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El Valle de los Espíritus: las luces cósmicas y la ciudad de Erks
Guillermo Terrera
Editorial Kier
1993
Tapa blanda, rústica sin solapas
139 páginas
Numerosas ilustraciones en b/n
Impreso en Prov Bs As (Argentina)
✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.
Sin detalles.
✶ SINOPSIS:
Guillermo Alfredo Terrera reúne excepcionales condiciones de investigador: concilia lo científico y comprobable con lo sutil, sugerente y eventualmente precursor. Etnografía, etnología, folklore y antropología cultural son para él un sólido frente de aproximación a la ciudad de Erks con sus misteriosas luces. Los tres espejos, los mantras de identificación, acercamiento y contacto, y las vislumbres del conocimiento videncial son, entre otros temas fascinantes, un acierto singular. La región del Cerro Sagrado del Uritorco causa estupor por las pruebas ofrecidas. No menos significativo es lo relativo al idioma cósmico usado por las entidades, a las lenguas originarias, y a las que sirvieron para transmitir mensajes de aquéllas en la América autóctona. Así, con Terrera comprendemos cómo la mitología y la metafísica de otrora pueden hoy ser verdades de índole geográfica, astronómica, psicológica o física... Tal como él mismo lo señala certeramente: “el conocimiento científico no ha dicho todavía su última palabra... La física cósmica, la mecánica celeste, las ondas y los rayos de diferentes energías o también las producidas por la mente del hombre que ya las maneja, el átomo y sus múltiples aplicaciones, la tecnotrónica, la geotrónica, la biotrónica y la psicotrónica, son elementos interdisciplinarios que van ensanchando y posibilitando nuevas dimensiones en la estrecha mente humana... La metafísica fue siempre, y seguirá siéndolo, proa de la nave que abre el derrotero o el camino de la espiritualidad o de la ciencia humana...”.
Reproducida en esta edición
✶ INDICE:
- Escuela Hermética primordial de las Antípodas
- Introducción
Cap. I - LOS INDOARIOS Y LAS ENTRADAS A AMERICA
Dispersión de los Indoarios en Asia y Europa. Entradas a Albania, Tierra Blanca, Hyetranmanaland o América desde el Asia y Europa. Nave druida, templaria o Vikinga.
Cap. II - LA EDAD MEGALITICA
Construcciones megalíticas. Dólmenes, Menhires, Túmulos, Pircas y Mojones.
Cap. III - EL PALEOLITICO, EL NEOLITICO Y LA EDAD DE LOS METALES
El Neolítico. Edad de los metales. Objetos de piedra en uso en las sierras de Viarava y Charava.
Cap. IV - CIVILIZACIONES PERDIDAS
Civilizaciones mitológicas. Civilizaciones metafísicas desaparecidas. Civilizaciones reales. Túneles y subterráneos metafísicos. Continente Lemurio
Cap. V - LOS COMECHINGONES
Los primitivos pobladores. Costumbres y vestimentas. Agricultura y alimentación. Pucaráes y viviendas. Armas y otros trabajos. El culto a los muertos. Arte rupestre y petroglifos. El Sol de los Comechingones. El rito Solar. Creencias ancestrales. Organización político social. La música y el idioma. Ubicación geográfica en el territorio de la Provincia de Córdoba, de los comechingones y de sus vecinos los sanavirones, pampas, ranqueles y pehuenches.
Cap. VI - LA CIUDAD SUBTERRANEA DE ERKS
Cap. VII - LOS TRES ESPEJOS
Los Tres Espejos de Erks. Los Tres Espejos de Erks y las entidades cósmicas. El movimiento cósmico del laboratorio espacial. El templo de la esfera y los tres espejos, según la metafísica.
Cap. VIII - LAS LUCES DEL ESPACIO
Cap. IX - LOS MANTRAS SAGRADOS
Guatuma. Entrega. Sacerdotes del Cosmos
Cap. X - EL IDIOMA COSMICO
Cap. XI - LA CIENCIA Y LA CREENCIA POPULAR
Esquema explicativo de una de las hipótesis científicas sobre las luces o entidades cósmicas del cerro Uritorco.
