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Obra Poética (1949-1977)

Jorge Vocos Lescano

Academia Argentina de Letras

1979

Tapa blanda, rústica sin solapas

340 páginas

Impreso en Buenos Aires (Argentina)

 

✶ ESTADO: 9/10. Excelente estado.

Desgastes menores por paso del tiempo. Lomo levemente deslucido.

 

ADVERTENCIA

En el presente volumen la Academia Argentina de Letras prosigue una de sus series. Por razones varias, ajenas a los deseos de la entidad que libremente nos agrupa, esta es sin duda la serie menos copiosa: la que acoge, en todo o en parte, el aporte expresivo de algunos de sus miembros de número dedicados de especial manera al verso y a la efusión lírica. Puede mencionarse el tomo referido a una etapa de la producción de este carácter de Arturo Marasso, y también en equivalente registro, esa vez con intención exhaustiva, la llamada Obra poética de Enrique Banchs. Las otras series, junto a la ya nutrida de los “Estudios académicos”, se van completando con la reanudada colección de los “Clásicos argentinos” y con la reciente, en trance de ser proseguida, de los “Estudios filológicos”. Se comprende que estas series, con otras de proyección menor, se cumplan según el ritmo, a ratos involuntariamente moroso, que en lo presente imponen los altos costos y las no previsibles dificultades técnicas anexas a la labor tipográfica decorosa.

Cual a otras instituciones similares, aparte espaciados trabajos de procedencia diversa, a la Academia Argentina de Letras le cuadra proponer por vía impresa una porción equilibrada, o lingüística, o literaria, de la actividad de los cofrades: de los de ayer, de esclarecida memoria, y de los todavía coetáneos en prenda de la adhesión a sus aciertos.

Los poemas de don Jorge Vocos Lescano reunidos en estas páginas representan lo más de su producción allegada al público antes de ahora. Configuran, en estas fechas, un equivalente cabal de las presentidas “Obras completas”. Doble y dichosa es la causa. Persona de ánimo emprendedor infatigable, en lo que toca a lo lírico y sin duda en lo que atañe a otros coincidentes desvelos, nuestro celebrado colega actúa como el titular nato de una actividad no pausada.

Visto que lo incluido en estos pliegos acoge como en bloque lo ya anticipado por el autor en no menos de una decena de concertados cuerpos bibliográficos, el conjunto que así ofrece la Academia Argentina de Letras comporta el repertorio temático y estilístico de una genuina Summa poética. Esto puede declararse con entera objetividad, al margen del subrepticio encarecimiento corporativo.

Cuando media el talento personal, el género, la modalidad literaria frecuentada, asume una no cuestionable preeminencia. En ocasiones, sobre todo en los años inmediatos, no deja de sorprender este fenómeno enojoso. Salvadas las excepciones, los poemas de jerarquía cierta parecen estar raleando en nuestro contorno. El auge de otras preferencias expresivas, a ratos “facilitadas” por la moda, la pereza y el amaño mercantilista dilatan ya un interregno riesgosamente propicio para cierto tipo de escritos: la novela-frangollo, el mal tramado cuento fantástico, las “actualidades” apenas cotidianas y el ensayo de abstruso sesgo sociológico. Por veces —bien lo tenemos recordado— los eclipses obnubilan el astro pero no le quitan la lumbre. Como la sensibilidad, la emoción, el vuelo mental y la fantasía son connaturales al ser humano, aunque hoy menos resueltamente frecuentada que en otros tramos históricos, muy a pesar de los siglos que se nos han puesto en medio, la poesía del mundo interior retiene sus sortilegios. Incluso en estos años sólo en los sectores poco permeables a la belleza es lícito suponerla postergada. Ella conserva sus frecuentadores entusiastas. Según el secular aserto de Santo Tomás de Aquino ella seguirá conservándolos por lo menos mientras el alma atine a irrumpir en la voz.

No es el señor Vocos Lescano un avisado frecuentador de las técnicas de la propaganda y de la promoción autodirigida, mas es lo cierto que desde hace tres o cuatro lustros muchos son los lectores que lo siguen con admirativa aquiescencia. Por estar agotados, tales escritos se habían vuelto difícilmente accesibles para no pocos excelentes amigos de la poesía; a su reclamo importaba dar respuesta.

Como conforme a capacidades y merecimientos notorios desde 1975 la Academia Argentina de Letras cuenta al señor Vocos Lescano entre los suyos, téngase por cierto que al compilar sus poemas nuestra Corporación no pretende “descubrir” paladinamente al consagrado autor de El alma hasta la superficie. Al menos de momento, a ella, la Academia, en este nutrido poemario sólo le corresponde presentar el testimonio conjunto, hoy sobremanera oportuno, de una trayectoria y de una conducta.

A. J. B.