| 1 cuota de $20.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $20.000,00 |
| 2 cuotas de $11.949,00 | Total $23.898,00 | |
| 3 cuotas de $8.296,67 | Total $24.890,00 | |
| 6 cuotas de $4.730,33 | Total $28.382,00 | |
| 9 cuotas de $3.517,78 | Total $31.660,00 | |
| 12 cuotas de $2.960,00 | Total $35.520,00 |
| 1 cuota de $20.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $20.000,00 |
| 2 cuotas de $11.872,00 | Total $23.744,00 | |
| 3 cuotas de $8.127,33 | Total $24.382,00 | |
| 6 cuotas de $4.495,33 | Total $26.972,00 | |
| 9 cuotas de $3.286,67 | Total $29.580,00 | |
| 12 cuotas de $2.691,67 | Total $32.300,00 |
| 3 cuotas de $8.522,00 | Total $25.566,00 | |
| 6 cuotas de $4.693,33 | Total $28.160,00 |
| 3 cuotas de $8.610,67 | Total $25.832,00 | |
| 6 cuotas de $4.727,00 | Total $28.362,00 | |
| 9 cuotas de $3.537,11 | Total $31.834,00 | |
| 12 cuotas de $2.896,83 | Total $34.762,00 |
Literatura y homosexualidad
Luis Gregorich
Editorial Legsa
Colección Ómnibus
1985
Tapa blanda, rústica sin solapas
104 páginas
Impreso en Buenos Aires (Argentina)
✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.
Sin detalles.
✶ NOTA PRELIMINAR:
Aunque en los últimos años he escrito cada vez menos sobre escritores y libros, y cada vez me he dedicado más a la crítica de la cultura en general y al análisis histórico y político, creo que todavía algunos de los trabajos específicamente literarios publicados en este período merecen ser salvados del olvido y publicados en volumen. A esta inmodesta convicción obedece la compilación que sigue. Su finalidad es complementar el panorama diseñado por Tierra de nadie (1981), en el que incluí notas y ensayos sobre temas, autores y libros argentinos. Aquí, por el contrario, las obras y los escritores tratados pertenecen a otros ámbitos, hispanoamericanos o no.
El artículo más antiguo, que ya tiene quince años y que ha sido incluido en libro dos veces, es el referido a Tres tristes tigres; vale la pena presentar aquí su versión definitiva, preparada a la luz de una estentórea queja de Juan Goytisolo, y corregida frente al paso del tiempo.
Sin alejarnos de nuestra lengua, incorporo a algunos de los nombres que más aprecio: Idea Vilariño, García Márquez, Roa Bastos, Carpentier. Faltan otros que, al menos, quisiera mencionar: Julio Ramón Ribeyro, Elena Poniatowska, José Donoso.
Los artículos, prólogos y recensiones que he ido publicando sobre escritores de otras culturas se fundaron —procuré que se fundaran— en la intención de desprovincializar nuestros hábitos de recepción literaria en los medios masivos o cuasi masivos. De tal modo, además de haber escrito sobre Thomas Mann, Graham Greene, Antonio Machado o Paul Valéry —aquí forzosamente el tratamiento debía ser más meritorio que la elección—, también hablé de una obra secundaria de Scott Fitzgerald, de los ochenta años de Roman Jakobson, de las ideas sobre la historia de Fernand Braudel o —para mencionar un artículo incluido en este tomo— de los cuentos de Flannery O’Connor. El propósito de estos textos consistió en comprender y a la vez incitar a la lectura, quizá bajo un ángulo no previsto por el nuevo frecuentador.
Dos trabajos que vuelvo a presentar necesitan otras explicaciones. El que se refiere a Sartre, y que fue originalmente publicado en un diario de gran circulación un par de semanas después de la muerte del filósofo, denota didácticamente la índole contracultural que debíamos otorgar en aquellos días —abril de 1980— a los textos que buscaran erigir una alternativa distinta a la oficial. El artículo fue una virtual respuesta a todas las diatribas y negaciones que habían llovido, tras la desaparición de Sartre, en los medios periodísticos argentinos, para congraciarse con la ideología del régimen militar o, más sutilmente pero con la misma intención, para dar el uso de la palabra a los que ya de antemano eran obviamente antisartreanos.
