Wolfram Eschenbach, Parsifal y Orfelio Ulises
Guillermo Terrera
Editorial Kier
1992 - 1 edición
Tapa blanda, rústica sin solapas
153 páginas
19 láminas, 4 dibujos y 2 mapas
Impreso en Prov. de Bs. As. (Argentina)
✶ ESTADO: 9/10. Impecable estado.
Sin detalles.
Reproducida en esta edición
✶ CONTRATAPA:
Las leyendas suelen persistir a través de misterios. Pero en esta documentada obra del Dr. Guillermo Alfredo Terrera, la leyenda se esfuma, la realidad trascendente avanza diáfana, y el misterio adquiere novísimo carácter. Los personajes estudiados pueden ser dioses, poetas, caciques o maestros. Wotan o Vultán, Dios de Dioses, construyó con un trozo de basalto el Bastón de Mando o Simihuinqui del Cerro Uritorco; y lo mismo hizo con la Gema Verde caída de la corona encantada de Lucifer. Chretien de Troyes, trovador, escribe a comienzos del siglo XI el primer poema (9000 versos) titulado “Parsifal o la Historia del Grial”. Wolfram Eschenbach, bardo alemán, crea entre 1150-1170 el más grande poema sobre la leyenda indo-aria de Parsifal. Se refiere al Santo Grial y al Bastón de Mando o Piedra de la Sabiduría. Parsifal es quien físicamente custodia y posee el Santo Grial, y luego lo trae a América, para dejarlo en Argentum, en un cerro sagrado de Viarava. Calfucurá, cacique araucano, es el buscador infructuoso del Bastón de Mando o Piedra Imán. Y Orfelio Ulises, Maestro de Samballah y de los Andes, es el buscador del Bastón de Mando en las Sierras de Viarava y Charava. Lo halla en 1934, junto con la Conana de Piedra. Busca a Parsifal, al Santo Grial, a la Cruz Gamada, al Templo de Piedra... Todas estas similitudes unen extrañamente a seres tan diferentes. El Dr. Terrera, con mano maestra, va revelándonos, poco a poco, sus admirables percepciones. Entonces, pasado, presente y futuro son uno solo. Y el misterio se transforma en hechos realmente iluminadores...
Reproducida en esta edición
✶ INDICE:
Conceptos aclaratorios
Fragmentos del Poema "Parsifal" de Wolfram Eschenbach
- La historia del Grial
- La Montaña del Sol
- La Piedra Lejana
- Una Bola de Fuego
- Los Reinos y los Maestros
- Parzifal y Parsifal
- Lo Creado y lo Increado
- Los Cantos del Maestro
- Los Nombres Antiguos
- Paradesha y los Polos Invertidos
- Las Figuras Exteriores
- Las Lanzas que Hablan
- Los Cantos del Recuerdo
- Piedras, Ciudades y Reinos
- El Espacio Exterior
- La Fuerza Espiritual
- El Maestro Canta sus Poemas Inconclusos
- Los Estudios en Samballah
- Vida y Muerte de Orfelio Ulises
- Los Conocimientos Herméticos de Eschenbach y Alighieri
- Los Viajeros del Espacio
- Comunicaciones Telepáticas
- Designios Metafísicos de Calfucurá, Orfelio Ulises y Delfo Cabrera
- Las Historias del Grial y de la Lanza
- El Rey Arctor
- El Sabio Merlín
- Los Conocimientos Paralelos
- Los Viajes a Viarava y Charava
- La Ciudad del Espejo de Piedra
- Eternos y Reencarnados
- Los Maestros Cósmicos
- Los que Ven y no Ven
- Los Templos de la Esfera
- El Santo Grial, El Toki Lítico y el Viajero Misterioso
- Los Dueños Ancestrales del Bastón de Mando
- Intichacmani o Iqui Simihuinqui
- Extrañas Semejanzas
- Mitologías de La Luminosa Argentum
- Parsifal y el Templo de Piedra
Bibliografía de Textos Antiguos y Modernos
ÍNDICE DE LÁMINAS
- Parsifal en las Sierras de Viarava
- Vultan
- Wolfram Eschenbach
- Parsifal en el Mar de Argentum
- Parsifal en el Templo de Piedra
- Orfelio Ulises, el Bastón de Mando y la Conana
- Arctor
- Merlín
- Las Tres Entradas al Templo de Piedra
- El Templo de Piedra, su Entrada, el Altar, la Cruz Bamada, el Libro que se Lee y no se Lee, y el Vaso Sagrado
- Altar de Piedra
- Páginas del Libro que se Lee y no se lee
✶ CONCEPTOS ACLARATORIOS
Es bien sabido que en ninguna parte de la Argentina se puede encontrar el texto completo del poema escrito por Wolfram Eschenbach entre los años 1150-1170 y que sirviera de modelo varios siglos más tarde para la creación de la maravillosa ópera “Parsifal”, escrita por Ricardo Wagner y ejecutada y conocida en todos los países cultos del mundo contemporáneo.
