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Navegantes y maestres de bergatines en el Rio de la Plata Siglo XVI

Tulia Piñero

Editorial Secretaria de Estado de Marina

Colección Historia Naval Argentina

1962

Tapa blanda, rústica sin solapas

257 páginas

Ilustraciones y reproducciones a color y b/n

Impreso en Buenos Aires (Argentina)

 

✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.

Pequeño detalle en lomo

 

✶ PRÓLOGO:

Suele recordarse aquella distinción clásica de Aristóteles en su Poética (IX) cuando afirmaba que la diferencia capital entre la historia y la poesía radica no en la forma de expresión, prosa o verso, sino en que la primera cuenta lo que sucedió y la segunda lo que hubiera podido suceder. Aristóteles infería que la poesía es más elevada que la historia, puesto que aquélla se ocupa más bien de generalidades en tanto que la última atiende a detalles particulares. Ahora bien; muchas son las reservas y adiciones que cabría hacer modernamente a la doctrina del filósofo estagirita. En primer término, nuestro concepto de los géneros literarios ha sufrido lógicamente profundas mutaciones en los veintitrés siglos transcurridos; a tal punto que la misma existencia de tales géneros ha sido cuestionada y aun negada en nuestro tiempo más de una vez, sobre todo después de la embestida de Croce (Estética). Sin embargo, por nuestra parte compartimos la doctrina de Ortega y Gasset (Meditaciones del Quijote), quien, al revés de la antigua poética, deja de considerar los géneros como rígidos esquemas o estructuras formales, viéndoles como “temas radicales, irreductibles entre sí, verdaderas categorías estéticas”. De esta suerte, la epopeya, por ejemplo no es una forma poética, sino un fondo poético sustantivo. Pudiéramos añadir que aún aceptando la pervivencia de los géneros así considerados, su materia y su cauce estarán siempre sujetos a azares imprevisibles, no a normas casi biológicas como las que estableció Brunetière en L’evolution des genres, puesto que en rigor cada época decisiva de la historia literaria crea sus propios medios de expresión, a la par que abandona otros. ¿Cómo explicarse si no la extinción de la epopeya desde hace unos cuatro siglos?

Y a propósito; cortando en flor esta digresión, ya que un prólogo no debe ser sino una breve antesala, y refiriéndonos de una vez a este sugerente libro de Tulia Piñero, obsérvese la curiosa polivalencia que en sus páginas se da: su materia es épica, su forma es histórica, pero aquí y allá, abriendo un claro de luz entre el tupido bosque de documentos, se alza una brisa poética. No nos asombre la intrusión de este viento literario. Merced a su oreo la historia se torna si no más verídica, sí más plástica. Las relaciones y probanzas se vivifican; lo remoto se hace próximo y humano. Y además, ¿cómo explorar y reconstruir de otra suerte la grandeza, el deslumbramiento de la epopeya única vivida por los descubridores españoles en América? La gesta es de tal magnitud que nuestro sistema de medición actual no nos valen; necesitamos ajustar nuestro aparato ocular a la óptica aumentativa del siglo XVI en que los seres y las hazañas se regían por metros casi suprahumanos. Todo resulta tan insólito que los valores parecen invertirse: la historia se torna fábula y la fábula realidad, cuando avistamos la “terre incógnita” tras el misterio oceánico. Cualquier límite entre lo real y lo imaginado desaparece cuando vemos de cerca, en las presentes páginas, llevados de mano tan diestra como la de Tulia Piñero, los viajes, triunfos, “derrotas y naufragios” de los titanes del Descubrimiento, en este caso de la América meridional, particularmente los del Río de la Plata, a partir de Juan Díaz de Solís, Sebastián Caboto, Pedro de Mendoza, Cabeza de Vaca y tantos otros, cuyos nombres, sin la sombra de los que integraban las expediciones, permanecían hasta ahora oscurecidos.

Precisamente, en el nuevo alumbramiento de tales descubridores radica, a mi parecer, el mérito más singular del libro de Tulia Piñero. En efecto, hasta ahora, habitualmente, las historias y relatos del Descubrimiento y la Conquista habían proyectado su luz casi exclusivamente sobre los personajes de primer plano: los Colón, Cortés, Magallanes, Elcano, Pizarro y los Almagros, el viejo y el mozo, dejando en la penumbra a sus acompañantes. Pero he ahí que Tulia Piñero repara la omisión y justicieramente exhuma, redescubre los nombres, las vidas, los menesteres no sólo de los adelantados, de los capitanes, sino también de los segundones, pilotos, maestres, contramaestres, lombarderos, inclusive de la marinería y de aquellos que desempeñaron funciones artesanales, como los carpinteros de blanco y de ribera, herreros, calafates... En suma, todos esos hombres sin nombre antes, todo ese coro anónimo de las naves resurge ante nosotros por obra y gracia y esfuerzo de esta nueva historiadora argentina.

