni como maniobra militar, aparece en el cuerpo y en la memoria de un hombre común. El libro trabaja con muy pocos elementos, una voz, un trayecto, una cadena de pérdidas, y en esa economía encuentra su fuerza.

El destino de un hombre no depende de una gran arquitectura narrativa ni de un fresco histórico, aunque la Segunda Guerra esté en el centro del relato. Su forma es más seca. Shólojov toma la destrucción de la guerra y la reduce a una escala humana, la de alguien que vuelve del frente y tiene que seguir viviendo entre ruinas materiales y afectivas. El tono evita el énfasis y sostiene, de principio a fin, una mezcla rara de dureza y compasión. En la biografía publicada por la Fundación Nobel, el cuento aparece mencionado justamente como una obra atravesada por la resistencia del afecto humano bajo la adversidad.

La historia no quedó sólo en la página. En 1959 Serguéi Bondarchuk la llevó al cine en Sudba cheloveka, con él mismo en el papel principal. La película ayudó a fijar todavía más el lugar del relato dentro de la cultura soviética de posguerra. Mosfilm la presenta como la historia de un soldado que atraviesa la guerra, el cautiverio y la pérdida de su familia sin perder la dignidad ni la capacidad de amar. Esa lectura no contradice el libro, lo prolonga. También explica por qué El destino de un hombre siguió siendo, durante décadas, uno de los textos más reconocibles de Shólojov fuera de sus grandes novelas.

 

Mijail Sholojov (1905-1984)

 

✶ EDITORIAL PROGRESO

 

La Editorial le quedará muy reconocida si le comunica usted su opinión acerca de la traducción del libro que le ofrecemos, así como de su presentación e impresión. Le agradeceremos

también cualquier otra sugerencia.

Nuestra dirección:

Editorial Progreso, Bulevar Zúbovski,

número 21,

Moscú, URSS.

 

Durante buena parte del siglo XX, el nombre Progreso quedó ligado, para los lectores en castellano, a una imagen muy precisa: libros soviéticos impresos en Moscú, traducidos con cuidado y difundidos a gran escala. Detrás de esa marca hubo una historia más larga y menos lineal. Editorial Progreso no surgió de golpe ni mantuvo siempre la misma forma. Su etapa más reconocible comenzó en 1964, pero su origen estaba en una serie de transformaciones anteriores dentro del sistema editorial soviético.

El antecedente más lejano estuvo en 1931, con la Editorial de los Trabajadores Extranjeros en la URSS. En 1938 ese organismo pasó a llamarse Editorial de Literatura en Lenguas Extranjeras. A esa línea se sumó otra, la Editorial de Literatura Extranjera, fundada en 1946 para traducir al ruso libros de ciencias, humanidades y literatura publicados fuera de la Unión Soviética. De la reorganización de esas dos editoriales nació, en 1964, Editorial Progreso.

La reestructuración se había decidido en 1963. Los sectores dedicados a filosofía, historia, ciencias sociales y literatura de la Editorial de Literatura en Lenguas Extranjeras y de la Editorial de Literatura Extranjera pasaron al nuevo sello Progreso. Las áreas científicas y técnicas quedaron en Mir, surgida en esa misma reorganización y convertida después en una de las editoriales soviéticas más reconocibles en ciencia, técnica y divulgación.

Esa división definió con bastante claridad el perfil de cada sello. Progreso reunió filosofía, historia, economía, política, ciencias sociales, teoría marxista y una parte importante de la literatura traducida. Mir quedó asociada al campo científico y técnico.

En el mundo hispanohablante, Progreso tuvo una presencia fuerte y sostenida. Sus libros circularon en España y en América Latina durante décadas. Marx, Engels y Lenin ocuparon una zona central del catálogo, pero no fueron lo único. También hubo historia, filosofía, economía, manuales de ciencias sociales, libros sobre la URSS, narrativa y literatura infantil. Muchas de las traducciones al castellano fueron realizadas por exiliados republicanos españoles radicados en la Unión Soviética. Otras circularon a través de traductores, editores y mediadores ligados a espacios de militancia comunista en México y en otros países latinoamericanos. Ese entramado ayuda a entender por qué tantos libros con pie de imprenta moscovita terminaron formando parte de bibliotecas políticas, universitarias y personales en todo el ámbito hispano.

En 1991, cuando el sistema soviético ya estaba en crisis, todavía se hablaba de una editorial que publicaba en 51 lenguas y alcanzaba tiradas cercanas a los 10 millones de ejemplares por año.

El nombre Progreso quedó asociado, sobre todo, al período que va de 1964 a 1991. Antes hubo otros nombres y otras funciones. Después llegó el desarme. En 1991 la editorial perdió buena parte de la estructura que la había sostenido durante décadas, cerró varias de sus redacciones en lenguas extranjeras y redujo de manera drástica su actividad. De ese proceso surgieron también nuevos sellos y desprendimientos, entre ellos Progreso-Univers, Progreso-Tradición y Progreso-Pleiada. La marca no desapareció de inmediato, pero ya no ocupó el lugar que había tenido dentro del mundo editorial soviético.