Ni en el Centro de Estudio Germánico, ni en la Biblioteca Nacional, ni en la Biblioteca del Congreso de la Nación, ni en colecciones particulares, que suelen ser las mejor informadas y completas, pudo hallarse el texto completo del poema de Wolfram Eschenbach, aunque gran cantidad de personas lo conocen y celebran.
Es admisible que uno mismo se pregunte si en verdad el poema de Parsifal de los años 1150, pertenecía realmente a quien se dice lo escribiera o si este laureado minnesinger germano, no lo conocía a través de leyendas y mitologías que se remontan a lejanos tiempos indo-arios del oriente sugestivo, donde ya Parsifal o Parzival, era un personaje difundido en otros grupos humanos, desde hace lo menos siete u ocho mil años.
Wolfram Eschenbach intervino en innumerables Juegos Florales de la antigua Europa y triunfó en muchos de ellos a causa de su proverbial sabiduría que más lo asemejaba a un poeta iluminado y cósmico que a un simple cantor de los recuerdos. Según sus propias manifestaciones, él había escuchado los versos de Kyot donde se refería a las hazañas de Parsifal y de otros miembros de la corte del Rey Arturo. Pero nada explica sobre el poema de Cretien de Troyes quien menciona las aventuras de Parsifal y del Vaso Sagrado.
Se sabe por comentarios de la época que el minnesinger Eschenbach, era analfabeto y que debía entonar sus cantos delante de un amigo que conociendo las artes de la escritura le copiaba sus versos para que quedaran escritos y no se perdieran en la simple memoria de aquellos que lo escuchaban con tanta atención y entusiasmo. Este es otro motivo para creer con la absoluta realidad que el autor de Parsifal era un iniciado metafísico que recibía mensajes de un maestro cósmico que inspiraba su mente con la inigualada belleza de sus cantos.
La voz de Parsifal significa el “hombre de Persia” que en idioma sánscrito se integra con las voces “parsis” o persa y “fal” o “man” que determina hombre. Nosotros hemos logrado expresiones de ese poema cuyos versos fueron traducidos del idioma alemán por un traductor o bien por un conocedor de dicha lengua, llamado con cierta imprecisión como Angel Rosenblat. Esta traducción parece que se refiere solo a una parte del poema, del cual tampoco se puede manifestar con certeza que sean los cantos elaborados hace novecientos años por Wolfram Eschenbach.
Debemos explicar que la historia de Parsifal, la auténtica, la originada en las leyendas indo-arias de hace siete mil años, tiene como es lógico suponer, distintas fuentes que se remontan a distintas épocas y a personajes diversos, dentro de la similitud o igualdad de sus denominaciones, pues siempre se lo ha conocido por sus nombres de Parzival, Parsifal o Percibal y en algunos casos como Perlesvaus, pues en el largo transcurso de los tiempos, podría ser considerado como un ser mítico, producto de sucesivas reencarnaciones en las innumerables historias que del caballero Parsifal, atesoran los grupos humanos que pueblan el Planeta Tierra.
Sus diferentes pero similares narraciones, son en su mayoría las mismas y dentro de ella se ubica la presencia del Vaso Sagrado o Santo Grial que nada tiene que ver con la Iglesia Católica Romana. Los Caballeros de la Orden Cósmica del Temple, la Corte del Rey Arctor, las cruzadas, la búsqueda del Grial y sus múltiples viajes por lejanos países, entre ellos aquel que se realiza a las tierras de Armórica y a las montañas de Viarava y Charava, de donde se cree que nunca jamás regresará, está alejada asimismo de toda idea fundada en el pensamiento católico de aquel tiempo.
Los versos que fueron traducidos del poema Parsifal, provenientes del minnesinger Wolfram Eschenbach, forman sin duda la verdadera leyenda del iluminado caballero, poseedor eterno del Santo Grial, pero se entremezclan en el largo camino de la leyenda, con cientos de versos dedicados a Parsifal y a sus hazañas que lo hacen mucho más profundo y de cósmicas resonancias. Todo este canto espiritual, de contenido corpóreo e incorpóreo y sus connotaciones de diversa índole, latentes en el conocimiento hermético desde hace miles de años, nosotros lo exponemos en la sintética brevedad que nos impone la tiranía económica.
Reproducida en esta edición