Quienes antes sólo apuntaban borrosamente en el fondo del escenario, la muchedumbre opaca de la epopeya fulgurante, movediza gente de la mar, reaparece ahora iluminada, realzada junto a los grandes capitanes y los adelantados gloriosos. He ahí por dónde el conjunto de esta obra equivale a una suerte de gran epopeya coral: las voces sonoras de los primeros actores se mezclan, por momentos, con los ecos perdidos de una multitud no menos esforzada que cobra así sus gestos y rostros.

GUILLERMO DE TORRE

 

✶ INDICE:

- Prólogo

- Unas palabras

- Advertencia

1- La Nave

2- El Indio

3- Américo Vespuccio: 1501-1502

4- Nuño Manuel, Juan de Lisboa, Cristóbal Jacques

5- El “Piloto Mayor” Juan Diaz de Solís: 1515-1516

6- Fernando de Magallanes: 1520 (Con fotocopias del Archivo General de Indias: “gente que fue en la Armada de Magallanes” — Correspondiente al Legajo Patronato 34. Signatura antigua 1-2-1/1. Reproducción de 2 mapas)

7- Hacia el Estrecho de Magallanes: Loayza (1525), Alcazaba (1534-35), Camargo (en agosto de 1536); llega al Estrecho (el 20 de enero del 37). Ladrillero (1558)

8- Sebastián Caboto “Piloto Mayor de su Majestad”: 1526. (Con fotocopias del Archivo General de Indias): 1525-1537 “Provança fecha de la cibdad de Seuilla a pedymento de Antonio ponce vecino de seuilla por carta de Receptoria de sus magestades del su Real consejo de yndias ante gonçalo de aguilar Alcalde hordinario en esta cibdad de Seuilla va cerrada é sellada”.

“provança de la gente que fue en el armada de Caboto/ en segunda instancia”.

“memoria de la gente del armada que fue por capitan Sebastian Caboto de los que tienen dado poder para seguir el pleyto con los armadores”

9- Cristóbal Jacques: 1526

10- Un caso de homonimia: Diego García

11- Martín Alfonso de Sousa y Pedro Lopes de Sousa en el Rio de la Plata en 1531

12- El Primer Adelantado don Pedro de Mendoza: 1535-36

13- El árbol, su utilidad y beneficio

14- Algunos antecedentes sobre reparaciones y construcciones navales

León Pancaldo: 1538

Alonso Cabrera y su armada: 1538

El hidalgo Martín de Orue: 1538

Otros “Maestres” y “Maeses”: 1539;1545-1558-1569

15- Expedición del Segundo Adelantado, Alvar Núñez Cabeza de Vaca: 1541

El artillero “Pedro flamenco”: 1550

Juan de Sanabria y Diego de Sanabria: 1552

16- Distintos aspectos que exigía la artesanía

Fotocopia para la historia: Notas y apuntaciones interesantes para la historia de las provincias del Río de la Plata. Son anónimas y contienen varias listas de los españoles que fueron al Río de la Plata en diferentes jornadas y en algunos buques sueltos” 1560-1565

“El carpintero de blanco, Sancho de Almirón”: 1560-1565

Año 1569. LISTAS: “Memoria de los ombres que estan byvos gente que ai biaje al Río de la Plata y de otras cosas de la tierra. La gente que ai biaje al Río de la Plata del gobernador don pedro de mendoça son estos”.

17- El Adelantado Juan Ortiz de Zárate: 1572

Fray Francisco de Victoria, Obispo del Tucumán. (Fue nombrado con esa dignidad en 1571 pero recién llegó en 1581.) (Esquema de la gobernación peruana en 1581)

“Relación descriptiva de las provincias del Río de la Plata, por el Padre Juan de Rivadeneyra”. (Con dos fotocopias de croquis). 1581

18- “Un audaz navegante: Pedro Sarmiento de Gamboa. Compañeros y artesanos (Llegan al Estrecho de Magallanes en 1584.)”

- Final