| 1 cuota de $16.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $16.000,00 |
| 2 cuotas de $9.559,20 | Total $19.118,40 | |
| 3 cuotas de $6.637,33 | Total $19.912,00 | |
| 6 cuotas de $3.784,27 | Total $22.705,60 | |
| 9 cuotas de $2.814,22 | Total $25.328,00 | |
| 12 cuotas de $2.368,00 | Total $28.416,00 |
| 1 cuota de $16.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $16.000,00 |
| 2 cuotas de $9.497,60 | Total $18.995,20 | |
| 3 cuotas de $6.501,87 | Total $19.505,60 | |
| 6 cuotas de $3.596,27 | Total $21.577,60 | |
| 9 cuotas de $2.629,33 | Total $23.664,00 | |
| 12 cuotas de $2.153,33 | Total $25.840,00 |
| 3 cuotas de $6.817,60 | Total $20.452,80 | |
| 6 cuotas de $3.754,67 | Total $22.528,00 |
| 3 cuotas de $6.888,53 | Total $20.665,60 | |
| 6 cuotas de $3.781,60 | Total $22.689,60 | |
| 9 cuotas de $2.829,69 | Total $25.467,20 | |
| 12 cuotas de $2.317,47 | Total $27.809,60 |
Las tres caras de Venus
Leopoldo Marechal
Editorial Citerea
Colección Teatro
1966
Tapa blanda, rústica con solapas
58 páginas
Tapa: Pablo Obelar
Impreso en Buenos Aires (Argentina)
✶ ESTADO: 9/10. Muy buen estado.
Desgastes generales en tapa y contratapa
✶ SINOPSIS:
Esta segunda obra teatral que EDICIONES CITEREA saca a luz, muestra una faceta distinta del genio de Leopoldo Marechal; aquí, a diferencia de lo que ocurre en Antígona Vélez, su autor ubica a los personajes (tres Evas y tres Adanes) en Buenos Aires y el aliento trágico de las figuras de Antígona se abisma en el juego de situaciones farsescas espiritualmente emparentadas con sus grandes novelas: Adán Buenos Aires y El banquete de Severo Arcángelo. Como en ellas parece verse al autor dibujando a sus criaturas con una permanente sonrisa de comprensión fraterna. El buril que las perfila es satírico y todo semeja una tremenda broma. Pero este parecido es una inquietante trampa en la que sólo pueden caer los lectores desprevenidos; Marechal ha querido ir más lejos: las claras alusiones a mitos de nuestra época esconden una intención crítica y un análisis que no se desnuda —no podría ser de otro modo en una obra que reúne todas las cualidades escénicas— en explicaciones de tesis. La experiencia del protagonista central, que intenta transferir a la mujer todos sus atributos, valiéndose para ello de un verdadero gabinete psicométrico, sitúa al lector en dos planos. El de la realidad aparente, anecdótica, y otro plano, apenas descubierto en esta definición de la mujer formulada por el mismo protagonista: “no es un misterio sino el fantasma de un misterio”. Pero su tentativa de canalizar un espectro resulta fallida por un error de método, al querer interpretar toda la realidad con las mudas fichas del psicómetra. Las tres caras de Venus son a la vez las tres caras de Adán, del hombre, del misterio que debe conquistar al fantasma para que no se desvanezca la permanente atracción amorosa.

