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El Anticristo: la encarnación del mal entre los hombres
Jorge Ariel Madrazo
Editorial Círculo Latino
2007
Tapa dura
175 páginas
Profusamente ilustrado a color
Impreso en Barcelona (España)
✶ ESTADO: 10/10. Excelente estado.
Sin detalles.
Reproducida en esta edición
✶ SINOPSIS:
¿Qué o quién es el Anticristo? ¿Ya se asentó en nuestro mundo? ¿Aún debemos esperar su temible venida? ¿Es el Mal “químicamente puro” o late dentro del Bien y es condición de éste, como la muerte lo es de la vida? ¿Por qué atrae aún hoy a tantos humanos, incluso con un dejo morboso?
Su imagen llegó a nuestros días envuelta en una bruma casi inescrutable. Para el común de los cristianos la palabra resuena con especial estruendo a partir, sobre todo, del Libro de los Libros: la Biblia. Aunque no todos los creyentes la hayan leído, su figura ha escapado de sus páginas –donde aparece así nombrado por vez primera en el Nuevo Testamento, Epístola Primera del apóstol San Juan–, y llegó a revestir contornos perturbadores. Trascendentales versículos vaticinan, nada menos, su aparición desoladora sobre el mundo, señalándola como precondición para que las almas puedan elevarse definitivamente en la gloria de Dios. Se profetiza una temporada de horror, en la que su dominio será casi total.
En esta obra el autor se acerca a una figura que desde hace milenios simboliza al Mal en su forma más inquietante: el Anticristo. La encarnación de Satán en la Tierra. Poseído por Satán, pero diferente de él. El falso profeta que “realizará grandes prodigios y engañará a multitudes”, hasta que Cristo vuelva a manifestarse entre nosotros, y lo venza.
Reproducida en esta edición
✶ INDICE:
- Advertencia al lector...
1. El Abominable en la Biblia y la Historia
- Qué dicen las Sagradas Escrituras
- Una sucesión de flagelos
- ¿Nerón, el Antimesías?
- La cifra de la Bestia
- Daniel y su profecía alucinante
- Un pastor muy imaginativo
2. De clones, travestis y diablos
- Escatólogos y apocalípticos
- Un transformista llamado Satán
- ¡Demonio, sal de este humano!
- Con ustedes, el Abominable...
3. Jesús y su gran enemigo
- El polémico Karl Kautsky
- Entre Baudelaire y el Dante
- Otras versiones de el Maligno
4. Los muchos rostros del Mal
- Claroscuros del libre albedrío
- Rockeros y cruces invertidas
- ¿Maitreya tiene un plan?
5. Visionarios, y cómo huir del diablo
- La vidente y la Virgen de Fátima
- Un consejo: escaparle a Satanás
Reproducida en esta edición
✶ ADVERTENCIA AL LECTOR
Seguramente alguna revelación está cerca, seguramente la Segunda Venida está cerca. ¡La Segunda Venida! Apenas he pronunciado estas palabras cuando una vasta imagen fuera del Spiritus Mundi entorpece mi vista: en algún lugar en las arenas del desierto una figura con cuerpo de león y cabeza de hombre, una mirada en blanco y sin piedad como el sol, mueve sus lentos muslos, mientras a su alrededor bailan sombras de las provocadoras aves del desierto.
La oscuridad cae otra vez; pero ahora yo sé que veinte siglos de sueño de roca se convirtieron en pesadilla por una cuna que se mecía.” (Fragmento del poema La Segunda Venida, del poeta irlandés William Butler Yeats, Premio Nobel 1923.)
Las escalofriantes imágenes de Yeats son un buen inicio para un viaje en el cual —el lector queda avisado— buscaremos acercarnos a una figura que desde hace milenios simboliza al Mal en su forma más inquietante: el Anticristo. Trascendentales versículos de la Biblia vaticinan, nada menos, su aparición desoladora sobre el mundo, señalándola como precondición para que las almas puedan elevarse definitivamente en la gloria de Dios. Se profetiza de tal modo una temporada de horror, en la que su dominio será casi total.
El Anticristo, la encarnación de Satán en la Tierra. Poseído por Satán, pero diferente de él. El falso profeta que “realizará grandes prodigios y engañará a multitudes”, hasta que Cristo vuelva a manifestarse entre nosotros, y lo venza.
No todos los pensadores, sin embargo, han visto al Anticristo como la oposición absoluta o el gran enemigo de Cristo, sea que reinterpreten los anuncios apocalípticos o que adopten otro punto de vista.
Por ejemplo, para el eminente psicólogo Carl Gustav Jung, tanto el personaje de Jesús como el de su execrable rival son las dos facetas de una misma entidad psicológica-metafísica: “La concepción cristiana original de la imagen de Dios encarnada en Cristo, representa sin duda una totalidad omnicomprensiva, que engloba en sí incluso el lado bestial del ser humano”. Aunque, como consecuencia de la necesidad de expurgar esa faz tenebrosa, se la exteriorice y se la ponga en un afuera al que se mira con horror. En un esfuerzo supremo para evitar que tal rostro abominado se mezcle con el resto de nuestra psique, y con la “parte incontaminada” de las enseñanzas religiosas, habría que proyectarla en una imagen externa a nosotros. Ese otro yo indeseable y repudiado es el Anticristo.
Sin embargo, el rechazo absoluto, o más bien el desconocimiento de nuestro flanco anticrístico sería, para Jung, un grave error. Porque, entonces, el Mal se venga de nuestra negación y encarna en figuras e ideologías concretas. Jung llega a aseverar que las ideologías totalitarias “son el Anticristo largo tiempo esperado”.
Claro: tampoco es cosa de aceptar la maldad, así como así. Tan sólo se advierte al posible lector que es muy recomendable estar prevenidos...
Reproducida en esta edición
