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Símbolos rúnicos / Maestros cósmicos / Hermes Trimegisto
Guillermo Terrera
Editorial Patria Vieja
Escuela Hermética Primordial de las Antípodas
1991
Tapa blanda, rústica sin solapas
102 páginas
Profusamente ilustrado por Ligia Lazo
Impreso en Buenos Aires (Argentina)
✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.
Desgastes menores por paso del tiempo.
Reproducida en esta edición
✶ ESTUDIO PRELIMINAR:
Todo aquello que se define como asiático o euroasiático, se encuentra totalmente estudiado, investigado, dilucidado en cientos de libros al respecto y con multitud de dibujos, fotografías, croquis, cuadros explicativos y estadísticas que así lo demuestran y atestiguan, e incluso, la cultura megalítica o lo que proviene del arte rupestre de las cavernas de Lascaux, Arieges, Teyjet, Altamira o Castellón, está más estudiado que las pictografías de Cerro Colorado, las figuras aztecas o mayas y los Templos del incario, para no mencionar nada más que algunas pocas y extraordinarias representaciones culturales de la eterna Armórica.
Tanto la Escuela Hermética Primordial de las Antípodas, como la Fundación para las Ciencias del Hombre, han dado a conocer el profundo conocimiento de nuestro Continente Blanco, como se le ha conocido durante miles de años. Al mismo tiempo que desarrollábamos la sabiduría ancestral de Armórica y la especial de Argentum, dábamos también participación a la cultura de tibetanos, chinos, súmeros, persas, asirios, egipcios y a la par de estos antiguos pueblos, hemos estudiado a hiperbóreos, romanos, griegos, etruscos, pero siempre dando prioridad a las culturas y civilizaciones de los grupos humanos que vivieron en la Tierra de los Dioses Blancos.
Dentro de estos lineamientos culturológicos, podemos agregar que a ciertos estudiosos norteamericanos, los ha guiado un sentido antihispanista y un capcioso "indigenismo", todo de contenido anglosajón, donde solo los norteamericanos y ciertos europeos, son buenos y humanistas y los demás, tan solo malos, mediocres o subdesarrollados. Sin que esto signifique defender a los españoles de ayer o de hoy.
Posiblemente los anglosajones se han olvidado de los negros, asiáticos o indígenas que mataron en sus campañas guerreras y de los "ochenta pieles rojas" que han dejado, para que se pongan sus tocas de plumas y se fotografíen con los turistas.
Todo lo demás se ha perdido en la noche de los escasos siglos que corren del 1500 al 1900, en la depredación de los vándalos europeos que se llevaron hasta los ancestrales códices de la cultura nava, azteca, maya, chibcha, incas y otros grupos humanos del continente Blanco, los que fueron robados, quemados o permanecen ocultos en subterráneos y bibliotecas privadas, lejos del conocimiento de auténticos estudiosos que hacen honor a las tradiciones verídicas de la Tierra de los Dioses Blancos.
Siempre debemos recordar lo que hicieron los cultos europeos, con la milenaria cultura y civilización armoricana, destruyendo sus monumentos, templos, ceremonias, mitologías, leyendas y su extraordinaria metafísica, dotada de un amplio sentido cósmico y religioso.
Nada dejaron en pié, se llevaron los tesoros, quemaron aquello que era combustible y diezmaron las poblaciones de la tierra, con el trabajo incesante de los repartimientos y mitas, en una matanza increíble, como la consumada contra ochocientos pascuences que los holandeses, cargaron en sus barcos y los arrojaron en alta mar, ahogándolos a todos.
En los dos tomos de nuestra Obra Magna de Sabiduría Metafísica, damos a conocer todo lo referente a Símbolos, Runas, Jeroglíficos, Dioses, Ritos, Cultos, Ceremonias, etc. Por ello y para evitar repeticiones innecesarias, en el presente trabajo, nos referimos a Maestros Cósmicos, Angeles de la Guarda, el Caldero Mágico o Yuro Aspa de los Ampus peruanos, de los lenguajes que también son signos físicos y metafísicos y al Gran Maestro Hermes Trimegisto, sabio egipcio anterior a la Biblia.
