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La muerte baja en ascensor

María Angélica Bosco

Editorial Emecé

Colección El Séptimo Círculo N° 123

1966 - 2 edición

Tapa blanda, rústica sin solapas

152 páginas

Arte de tapa: José Bonomi

Colección dirigida por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares

Impreso en Buenos Aires (Argentina)

 

✶ ESTADO: 9/10. Muy buen estado.

Portada levemente deslucida y desgastes generales mínimos.

 

✶ SINOPSIS:

Deformando acaso una verdad, se ha dicho que el género policial es inglés. Algunas personas parecen creer que sin la bruma y el laberinto de calles de Londres, que sin la ambigua paz de una aldea de los Marsh, que sin jueces con capa y con peluca, que sin la horca definitiva, nadie puede escribir decorosas novelas policiales; esa misma gente declara que los norteamericanos producen ingenuas aventuras, amenizadas con violencia y con sexo y carcomidas de sentimentalismo, y que los franceses parodian a los norteamericanos... Contra tan deprimentes supersticiones militan muchos libros hermosos. De autores nuestros El Séptimo Círculo ha publicado El asesino desvelado de Amorim, Los que aman, odian de Silvina Ocampo y Bioy Casares, El estruendo de las rosas de Peyrou, Bajo el signo del odio de Alexander Rice Guinness y ahora esta admirable, ingeniosa, apasionante y bien escrita novela de María Angélica Bosco. La muerte baja en el ascensor obtuvo el segundo premio en el concurso literario Emecé 1954.

"Una mujer desciende a la madrugada en el ascensor iluminado de un exclusivo edificio de la calle Santa Fe. Es joven, es bella y está muerta. Sobre esa imagen gira una de las mejores novelas policiales escritas en Argentina. Convertida en literatura mundial, en el siglo XXI la novela policial ha puesto en cuestión el predominio del thriller a la norteamericana y ha flexibilizado sus procedimientos siguiendo la ruta de los temores sociales. La muerte baja en el ascensor se liga a ese nuevo espacio de lectura del género; afirma los clásicos presupuestos del relato de investigación y a la vez los renueva y los modifica. Perversa novela de costumbres, La muerte baja en el ascensor confirma que la literatura policial es la que mejor realiza la primordial —y despiadada— presunción de Homero: los dioses han enviado las desgracias a los mortales para que puedan contarlas."

 

María Angélica Bosco (1909-2006)

 

✶ EMECÉ - EL SÉPTIMO CÍRCULO:

El Séptimo Círculo fue una colección de novela policial publicada por Emecé en Buenos Aires. Nació en febrero de 1945 y quedó asociada desde el inicio a la curaduría de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, que la dirigieron durante su primera década, además de seleccionar títulos y redactar contratapas. El nombre alude al círculo del Infierno de Dante reservado a los violentos, una referencia que funcionó como marca de estilo y como declaración de preferencias dentro del género, intrigas de construcción clásica, enigmas, procedimientos lógicos, economías narrativas.

El lanzamiento fijó un programa claro, reivindicar un género leído como “menor” y ofrecerlo con criterios de alta exigencia literaria. La colección creció con ritmo sostenido, con un catálogo dominado por tradiciones anglosajonas del policial, aunque no exclusivamente, y con fuerte presencia de traducciones, algo decisivo en la cultura editorial argentina de esos años. La aparición de El Séptimo Círculo se inscribe en el auge de la industria del libro en la Argentina de mediados del siglo XX, cuando las editoriales ampliaron colecciones populares y de biblioteca, y la traducción sostuvo buena parte de ese crecimiento. En ese marco, la colección también dejó rastros materiales fáciles de reconocer, formato uniforme, numeración, contratapas “con voz” y una identidad gráfica estable.

Esa identidad se consolidó con el trabajo de José Bonomi, responsable de las tapas y del emblema del “caballito” de ajedrez, que terminó siendo casi tan recordado como el nombre de la serie. La propia memoria de Bioy atribuyó a ese diseño una parte grande del éxito, la colección se veía a distancia, se identificaba rápido en una mesa o en un anaquel, y la repetición de la marca construía pertenencia de lector.

El primer título publicado fue La bestia debe morir, de Nicholas Blake, en traducción de Juan Rodolfo Wilcock. Desde ahí, el catálogo armó un mapa de autores y sublíneas, “whodunit”, variaciones psicológicas, procedimientos de novela de enigma, más algunos cruces con thriller y con tradiciones no inglesas. A la vez, El Séptimo Círculo no fue solo un canal de importación. En la propia serie aparecieron novelas de autores rioplatenses y argentinos, y, sobre todo, se volvió un espacio de legitimación local del policial como lectura seria, con un aparato paratextual que orientaba, defendía, recomendaba, discutía prejuicios.

La dirección Borges–Bioy suele fijarse entre 1945 y 1955. En ese período se publicaron alrededor de 120 títulos, según trabajos académicos sobre la circulación del policial y el lugar de Borges en la cultura literaria argentina. La colección, sin embargo, continuó más allá de esa primera etapa, con cambios de manos y ampliación del catálogo, y llegó a sostener una vida editorial de varias décadas, con numeraciones altas y cientos de cubiertas ilustradas por Bonomi. Esa continuidad explica por qué hoy conviven dos recuerdos distintos, el “Séptimo Círculo” como proyecto curado por Borges y Bioy, y el “Séptimo Círculo” como serie extensa de Emecé que siguió creciendo en el tiempo.

 

Además del catálogo, quedan dos herencias concretas. Una es la biblioteca efectiva que armó en castellano, una puerta de entrada, a veces la primera, para leer a muchos clásicos del género. La otra es un modo de presentar el policial: traducción cuidada, contratapa como pieza crítica breve, diseño con marca reconocible, y la idea de colección como educación del gusto, no como acumulación indiscriminada de títulos. Por eso, en librerías de viejo, El Séptimo Círculo sigue funcionando como una constelación, se lo busca por número, por tapa, por traductor, por ese tipo de promesa que una colección logra cuando su identidad se sostiene durante años.