Respecto a “La utopía de la antiutopía” debo señalar que lo que digo concierne seguramente menos a la filosofía de Leszek Kolakowski —mucho más rica y compleja de lo que este breve artículo puede insinuar— que a mis propias ideas sobre el pensamiento utópico. La utopía no ha muerto, desde luego, pero sus contenidos no pueden ser los mismos del pasado. Nuestro tiempo ha demostrado que una utopía anacrónica puede ser tan inocua como un discurso sin sentido, e incluso tan peligrosa como las alucinaciones de la reacción.
El ensayo que encabeza el volumen y le da título, no se refiere sólo a la expresión o a la alusión o a la transformación de la homosexualidad por la literatura, ni tampoco a la mera descripción e interpretación del admirable De Profundis de Oscar Wilde, sino también a una concepción de la literatura misma que he ido consolidando durante años.
Si, como creo, la literatura, aparte de ser una institución social, es el resultado del encuentro de un autor, una obra y un lector (o, si se prefiere, de una escritura, un texto y una lectura), cada uno de estos elementos goza de prerrogativas específicas en el hecho literario y la mayor expansión de éste tendrá lugar cuando los tres ejes fundantes se manifiesten con parecida fuerza. En la práctica, nuestra cultura siempre privilegia a uno de los tres niveles: por ejemplo, la “gran” literatura de los manuales y las historias literarias se basa en la preeminencia del autor: nada existe allí superior a Dante, Shakespeare, Cervantes, Balzac, Proust o Borges; en cambio, la literatura popular y de consumo está hecha por los lectores y el autor correspondiente no es otra cosa que un auxiliar del gusto popular o de lo que el editor supone que es ese gusto. Por fin, y dado que uno de los mitos intelectuales de nuestro tiempo es la crisis de la capacidad denotativa del lenguaje y del concepto de realismo, buena parte de la nueva literatura se desentiende de autor y lector y pone su mayor énfasis e interés en la Obra, el Texto que, en cierta forma, se escribe a sí mismo y que no es leído por nadie.
La preocupación contemporánea por el lenguaje no es, por supuesto, un prurito bizantino, ni conviene ceder a la tentación de compararla sin más con las disputas de los escolásticos tardíos (aunque la polémica medieval sobre los universales no deja de tener una notable vigencia). No se trata de simples juegos sino de un reclamo de revisión profunda, y lo que se cuestiona es el fundamento de todas las ciencias sociales, en cuya estructuración han participado las palabras, la escritura, el lenguaje con sus filtros transformadores y ocultadores. La literatura conoce desde siempre esta condición ambigua del lenguaje; en realidad, se ha constituido sobre esa vacilación entre la denotación y la connotación, y se ha convertido en institución social gracias a su disponibilidad para cargarse de sentidos. Hoy la crisis la alcanza también a ella: la tríada autor-obra-lector tiende a desintegrarse, y no parece existir un válido escalón intermedio entre el libro de consumo y el texto de vanguardia.
En un marco tan arduo, podría decir que mis artículos quieren situarse a la misma distancia (es decir, lejos) de dos autoritarismos: el del gusto impresionista, complacido de su propia arbitrariedad e incapaz de medir sus limitaciones, y el del abuso cientificista, ansioso y coqueto en la repetición (a menudo mecánica) de bagajes recién adquiridos. Ni el Saber que abrume y humille al lector haciéndole sentir de antemano su inferioridad, ni la falta de saber que confirme al lector en sus prejuicios y lugares comunes. Una escritura discreta y accesible, una estrategia de diálogo, una polifonía en la que resuenen sucesivamente, y con los mismos derechos, las voces del autor, del texto y del lector, sin tener derecho ninguno de ellos a la verdad definitiva. Camino compartido, no acatamiento al dogma.
L. G.
✶ INDICE:
Nota preliminar
Literatura y homosexualidad (Oscar Wilde o el doble fondo de la literatura)
Genet, ladrón y moralista
El rigor y la destrucción en Flannery O’Connor
Kafka y el espejo de Felice Bauer
Un mito en decadencia
Sartre y el papel del intelectual
Barthes y el placer de la ciencia
La utopía de la antiutopía
Tres tristes tigres, obra abierta
La sencilla grandeza de Idea Vilariño
Roa Bastos y el doctor Francia
El otoño de García Márquez
El testamento de Carpentier
Nota bibliográfica
Luis Gregorich
