✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴ ✴ envíos gratis a Argentina a partir de $80.000 ✴ envíos a toda Argentina y el mundo ✴
$20.000,00
10% de descuento pagando con Transferencia
Ver más detalles
Envío gratis superando los $80.000,00
No acumulable con otras promociones
1 en stock
¡Agregá este producto y tenés envío gratis!
Entregas para el CP:
Medios de envío
Calcular
No sé mi código postal

Canto fragmentario de Newpolis

Adolfo Pérez Zelaschi

Editorial Emecé

1974 - 1 ed

Tapa blanda, rústica con solapas

99 páginas

Viñeta de tapa: David Almirón

Impreso en Argentina (Buenos Aires)

 

✶ ESTADO: 9/10. Muy buen estado.

Desgastes mínimos por paso del tiempo. Sello en la primera página de servicio de prensa.

 

Newpolis se levanta
a la orilla de los grandes lagos salados
o junto al resonante mar,
al pie de una ladera ya despoblada

de olmos y de encinas
o en la mansa y húmeda llanura.
No importa quien construyó a Newpolis.
Ahora todos los días del año, y de cien años,
innumerables hombres
izan en ella banderas de humo y polvo,
y todas las noches, treinta y seis mil quinientas

noches seguidas,
encienden y apagan los focos de Newpolis.
Entre el humo y el polvo
ellos corren tapándose la boca
—corremos también nosotros

tapándonos la boca—
para fabricar cosas:
cacerolas, ventanas, estanterías,
vidrios, tomacorrientes, sacapuntas,
ventiladores, bidets, jarabes, pernos,
botones, pelucas, televisores, alfombras,
timbres, estilográficas, abrecartas, jeringas,
aunque saben que ninguna de ellas

los salvará de la muerte
y que todas juntas tampoco

los salvarán de la vida.
Esta es Newpolis.
Bosque construido,
lepra victoriosa, ola fabricada con acero, hormigón
    y ceniza.
Esta es Newpolis, triunfal, inmedible Newpolis
habitada hasta los últimos rincones por infinitos pobladores
despojados de nombres propios
que se empujan entre sí con los hombros, los puños, las rodillas.
Que ninguno se caiga en Newpolis.
Newpolis no tiene piedad para los caídos.
Newpolis es el natural asiento de los vencedores.