Cap. XII - DISTANCIAS DE ASIA A AMERICA VIA OCEANO PACIFICO
Cap. XIII - DISTANCIAS DE EUROPA A AMERICA VIA OCEANO ATLANTICO
Cap. XIV - LAS FECHAS CIERTAS DE LOS YACIMIENTOS FOSILES
Edad de los yacimientos fósiles humanos de América.
- Bibliografía
- Índice de ilustraciones
Reproducida en esta edición
✶ INTRODUCCIÓN
Los pueblos ándidos de Sudamérica, desde el Río Grande de México hasta Tierra del Fuego, en la Argentina, fueron creyentes y transmisores de hermosas leyendas espirituales en las que mencionaban ciudades mitológicas, túneles secretos, cerros sagrados y valles o quebradas que ellos denominaban, alternativamente, Valles de los Espíritus o Valles del Silencio.
No era de extrañar que los ándidos —cuya dispersión por el antiguo Continente Blanco tuvo lugar en ambos lados de la Cordillera de los Andes, a través de cerros, valles o quebradas— tuvieran como base mitológica todo lo relativo a una geografía de sierras o elevadas montañas, dadas las características de esa enorme región sudamericana.
Los viejos pueblos indígenas americanos de origen protoario asiático, tuvieron una base étnica común y procedían del Asia Central. Sus costumbres, ceremonias, creencias, cultura, etc., provenían de una concepción monista difundida por toda la región andina, con sus posteriores y naturales transformaciones culturales pero que, en esencia, respondían a idénticos patrones de creación formal y material.
Las mismas lenguas de estos pueblos protoarios asiáticos —luego americanizados— tuvieron origen en el sánscrito y fueron, más tarde, particularizadas en las expresiones idiomáticas de mayor antigüedad como el tibetano y el parsi, en las regiones asiáticas de la India, Pamir o el Tibet. Luego, en el Continente Blanco, desde México hasta la Argentina, una lengua única fue, quizás, el basamento común de sus pueblos, diversificándose más tarde en otras expresiones lingüísticas como el cacán, el aimará y el quichua.
El grupo etnocultural ándido abarcó desde los aztecas hasta los navas, mayas, chibchas, incas, diaguitas, calchaquíes, comechingones, huarpes, sanavirones, juríes, tonocotés, pampas, araucanos y tehuelches, además de onas, yaganes y alacalufos de Tierra del Fuego. Todos fueron pobladores de sierras, valles y quebradas, salvo los pampas de las llanuras meridionales de Sudamérica, que también habitaron en las sierras de Tandil, Pillahuincó y la Ventana y tuvieron, igual que los demás ándidos, sus cerros sagrados como el Calfú o de las Ánimas, con sus blancas luces cósmicas, en los Valles de los Espíritus.
Este conocimiento introductorio sobre los orígenes de los pueblos indígenas americanos y de sus posteriores desplazamientos por el continente, era imprescindible para ubicar sus culturas y, dentro de éstas, valorar sus costumbres, ceremonias, creencias, supersticiones y mitologías que, en estos grupos humanos, tuvieron tanta belleza y espiritualidad.
Recuerdo que, siendo niño, solía escuchar entre los descendientes de los antiguos aborígenes, los mestizos, y aun entre los mismos hijos o nietos de europeos que habitaban en el interior de la Argentina, cuentos y leyendas provenientes de lejanos tiempos. En ellos se hablaba de las grandes luces que brotando de profundas quebradas o de escarpados cerros, viajaban silenciosas por encima de las sierras, esparciendo por los campos una misteriosa claridad.
En ese tiempo —la década del treinta— y antes de mis lecturas sobre etnografía, etnología o folklore, tales parajes o quebradas recibían el sugestivo nombre de Valle de los Espíritus, o se hacía mención de mitológicas ciudades secretas y subterráneas que los hombres buscaban afanosamente sin poder hallar sus entradas.
Para el conocimiento popular, las luces de diferentes tamaños que surcaban el espacio sobrevolando cerros y hondonadas, eran los espíritus de los antiguos indígenas allí enterrados que, por la noche, vagaban luminosos posándose en las laderas de los cerros, para alegrar sus antiguos y silenciosos lares.
Reproducida en esta edición