Quizás en algún momento, no muy lejano, podamos realizar un trabajo completo, reuniendo las obras de metafísica, historia, leyenda y mitología que con tanto sacrificio económico hemos publicado, para que los lectores y estudiosos de Argentum, la blanca e impóluta tierra de futura grandeza, tengan todo el antiguo conocimiento, atesorado para los hombres que tengan deseos de conocer la vieja sabiduría de los pobladores de Armórica.
Prof.Dr.Guillermo Alfredo Terrera
FUNDACION para las CIENCIAS DEL HOMBRE
Reproducida en esta edición
✶ INDICE:
1.1-Estudio Preliminar
2.1-El Sánscrito Sagrado
3.1-Símbolos Rúnicos
4.1-Cetros de Poder Egipcio
4.2-Runas Mayas
4.3-Símbolo Azteca
5.1-El Atomo y los Maestros
5.2-Isaac Newton y otros estudiosos
5.3-La Vida en el Espacio Cósmico
6.1-Otros Conocimientos Transmitidos
6.2-El Silencio
6.3-El Sueño Eterno
6.4-Maestros que Enseñan
7.1-Las Raíces Culturales
8.1-El Caldero Mágico o Yuro-Aspa
8.2-Videncias con el Yuro-Aspa
8.3-La experiencia con los niños elementales
9.1-Hermes Trimegisto
9.2-El Maestro y sus Obras
9.3-Las Ideas del Maestro
9.4-Las Fuerzas Explicadas
9.5-Las Leyes Esenciales
10.1-Bibliografía
✶ EL CALDERO MÁGICO O YURO ASPA
La construcción de este elemento alquímico y metafísico, se realizó en piedra triturada de basalto, ciertos metales e ingredientes que componían la antigua alquimia de los primitivos pobladores del Perú incásico, fué traído desde el Cuzco, por la antropóloga norteamericana Elisabeth Jenkins, quién lo trajo como un regalo de los llamados Siete Apus peruanos al maestro de Argentum y tiene la forma de una vasija circular de unos cuarenta centímetros de diámetro por seis centímetros en sus bordes y lleva a cada lado de su cuerpo circular y en oposición, dos aspas o cuernos según el quichua, de unos doce centímetros de largo por cinco de igual medida. Todo está construído del mismo material que el cuerpo de la vasija o yuro.
Estas "aspas" o asas, de allí su nombre en quichua, son para poner al fuego el caldero o retirarlo del mismo, cuando sus pociones mágicas están ya hechas, hervidas, quemadas o requemadas, según las necesidades del alquimista.
Estos siete apus primitivos, son en realidad, siete chamanes o grandes brujos que se reúnen a trabajar, en días determinados, haciendo videncias, exorcismos o maleficios, en una casa pequeña, edificada con ladrillos sin revoque exterior, al pié de un alto cerro que se levanta a sus espaldas y provista en su frente, de una puerta de entrada y una pequeña ventana a la izquierda todo lo cual dá frente a una calle vecinal y por ella, como a unos cuatrocientos metros de distancia, se llega a las elevaciones de otro cerro que allí existe, en la terminación de dicha calle.
Todas estas son visualizaciones exactas, realizadas por videntes de la Escuela Hermética y luego corroborados por los dichos de Elisabeth Jenkins, cuando llegó a San Isidro. Dentro de una pieza de regulares dimensiones, a la cual se penetra directamente por la puerta de calle, encontramos una mesa de ceremonias, de madera dura, sin mantel, ni protección de ninguna naturaleza.
El chamán o apu principal, ocupa la cabecera de dicha tabla que se encuentra a lo largo de dicha pieza y a la izquierda del apu mayor, existen cuatro sillas para que se sienten igual número de apus y en frente o a la derecha del apu principal hay dos sillas para el mismo número de brujos o apus. En total, integran el número de siete, sentados o convocados, alrededor de la gran mesa.
En las fotografías respectivas, se puede apreciar el Caldero Mágico o Yuro Aspa, en nuestra casa de San Isidro y en los siguientes dibujos, la ubicación de la mesa y las siete sillas, utilizadas en cada reunión de los apus. En otro de los dibujos explicativos se ve la ubicación de la casa y la posición de los cerros que la circundan.
Reproducida en esta edición
