Antología clave (1930-1956)
Manuel del Cabral
Editorial Losada
Colección Biblioteca Contemporánea
1957
Tapa blanda, rústica con solapas
261 páginas
Impreso en Buenos Aires (Argentina)
✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.
Desgastes mínimos por paso del tiempo.
✶ SINOPSIS:
Manuel del Cabral nació en 1907, en Santiago (República Dominicana). Ha viajado por casi toda América y parte de Europa. Su voz, como le dice Gabriela Mistral, “de grande y riquísima poesía humana”, es de ancha y múltiple producción; todas las cuerdas, toda la gama conforman su rico instrumento. Pero el creador de “Trópico negro” (1942); “De este lado del mar” (1948); “Chinchina busca el tiempo” (1945); “Sangre mayor” (1945); “Los huéspedes secretos” (1951); “Compadre Mon”, “30 Parábolas”, etc., confirma que es en la tierra y en la raíz del hombre donde su poesía ha crecido fuerte y justa, y comprueba, además, que es, junto con Neruda, Vallejo y otros, uno de los poetas esenciales de nuestro Continente. “Pocas veces —como dijo André Gide— nos llega del otro lado del mar una voz tan humana, tan vital y americana como la de Cabral.” O como ya lo sintetiza y define Gerardo Diego: “Extraño y formidable, este gran poeta, Manuel del Cabral, en cuya voz, fundida a la temperatura de alto horno del hombre nuevo, parecen haberse dado cita todos los hombres de América, el Continente que se descubre día a día en la imaginación exploradora del espíritu.” Su obra, profundamente social, constantemente humana, lo sitúa entre los grandes poetas modernos de nuestro idioma.
LOS HOMBRES NO SABEN MORIRSE
Los hombres no saben morirse…
Unos mueren no queriendo la muerte;
otros la encuentran en un beso,
pero sin estatura…
otros saben que cuando cantan
no le verán la cara.
Los hombres no se mueren completos,
no saben irse enteros…
Unos reparten en el viaje
sus retazos de muerte;
otros dejan el odio para
cuando vuelvan…
Otros se van tocando el cuerpo
para saber si salen de la trampa…
Los hombres no saben morirse…
Unos van dejando su
yo sin comprenderlo;
van dejando basura
para esciba esotérica;
otros se vuelven hacia adentro
ante el vacío…
Pero todos,
con el cadáver de su tiempo al hombro,
todos, todos son el Uno,
el Uno
que sólo por amor
vuelve a la tierra.

Manuel del Cabral (1907-1999)
